30 oct 2020

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DEL CORAZÓN AL CEREBRO

Varios estudios rastrean los daños de la covid-19 más allá de los pulmones

Un artículo de 'Science' publica una recopilación las posibles afecciones adversas de esta enfermedad

La infección podría afectar a corazón, hígado, riñones, intestino, cerebro y vasos sanguíneos, entre otros

Valentina Raffio

Un profesional médico analiza un escáner de un paciente sospechoso de covid-19, en un hospital cercano a París

Un profesional médico analiza un escáner de un paciente sospechoso de covid-19, en un hospital cercano a París / Julien de Rosa (EFE / EPA)

La enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2 sigue estando rodeada de muchas incógnitas. Por ahora, todo apunta a que los pulmones son la "zona cero" en la que se muestran los estragos de esta infección. Pero, más allá de estos, "su  alcance podría extenderse a diferentes órganos, incluidos el corazón y los vasos sanguíneos, los riñones, el intestino y el cerebro". Así lo resume un reciente artículo publicado en la revista 'Science' en el que se explica cómo diferentes estudios están intentando rastrear los daños que deja la covid-19 sobre el cuerpo humano.

El 'mapa completo' de los daños causados por esta infección se está intentando construir a partir del enorme volumen de información que, desde hace unos meses, se recopila sobre la enfermedad. En PubMed, uno de los portales de referencia sobre estudios médicos, ya hay más de 6.000 artículos sobre la covid-19. Y, según sugieren algunas estimaciones, cada semana se publican una media de 1000 trabajos más en diferentes plataformas especializadas. Algunos se basan en observaciones realizadas a pie de camilla. Otros, en análisis

La covid-19 se dio a conocer, en un principio, como una forma de neumonía. Sabemos que se trata de una infección vírica que ataca al sistema respiratorio (donde daña la capacidad de los alvéolos de absorber oxígeno) y pone a prueba el sistema inmunitario (que lucha para contrarrestarla). De ahí que los pacientes contagiados puedan sufrir síntomas como fiebre, tos, dificultades respiratorias y, en los casos más graves, el conocido como síndrome respiratorio agudo (SARS). Muchos de los estudios publicados hasta la fecha centran su atención en estos dos campos de batalla, el sistema de ‘defensas’ del cuerpo ante un eventual ataque y el órgano que, de ser atacado, muestra desencadena un fatal desenlace de la enfermedad.

Del corazón al cerebro

Pero eso no es todo. "Apenas se está empezando a investigar el alcance y la naturaleza de estos daños", recalcan desde 'Science'. Si tomamos los resultados de algunos de los estudios publicados hasta la fecha, el resultado es el siguiente. Más de la mitad de los pacientes hospitalizados por covid-19 muestran daños en el hígado o signos de un sobreesfuerzo hepático (que podría explicarse por la infección, la acción del sistema inmunitario o el efecto colateral de los medicamentos).

La afectación en los riñones parece ser cada vez más frecuente en los pacientes que presentan una infección grave. Análisis del intestino de algunas personas infectadas sugiere que la infección también afecta al aparato gastrointestinal. Algunos pacientes diagnosticados han experimentado infartos cerebrales, ataques epilépticos y otras afecciones del cerebro. También se han reportado casos de conjuntivitis e inflamación de las membranas oculares en pacientes con diagnóstico grave. Un reciente trabajo publicado en 'The Lancet' también sugiere que esta enfermedad también afecta al sistema vascular, dañando gravemente los vasos sanguíneos y el corazón.

Información valiosa, pero no concluyente

¿Es este, pues, el mapa completo de los daños causados por la covid-19? No exactamente. Muchos de los estudios sobre la cuestión reconocen que es muy difícil separar la huella de las patologías previas de cada paciente de los efectos de la covid-19. No sabemos, pues, si estos daños detectados son atribuibles directamente a la infección. Por otro lado, los estudios observacionales aportan información sobre casos concretos que no siempre se pueden extrapolar al resto de pacientes. Es decir, estamos ante información valiosa pero no concluyente.

“Harán falta años de minuciosa investigación para entender completamente el alcance de esta enfermedad y la cascada de efectos cardiovasculares e inmunológicos que podría poner en marcha”, concluye el artículo de Science.