12 jul 2020

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Las lecciones y deberes que nos deja el covid-19

Las lecciones y deberes que nos deja el covid-19

Valentina Raffio | Beatriz Pérez | 21 junio 2020

España abandona el estado de alarma tras superar los peores golpes de una pandemia de coronavirus que ha destapado un gran abanico de problemas estructurales. ¿Estamos preparados para resistir el envite de otra ola? Estos son los frentes a tener en cuenta

La pandemia de covid-19 llegó sin avisar. Y, aunque la comunidad científica llevaba años avisando del riesgo de que ocurriera un evento así, nada estaba preparado para hacer frente a una crisis sanitaria, social y económica de esta magnitud. El virus no solo ha dejado su huella en los miles de afectados en todo el mundo. También ha destapado problemas estructurales en diversos ámbitos de la sociedad, el sistema sanitario y la ciencia. Ahora que la primera ola de contagios da un respiro en España, y mientras aquí nos despedimos del estado de alarma, echamos la vista atrás hacia los puntos más críticos de esta pandemia. Estas son algunas de las lecciones y los deberes que nos deja el virus.

1. LOS SISTEMAS DE ALARMA 

Las alarmas que debían anunciar la llegada de una pandemia no sonaron. O al menos no lo suficientemente pronto o lo suficientemente fuerte para que se tomaran medidas de inmediato. La Organización Mundial de la Salud (OMS) niega que la declaración de pandemia, anunciada el 11 de marzo, llegara tarde. María Neira, directora de Salud Pública de la entidad, ha defendido en más de una ocasión que, por aquel entonces, los países europeos tomaron medidas acordes al riesgo moderado que había. Aunque sí ha reconocido que es posible que las naciones "subestimaron la capacidad del brote del virus". Visto en perspectiva, todo apunta a que ningún país estaba lo suficientemente preparado para enfrentarse a una crisis de salud pública de esta magnitud. Así que ahora, mientras la primera ola de la pandemia continúa menguando en Europa, la gran pregunta es si las redes de vigilancia epidemiológicas lograrán alertar de la siguiente ola de contagios.

¿Es el SARS-CoV-2 la enfermedad X? / ZML

Juan de Mata Donado, un experto en modelos dinámicos en Salud Pública del Departamento de Medicina Preventiva, Salud Pública y Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), explica que la vigilancia epidemiológica se sostiene sobre tres patas. Los registros oficiales de las comunidades sanitarias, que en España se construyen a partir de los datos de las comunidades autónomas. La vigilancia de eventos, en la que se observa el comportamiento de indicadores no gubernamentales como el consumo de medicamentos y la información que circula en medios de comunicación y redes sociales. Y, finalmente, la "inteligencia epidémica". Es decir, la capacidad de recopilar, analizar y comunicar toda la información obtenida a partir de las dos fuentes anteriores, eliminando los datos engañosos y buscando indicios de posibles rebrotes sobre el terreno.

Según argumenta Donado, "en España, esta tercera pata no existe" por lo que "la vigilancia epidemiológica se sostiene sólo sobre los datos oficiales, lo que provoca una gran inestabilidad en el sistema". "La próxima ola llegará, y aunque se hayan aprendido algunas lecciones y se hayan instaurado medidas de control en la población, si aumentan muchos los casos el sistema sanitario podría volver a colapsar, sobre todo si coincide con la estación de la gripe", reflexiona.

En este sentido, el experto hace un llamamiento a reforzar el trabajo de los epidemiólogos de campo para que, en un futuro, las alarmas que anuncien la llegada de una nueva ola suenen antes de que sea demasiado tarde.

