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SINHOGARISMO FEMENINO

Reducción del 35% en un año de mujeres que viven en la calle

Un año después de la aprobación de la medida de gobierno para prevenir el sinhogarismo femenino, los datos muestran que el conjunto de actuaciones puestas en marcha han contribuido a reducir el número de mujeres detectadas que viven en la calle y mejorar su atención

La vulnerabilidad de las mujeres sin hogar presenta unos patrones diferentes de los de los hombres, y hay que abordarlos de forma específica

Reducción del 35% en un año de mujeres que viven en la calle
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Los recuentos mensuales de mujeres en situación de sinhogarismo que se han llevado a cabo en el último año muestran un descenso del 35%; se ha pasado, pues, de las 134 mujeres detectadas en enero del 2020 a las 87 que se contaron en marzo del 2021. Por primera vez desde el año 2008, momento en que se empezaron a realizar recuentos de forma sistematizada, el porcentaje de mujeres que viven en la calle ha bajado un 10 % del total, un porcentaje que durante los años anterior se situaba entre el 11 y el 15 %.

Medida de gobierno para prevenir el sinhogarismo femenino

El descenso responde, entre otras, a las actuaciones que se han llevado a cabo desde la aprobación de la medida de gobierno para la prevención del sinhogarismo femenino y la introducción de la perspectiva de género en la atención a las personas sin hogar en Barcelona 2020-2023, que se articula a través de la treintena de entidades que forman parte de la Red de Atención a Personas sin Hogar (XAPSLL, por su denominación en catalán) y de los servicios municipales. Las acciones que se han puesto en marcha se han centrado en tres ejes:

  • Mejorar la atención en situaciones de violencia machista, ya que buena parte de las mujeres sin hogar sufren o han vivido este tipo de violencia.

  • Activar itinerarios sociolaborales y habitacionales para promover la inserción laboral de las mujeres y la derivación a otros recursos habitacionales.

  • Dar respuesta a las necesidades de higiene femenina, privacidad e intimidad, con equipamientos de acogida diseñados con una mirada feminista.

Entre los equipamientos, destaca la activación durante la pandemia de un dispositivo específico para mujeres en el Centro de Urgencias y Emergencias Sociales de Barcelona (CUESB), que posteriormente se trasladó a un establecimiento hotelero del centro de la ciudad, hasta el mes de septiembre del 2020, y que atendió a 192 mujeres en conjunto.

Además, tres equipamientos están habilitados para acoger solo a mujeres:

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La falta de visibilidad del sinhogarismo femenino ha hecho que, históricamente, los equipamientos para personas en situación de calle se diseñaran desde una óptica androcéntrica, sin tener en cuenta las necesidades específicas de la población femenina en aspectos tan importantes como la seguridad, la intimidad, la higiene o la privacidad. La experiencia ha demostrado que las mujeres soportan más situaciones de infravivienda, abusos y violencia que los hombres antes de quedarse sin hogar, y cuando llegan a esta situación, lo hacen en condiciones de deterioro físico y emocional más grave.