Barcelona - Atlético (3-0)
Un Barça de ensueño y en éxtasis se queda a un palmo del milagro contra el Atlético
El equipo azulgrana protagoniza un partido monumental ante un aterrorizado Simeone, que jugará la final de Copa con el miedo en el cuerpo

Pedri, destrozado, ante su esfuerzo frente al Atlético. / JORDI COTRINA

Los sueños no tienen por qué acabar bien para ser recordados por siempre. Un puñado de críos liderados por Marc Bernal, orgullo de La Masia y metáfora de un club sin igual, estuvo a punto de levantar al Atlético un resultado imposible (4-0 en la ida) y castigar a Simeone con la peor noche de su vida. Un Barça en éxtasis, resguardado por un imperial Cubarsí en la defensa y con Pedri bailando destrozado y a la pata coja, se puso a tararear a Rosalía. Sexo, violencia y llantas. Atrapó tres goles jugando en tromba durante 90 minutos, quedándose a uno de forzar la prórroga y a dos de alcanzar una final de Copa que jugará un Atlético muerto de miedo. Qué más da. Fue un maldito sueño.
No casa la razón con este Barça, apasionado y desencadenado, que saca lo mejor de sí cuando sus chicos entran en un delirio colectivo. A esa rave se apuntaron quienes tuvieron la fortuna de estar en el Camp Nou. No había más que ver a los hinchas azulgranas saltar y gritar, seguros de que no había otro lugar mejor donde estar en ese mundo que se va a la porra. Lo primero que hizo Lamine Yamal antes de comenzar el partido fue correr hacia el lateral del campo y ponerse a agitar los brazos frente a los aficionados, que reaccionaron aullando como licántropos. Sobre ellos asomaba la luna llena. Enorme y envolvente.

Flick discute con Simeone. / Jordi Cotrina
Flick, más nervioso que nunca y al que Simeone insistía en denunciar al cuarto árbitro porque no paraba quieto –el Cholo tenía la misma cara de Emery en aquel 6-1 la noche del PSG–, ya había preparado el partido dispuesto a la marcha. Por eso tiró de su futbolista más inconsciente, Cancelo, enorme, para encontrar un camino al que no se podía llegar por los senderos de la cordura. Qué más da que por aquella orilla quien tuviera que avanzar fuera Giuliano, el centelleante hijo de Simeone. Más que nunca, había que mirar hacia adelante, sin pensar demasiado en que un paso hacia atrás te llevaba a la profundidad de un pozo con péndulo, como el de Poe.

Rosalía, en el palco del Camp Nou. / Jordi Cotrina
Simeone, por contra, intentó ser de lo más burocrático. Es decir, echó a su equipo atrás cuanto pudo para que defendiera frente a las narices del portero Musso. Y Giuliano, pobre, tuvo que encajarse en una línea defensiva de cinco por si a Cancelo le daba por buscarle las cosquillas. Algo que no sucedió porque el portugués, a los 13 minutos, ya había tenido que cambiar a la banda derecha por culpa de la lesión de Koundé.
Al Atlético le entró la tiritona solo abrir los ojos. Los futbolistas de Flick fueron como lobos al ataque, atrapando a los rojiblancos en su campo y robando cuantos balones hiciera falta para que Simeone reparara en que jamás podría defender con el balón ante semejante intensidad de los azulgrana. De hecho, la primera vez que el Atlético pudo tocar unas cuantas veces la pelota en territorio azulgrana fue ya en el minuto 18.

Raphinha dispuesto a marcar de penalti ante el Atlético. / Jordi Cotrina
El Barça, en cambio, seguía el ritmo que marcaba Fermín, el chico que juega con los dientes y los puños apretados. Hasta Pedri, titular, seguía el compás de su compañero, priorizando la batería al violín. No extrañó, pues, que Flick alcanzara el primer objetivo que se había propuesto, marcar dos goles antes del inicio del segundo tiempo y demostrar que la remontada, ni mucho menos, era una quimera. Hasta 13 veces remataron los azulgrana en ese acto inicial, agradecidos por la seguridad que ofrecía Cubarsí en la retaguardia y también por la buenaventura goleadora de ese jovencito recién llegado del infierno, un Marc Bernal que fue el responsable de abrir el marcador a boca de gol después de que Lamine se la jugara a la defensa desde la izquierda. A él, callejero, no le importa la orientación de los rincones.
Amagó el Barça con darse un respiro, por mucho que su gente pidiera a los jugadores que siguieran corriendo hasta que los músculos estallaran. Lookman, incluso tuvo el momentáneo gol del empate en una cabeza que no movió como debía. Pero justo después, en la última acción antes del descanso, Pubill derribó a Pedri, que había volado hacia el interior del área como si fuera una mariposa. Raphinha marcó de penalti con la caricia que viene después del orgasmo.

Flick besa a Pedri al acabar el partido. / JORDI COTRINA
Trató de corregirse Simeone. Vio claro que tenía que colocar a Llorente en la zona ancha para que pudiera ponerse a tapar cuanto pudiera. Y Sorloth, claro, salió por si pudiera cazar un pelotazo. Que era a lo único a lo que podía jugar el Atlético ante lo que tenía encima. Porque Lamine se puso a pedir balones para hacerle la vida imposible a Ruggeri y caracolear, driblar y centrar. Musso, que no es mucho más que el suplente de Oblak, tampoco podía hacer demasiado. Y fue ya mucho cuando Bernal, otra vez el niño bendecido, marcó el 3-0 en el minuto 72 y dejaba al Barça a un gol de igualar la eliminatoria. El pase se lo dio Cancelo, que estaba ya con los ojos en blanco. Pedri no podía ni andar. Si él no se rendía, no lo haría el resto.
Pero el problema con la vida, que escribía Hornby, es que se viaja en una única dirección.
Cuando todo acabó, los futbolistas del Barça cayeron rendidos. Apenas podían respirar. El Camp Nou, en pie, aplaudió a un equipo monumental. Un grupo que brindó un homenaje, ya no tanto al fútbol, sino a la vida.
Suscríbete para seguir leyendo
- Carlos Leal lleva 25 años seguidos corriendo la Maratón de Barcelona junto a su gemelo: 'Tenemos 65 años y la sensación que tienes es que eres joven
- Creí a Xavi al cien por cien cuando vi qué tipos decían que mentía
- La UCO desvela amaños de la trama de Rubiales en obras de la Ciudad del Fútbol: 'Nos la han puesto botando
- Anna Garriga, economista: 'El Barça es un club hundido económicamente, más que nunca
- ¿Laporta o Font? ¿Debe volver Messi? Barcelonistas ilustres se posicionan de cara a las elecciones del domingo
- Un penalti de Lamine Yamal en el último segundo blanquea un mal partido del Barça en Newcastle
- La peor noche de Guardiola en el Bernabéu, el 'fedesistema' del Madrid y la euforia de Mbappé
- Laporta y Font se enzarzan en el debate de TV3 con frases como 'eres un trilero