2. EL CAOS EN LOS NÚMEROS

Los primeros registros sobre el impacto de la pandemia en el mundo empezaron construyéndose sobre un mar de dudas. El desconocimiento sobre las dinámicas de infección del virus, la falta de tests diagnósticos y las limitaciones de los sistemas sanitarios sesgaron los primeros recuentos de afectados. A lo largo de esta crisis, cada país ha recopilado sus datos de manera diferente, incluso con discrepancias entre regiones. En Francia, por ejemplo, durante gran parte de la crisis solo se contaron como positivos los casos hospitalizados. En Alemania, las personas infectadas que fallecían tan solo eran registradas como muerte por covid-19 si no tenían ninguna patología previa. En España, el Ministerio de Sanidad ha reconocido algunos errores en las notificaciones de las comunidades autónomas y, hoy por hoy, sigue ajustando su serie histórica de datos. Ahora mismo, los registros contabilizan 28.315 fallecidos por covid-19 en España; pero esta cifra podría cambiar conforme se depuren los datos. 

De cara al futuro, poner orden a estos números se convierte en una de las prioridades para entender la magnitud de esta crisis. Y de las olas que seguramente vendrán. "La gestión de estos datos ha sido uno de los principales problemas porque, al no haber un criterio común sobre la definición de casos y muertes por covid-19, cada región o país notificaba de una manera. Pero ahora se está intentando poner un poco de orden y esperemos que, en un futuro, este sistema de notificaciones sea más robusto", explica  Clara Prats, del grupo de investigación en Biología Computacional y Sistemas Complejos (BIOCOM-SC) de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), uno de equipos que actualmente trabaja  en el estudio de la evolución de la enfermedad en Europa.

"También es importante recordar que los números por sí solos no nos dan toda la información. No es lo mismo detectar cien casos en un territorio con mucha densidad demográfica que en otro más aislado. Hay que tener en cuenta muchos factores para evaluar el riesgo de un repunte, como la capacidad del sistema sanitario, entre otros", añade la experta.

"La gestión de los datos ha sido uno de los principales problemas porque cada país y región los notificaba de una manera. Ahora se está intentando poner un poco de orden" (Clara Prats. Investigadora de Biología computacional y sistemas complejos)

3. LA ESTRATEGIA DE CONTENCIÓN

Mientras el número de contagiados, hospitalizados y fallecidos empezó a marcar el inicio de la curva de la pandemia, las autoridades políticas y sanitarias empezaron a dictar medidas para frenar la expansión del virus. Primero se anularon eventos multitudinarios. Después se cerraron escuelas, restaurantes y espacios públicos. Finalmente, con el decreto del estado de alarma, se decretó un confinamiento para toda la población. En España, el cierre total se mantuvo desde mediados de marzo hasta principios de mayo. Y, desde entonces, el desconfinamiento ha ido avanzando conforme mejoraba la situación epidemiológica de cada territorio. Siempre bajo el amparo de precauciones como la distancia social, el lavado de manos y el uso de mascarilla. Ahora, la gran pregunta que se plantea de cara al futuro de esta crisis es si podríamos volver al confinamiento más drástico.

¿Cuál es la normativa de la nueva normalidad? / ZML

El epidemiólogo Antoni Trilla, jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic, considera que "volver a la casilla de salida sería un fracaso colectivo". "Esta crisis nos ha hecho sufrir mucho y creo que, pase lo que pase, si en un futuro tuviéramos que volver a tomar medidas la gente lo entendería", explica. Por ahora, la estrategia de las autoridades sanitarias para contener los contagios es hacer un seguimiento lo más exhaustivo posible de los nuevos casos detectados. De esta manera, se podrán aislar sólo aquellos grupos que han estado en contacto con el virus, evitando así un cierre completo. "Hasta que no haya una vacuna o un tratamiento efectivo, tendremos que aprender a convivir con el virus", recuerda Trilla, apelando a la responsabilidad de la ciudadanía para evitar nuevos rebrotes.

4. EL TRABAJO DE LOS PROFESIONALES SANITARIOS

La sanidad pública, tanto en España como en Catalunya, llevaba años funcionando al 100%. Por tanto, cuando estalló una crisis sanitaria de la magnitud de la vivida con el covid-19, hubo poco margen de maniobra. Una realidad se hizo visible: las consecuencias de años en recortes en la sanidad pública, que la dejaron desnuda a la hora de afrontar una pandemia descomunal, de la que no existían precedentes en la sociedad.

"A los médicos, desde el 2010, se nos recortó en torno a un 5% del salario. Desde el punto de vista profesional, tenemos muy pocos médicos de primaria, la puerta de entrada del sistema. También hay pocos especialistas, unas cargas de trabajo bestiales y malas condiciones laborales", denuncia Josep Maria Puig, secretario general del sindicato Metges de Catalunya (MC). Según MC, en primaria faltan unos 800 médicos. "La gente, fruto del maltrato continuado de la Administración, se ha ido de Catalunya. El año pasado, más de la mitad de los médicos de familia formados aquí se fueron" asegura Puig. Salut complementará el sueldo de agosto de los sanitarios con una paga extra de entre 350 y 1.350 euros.

No obstante, el presidente del Col·legi de Metges de Barcelona (COMB), Jaume Padrós, advirtió hace unos días de una "rebelión de batas blancas" en el sector sanitario a fin de que se atiendan  las propuestas de los profesionales catalanes.

Personal sanitario del Hospital Clínic homenajea a los sanitarios muertos por coronavirus / FERRAN NADEU

5. ACOPIO DE MATERIAL DE PROTECCIÓN

La pandemia cogió tan poco preparado al sistema y a la sociedad que, durane las primeras semanas de crisis,  sanitarios de todo el mundo tuvieron que trabajar sin equipos de protección individual, también conocidos como EPIS. La guerra de los primeros días para conseguir el poco material que venía de China dejó a muchos países sin protección. Ahora la pregunta es cómo se está gestionando el reparto de estos bienes de cara al futuro. 

"La sensación es que se están haciendo compras de material para tener 'stock' si hay un rebrote, y tampoco necesitaremos tanta cantidad en tan poco tiempo porque podremos recortar la intensidad del rebrote", dice Puig, quien asegura que "los profesionales cayeron porque los dejaron desprotegidos delante del virus".

Batas improvisadas, gafas de buceo... Los sanitarios se ven obligados a hacer su propio material de protección. / ZML

Preocupa que se vuelva a repetir la falta de estos productos para los sanitarios. En esta primera oleada de la pandemia,  solo en España (país que lideró el ránking de sanitarios contagiados por covid-19) fallecieron un total de 27 profesionales, la mayoría de atención primaria. De ahí que, durante los momentos más duros de la crisis, sindicatos y asociaciones de médicos y de enfermeras llevaron a los juzgados la falta de epis y la dificultad de conseguir tests de coronavirus, una herramienta indispensable para poder diagnosticar a tiempo y aislar. Los hospitales echaron mano de respiradores que ya tenían en los quirófanos y que se utilizaban para otro tipo de pacientes. Algunas empresas nacionales se reiventaron para fabricar estos productos y, a día de hoy, siguen en ello. 

Esta lucha labra el camino para que, en un futuro, estas carencias no vuelvan a hacer daño. El Hospital de Sant Pau cuenta, en estos momentos, con 10 respiradores más de los que tenía antes. La Unión Europea ha anunciado una compra masiva de equipos sanitarios por si, en un futuro, los estados lo pudieran necesitar. Asimismo, en España, comunidades como la valenciana, han creado una especie de búnkers para tener a disposición los remanentes de material.

Médicos de la UCI del Hospital Clinico de València, dentro de uno de los boxes de la unidad. / MIGUEL LORENZO

6. HOSPITALES, PREPARADOS ANTE UN POSIBLE REBROTE

Los hospitales tuvieron que adaptarse a contrarreloj, abrir espacios nuevos para atender el alud de enfermos que iban llegando e, incluso, montar hospitales de campaña como satélites. En Barcelona, Sant Pau, Vall d’Hebron, Clínic y el Mar tuvieron cada uno su hospital de campaña, ya desmontados. "Sant Pau triplicó sus ucis, llegando a más de 90. Y, cuando no fue suficiente, fuimos expandiéndonos a otros servicios, como pediatría. En la uci de neonatos, montamos seis camas más para adultos", señala Mar Vega, supervisora de Enfermería de la uci de Sant Pau.

La gerente de Sant Pau, Gemma Craywinckel cree que los hospitales y la comunidad en general están preparados para detectar casos. "Los hospitales mantenemos una reserva estratégica. No teníamos un plan de múltiples víctimas de agudos sostenido en el tiempo. Ahora ya sabemos cómo podríamos crecer en hospitalizaciones, en camas y equipamientos de críticos", dice.

El Hospital Clínico de València, por ejemplo, contará con circuitos para sospechosos de covid-19, salas Gran Hermano, ucis más grandes y anestesistas como comodines.

7. EL PAPEL CLAVE DE LA ATENCIÓN PRIMARIA

Al comienzo, ante la falta de tests PCR de detección del virus, los médicos de primaria asumieron la tarea de diagnosticar en la distancia, a través del teléfono. Después, una vez llegaron los PCR, comenzaron a hacerlo físicamente. La primaria ha jugado un papel clave en esta pandemia, y seguirá jugándolo porque sobre ella seguirá recayendo el peso de la detección precoz y la coordinación con los sistemas de vigilancia epidemiológica. "Si hay rebrotes, la atención primaria estaría mejor preparada, rotundamente sí. Por una razón: la mayoría de los CAP tienen ecógrafos, que hacen el diagnóstico precoz de la neumonía del covid-19", señala Antoni Sisó, presidente de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic). "Y también es importante el hecho de que ahora tenemos PCR".

La atención primaria reclama, además, que sea ella quien realice la identificación y seguimiento de casos de coronavirus, una tarea que la Conselleria de Salut ha encomendado a Ferrovial. Las críticas empujaron al departamento a recular. "Corresponde a la primaria hacer el seguimiento de los contactos, porque ya lo está haciendo. Esos 18 millones de Ferrovial se deberían destinar a contratar personal en la primaria. Si Salut nos da la autonomía organizativa, tenemos capacidad para atender y seguir los contactos", cuenta Sisó, quien reclama fondos a Salut. Y, por último, pide que sea este departamento (con la atención primaria como buque insignia) el que siga gestionando las residencias de ancianos.

Aun así, algunos CAP han mostrado su preocupación por que toda la presión asistencial del covid-19 recaiga en ellos. 

9. EL IMPACTO DEL VIRUS SOBRE EL CUERPO HUMANO

Las primeras veces que se oyó hablar de covid-19, se creía que esta enfermedad era una nueva forma de neumonía. Pero tras meses de recorrido y miles tratados casos en todo el mundo, todo apunta a que se trata de algo más complejo. Los pulmones se estudian ahora como la 'zona cero' de la enfermedad, donde se detectan los efectos más graves de este virus respiratorio. Pero, más allá de estos, en los casos más graves se han observado afectaciones desde el corazón hasta el cerebro, pasando por hígado, riñones y sistema circulatorio. Asimismo, mientras los pacientes van superando la infección, también se están empezando a observar algunas secuelas de la enfermedad.

En cuanto a los efectos a largo plazo, preocupa especialmente el deterioro de la capacidad pulmonar. Y las lesiones en músculos, huesos y articulaciones tras semanas postrados en una cama. Los mismos especialistas que en su día se dedicaron en cuerpo y alma a atender a los pacientes enfermos se preparan ahora para estudiar los historiales en busca de respuestas. Solo el tiempo (y las investigaciones) dirán cuál es el efecto del covid-19 sobre el cuerpo humano. Y, en caso de detectarse daños hasta ahora poco visibles, quedará por saber cómo enfrentarse a ellos para paliar su efecto.

10. EN BUSCA DE UNA CURA

El brote de una enfermedad emergente, rápidamente convertida en una pandemia a escala global, puso sobre la mesa la necesidad de encontrar una cura de manera urgente. La búsqueda de un tratamiento para los pacientes infectados es, desde el minuto cero, una de las prioridades de la comunidad científica y médica. Hasta ahora, los casos graves se han tratado atajando cada uno de los síntomas que se iban detectando. Pero no hay ningún fármaco que por sí solo haya demostrado una efectividad contra el virus. La Organización Mundial de la Salud estima que actualmente hay más de 1.500 estudios en marcha sobre la cuestión. Entre los más famosos, destacan los ensayos clínicos con hidroxicloroquina, remdesivir y dexametasona.

La mayoría de estos trabajos siguen en marcha. Pero, hoy por hoy, ya se empiezan a vislumbrar algunos resultados. Los ensayos con hidroxicloroquina, por ejemplo, están mostrando que el medicamento no es eficaz para el tratamiento de las personas enfermas. Asimismo, algunos estudios apuntan a que este fármaco puede aumentar el riesgo de arritmias y problemas cardíacos. El uso de dexametasona, en cambio, sugiere por ahora que podría ayudar a la recuperación de los pacientes graves. La efectividad, el beneficio y los riesgos de estos compuestos siguen estudiándose en todo el mundo.

11. LA CARRERA POR LA VACUNA

El punto y final de esta pandemia llegará el día que se halle una vacuna segura y eficaz. Bajo esta premisa, la carrera por la vacuna ha despegado a un ritmo sin precedentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hay 13 estudios clínicos en pacientes en marcha. Y 128 más que siguen investigándose en los laboratorios. Entre estos, destacan los proyectos liderados por la Universidad de Oxford, el Instituto de Biotecnología de Pekín y la farmacéutica Moderna. Estas tres investigaciones muestran, por ahora, resultados positivos en la generación de anticuerpos contra el virus en pacientes sanos. Y ningún efecto adverso preocupante. Aun así, habrá que esperar a los resultados de las siguientes fases de la investigación antes de cantar victoria.

Mientras estos compuestos se investigan, las autoridades políticas y sanitarias inician el debate sobre el futuro de este compuestoPreocupa la fabricación del compuesto ya que, en estos momentos, ningún país tiene la capacidad y las infraestructuras suficiente para producir las miles de dosis necesarias para inmunizar a su población. También empiezan a surgir las primeras inquietudes sobre el precio del compuesto y su accesibilidad. Asimismo, la Alianza Mundial para la Inmunización (GAVI) ha pedido que, en un futuro, la vacuna contra el covid-19 se reparta de manera justa. Y, sobre todo, que llegue a manos de los colectivos más vulnerables. 

Unas científicas trabajan en el laboratorio de serología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, el martes pasado. / PIERE PHILIPPE MARCOU (AFP)

12. LOS RETOS DEL VIRUS

La búsqueda de una cura para tratar a los pacientes enfermos y de una vacuna para evitar más infecciones pasa por la construcción de un conocimiento científico básico sobre un patógeno que hace tan solo unos meses ni conocíamos. La comunidad científica ha trabajado a contrarreloj para lograrlo. Apenas unas semanas después de la detección de los primeros casos de covid-19 en la ciudad china de Wuhan, los científicos ya habían logrado identificar el virus y secuenciar su genoma. Desde entonces, la comunidad investigadora internacional ha iniciado una carrera a contrarreloj para desentrañar los misterios de este patógeno emergente. Pero, hoy por hoy, todavía son muchas las dudas que quedan por resolver.

La investigadora Elena Gómez Díaz, del Instituto de parasitología y biomedicina López-Neyra (IPBLN-CSIC), está estudiando qué ocurriría si un mismo mismo organismo se infecta de covid-19 y de malaria. Este estudio, explica, cobra especial importancia mientras la pandemia se expande hacia los territorios donde esta enfermedad supone una grave crisis humanitaria. "Necesitamos apostar por el conocimiento científico básico para hacer frente a los retos de salud global del futuro", argumenta la científica que, junto a cientos de profesionales del sector, reclama una inversión sólida y sostenida para hacer frente a estas investigaciones.

13. LA AVALANCHA DE ESTUDIOS Y EL CAOS DE RESULTADOS

El compromiso de la comunidad científica para entender el virus, encontrar una cura y dar con una vacuna se ha visto reflejado en una avalancha de publicaciones. Al principio de esta crisis, las principales revistas especializadas anunciaron que levantaban algunas de sus 'barreras' para garantizar una rápida difusión del conocimiento. En algunos casos, se han publicado estudios sin revisión por pares, un 'filtro de calidad' que implica la revisión de los resultados por un grupo de expertos. En otros, también se anunciaron resultados de las investigaciones a través de notas de prensa, sin añadir los detalles técnicos que permitirían analizar el contenido. Todo ello ha creado bastante malestar en la comunidad científica, que ahora exige más rigor.

14. RESIDENCIAS DE ANCIANOS

Han sido la trampa mortal del virus y, a la vez, la vergüenza de la gestión política de la pandemia. Los familiares denuncian que a muchos se les denegó el traslado al hospital y la asistencia médica en los momentos más intensos de la crisis. "Las residencias siguen sin estar en absoluto preparadas para hacer frente a un rebrote", dice María José Carcelén, portavoz de la Coordinadora de Residencias 5+1. La entidad ha presentado una propuesta de resolución en el Parlament de Catalunya en la que piden que no se cubran las habitaciones vacantes a causa de los recientes fallecimientos para que, en caso de necesitarlo, se pueda hacer aislamiento. "En esta pandemia, el impacto no fue igual en las habitaciones individuales que dobles", cuenta.

Esta entidad también pide servicio médico y enfermero en los centros de ancianos. "En los públicos, por las noches solo hay un gerocultor. Nuestro problema es que tenemos residencias de perfil sociosanitario, sin ser sociosanitario", cuenta Carcelén, quien señala que uno de los problemas de esta pandemia es que los ancianos, aun enfermos de covid-19, estaban "solos por la noche", sin asistencia sanitaria. "No había quien les pusiera suero. Tampoco hay oxígeno, ni para hacerles un electrocardiograma", dice.

Además, los familiares reclaman que sea la Conselleria de Salut (con la atención primaria como buque insignia) la que continúe gestionando las residencias de ancianos. "Desde que está la atención primaria hay un antes y un después", certifica.

Personal sanitario realiza test a residentes de un geriátrico de El Prat / FERRAN NADEU

15. LA BRECHA EDUCATIVA

Uno de los debates más candentes de las últimas semanas es sobre si el próximo curso escolar será presencial o virtual. "Las administraciones educativas están más preocupadas por la vuelta al cole en septiembre que por que las condiciones mínimas exigibles no sean un problema. Hay muchas comunidades que afrontan esto como si no hubiera pasado nada, y esto genera un riesgo", opina Francisco García, secretario general de CCOO Enseñanza. El Ministerio de Educación habló en un inicio de un máximo de 15 alumnos por aulas, lo que supondría más grupos y más profesorado. "Según nuestros cálculos, habría que desdoblar 87.500 nuevas aulas en toda España y contratar a 165.000 profesionales", dice García.

Este miembro de CCOO cree que las escuelas españolas no están aún preparadas para el curso escolar 2020-2021 porque "las autoridades no han tenido la determinación para prepararlo". "Nos ponen de ejemplo a Dinamarca, pero allí hay 10 niños por aula. Nosotros tenemos en infantil grupos de hasta 24 niños; en primaria, de 27 y, en secundaria, de 32", cuenta. Por eso teme que los centros tengan que volver a cerrar después de haber abierto en "condiciones poco adecuadas".

Junto a las ratios de alumnado, García señala otro problema: la brecha digital. "Hay por lo menos un 14% de alumnado que no tiene acceso a medios tecnológicos o conexión a red. Corremos el riesgo de que se nos descuelgue un 14% de los alumnos [un millón] si no se hace algo. Educación ha anunciado una inversión de 190 millones de euros, pero es insuficiente", concluye.

16. CLASES A DISTANCIA EN LAS UNIVERSIDADES

Los expertos, además, reivindican también el valor de la educación presencial, algo que, creen no debe ser sustituido por las clases virtuales. "La educación presencial es insustituible, sobre todo en la no universitaria. En las universidades, es muy importante en las prácticas y también en las clases teóricas. Convertir en todas las universidades españolas en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) no parece razonable", opina García.Pero tampoco las universidades parecen estar muy preparadas para el próximo curso. "No es fácil. Hemos hecho una enseñanza a distancia a marchas forzadas. Las universidades están comprando diversos programas o potenciando programas que ya tienen para posibles clases a distancia o programas de evaluación", cuenta por su parte Encina González, secretaria de Universidad e Investigación de CCOO. González no oculta su preocupación por la edad media del profesorado universitario. "Tememos que este año se jubilen muchas personas que en principio no iban a jubilarse, por ser grupos de riesgo frente al covid-19. Necesitaríamos más profesorado y también formación específica", dice. Pero de momento, no parece que se vayan a ampliar las plantillas.

Aunque en los últimos meses, las universidades se han volcado en la docencia, se toparon con otro gran problema: el "parón de la investigación". "Por eso, si hay otro rebrote con confinamiento, va a ser muy duro" explica López. Ella destaca que algunas de las medidas que se están tomando, de cara a septiembre, es que solo el 50% de los estudiantes hagan clases presenciales y vayan rotando. López cree que la próxima selectividad, que se hará en julio en las universidades, será un "ensayo" de lo que puede pasar a partir de septiembre. "Nos estamos preparando para un eventual rebrote, pero estos tres meses no están siendo como nos gustaría que fuera la universidad y nos faltan medidas por tomar", reconoce.

17. COMEDORES SOCIALES

La pandemia del covid-19 ha comportado una mayor demanda de la cobertura de las necesidades básicas; entre ellas, la alimentación. La demanda de comida social creció al menos el 40% desde que la pandemia empezó a hacerse sentir en España. Una infinidad de personas que nunca antes habían pedido ayuda engrosaron las colas ante las entidades durante las semanas más criticas del encierro.

Colas para recoger comida en el comedor de las Misioneras de la Caridad, en Barcelona. / FERRAN NADEU

"De cara a un posible rebrote, hemos aprendido muchas cosas. Por ejemplo, estamos trabajando más de la mano de entidades y del mundo académico", explica Sonia Fuertes, comisionada de Acción Social del Ayuntamiento de Barcelona. El consistorio prevé ampliar la franja horaria de sus 15 comedores sociales debido a que la distancia física impedirá que haya tanta gente en estos espacios. Barcelona, además,  destinara un millón de euros extraordinarios a reforzar, conjuntamente con las entidades sociales que trabajan en la ciudad, diferentes proyectos de alimentación para personas vulnerables. 

18. CULTURA Y DEPORTE

El sector de la cultura (con cines, museos o salas de música cerrados) fue uno de los más golpeados por el virus. "Hemos vuelto a una pseudonormalidad, a hacer rodajes con trajes sanitarios, tests, evitando escenas de cercanía entre actores… Y esperamos que la reapertura de los cines tenga un impacto: una cosa es que abran y, otra, que atraigan a la gente", opina Álvaro Longoria, presidente del Club de Productores Europeos. Longoria cree que nos encontramos ante un "cambio de modelo" porque "la gente no volverá en masa a ocupar las salas" y hay un gran incremento del "consumo online". Aunque no esconde su incertidumbre: "No sabemos si se podrá rodar, si habrá ayudas. Los seguros ahora mismo no están cubriendo el riesgo de pandemia. Decidir ahora rodar es una decisión de alto riesgo", añade.

Qué pasará con la Cultura tras el Covid-19: ¿estrenos en internet, conciertos…? / ZML

Para el productor de cine Enrique López Lavigne el covid-19 nos ha hecho entrar de lleno en el siglo XXI. "La tecnología nos ha unido, nos ha permitido sobrevivir al encierro. Mucho de las cosas que hemos consumido estando encerrados han sido música, literatura, audiovisual, cine, series de ficción", dice. Es optimista: cree que las personas se adaptarán al nuevo escenario y que se seguirán haciendo películas para salas o plataformas, para "cualquier elemento tecnológico que lo vehicule".

también los deportes han sufrido un parón. El presidente de la Asociación Española de Médicos de Equipos de Fútbol (AEMEF), Rafael Ramos, cree que, a nivel económico, se tomarán "una serie de medidas" para que, en caso de un rebrote, el "batacazo" sea menor. "Los clubs ajustarán los contratos a esta posibilidad, porque los futbolistas han tenido que poner de su parte. Habrá una regulación económica", vaticina.

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