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80º ANIVERSARIO DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

¿Qué canciones sonaban el 18 de julio del 36?

Se oían en la radio y en las 'varietés', y se cantaban en los patios de vecinos: eran las canciones que más estaban de actualidad el día que estalló la guerra

Luis Troquel

Imperio Argentina.

Imperio Argentina.

Antes de que en las trincheras ondearan himnos combatientes, la lista de canciones de moda era inmensa. Entre otras cosas, porque tenían una vida mucho más larga y podían ir a más temporada tras temporada. No se identificaban tanto con una voz concreta. Se oían en la radio y en las 'varietés'. Se cantaban en los patios de vecinos y eran la banda sonora del día y la noche en locales encendidos. Muchos de los que había en la calle Nou de la Rambla no cerraban nunca. Hasta el punto de que, en más de uno, cuando tras el alzamiento del 18 de julio quisieron echar el cierre, se dieron cuenta de que no disponían de puertas.

Entonces no se estilaban las listas de éxitos, pero como si de tal se tratara, estas son diez de las canciones que más de actualidad estaban en tan aciaga fecha:

EL DÍA QUE NACÍ YO

Probablemente Imperio Argentina fuese la mayor estrella del momento. Tras conseguir imponer las jotas de la película Nobleza baturra el año anterior, en abril de 1936 volvió a la estética andaluza con 'Morena Clara', que se convertiría en la cinta más taquillera de la década. El malogrado maestro Mostazo compuso, para integrarlas en su argumento, tres canciones que todavía se siguen cantando: 'La falsa moneda', 'Échale guindas al pavo' y 'El día que nací yo', cuyo estribillo se impregnó en el ambiente como una profecía: “El día que nací yo / qué planeta reinaría / Por donde quiera que voy / qué mala estrella me guía”.


LA TAVERNA D’EN MALLOL

Nadie como el tenor Emili Vendrell encarnó en Catalunya la voz del pueblo. Represaliado en la posguerra por su catalanismo, dio vida a viejas canciones populares y melodías de la era modernista y la Renaixença. Y también de más recientes, como 'La taverna d’en Mallol', al parecer estrenada en 1930 y popularizada posteriormente como 'Cançó de taverna', sobre todo por la versión que haría Joan Manuel Serrat. La compuso el polifacético Apel·les Mestres, que fallecería a los 81 años justo el día después del levantamiento del 18 de julio.


NO PUEDE SER

En aquellos años la gente cantaba las romanzas de zarzuela del mismo modo que las coplas, las canciones de las revistas o los espectáculos musicales. Y eso que su estructura acostumbraba a ser como las arias de ópera, sin necesidad de ceñirse al repetitivo esquema estrofa-estribillo. Pablo Sorozábal compuso en aquella década algunas de las que más han pasado a la historia, entre ellas 'La tabernera del puerto', con su inmortal 'No puede ser'. Se había estrenado en el teatro Tívoli barcelonés muy poco antes de la guerra, el 6 de abril de 1936.


CHEEK TO CHEEK

Entonces pocos españoles sabrían al tararearla que su título significaba 'mejilla con mejilla' (o 'cachete con cachete'). El modelo estadounidense todavía no era la apisonadora cultural que es ahora, aunque había un campo en el que ya imperaban: el cine. La gran depresión propició comedias escapistas rebosantes de lujo y canciones. Cinco años después de su estreno, 'Cheek to cheek' fue incluida en 1935 en la famosísima película 'Sombrero de copa'. Cantada por Fred Astaire y remarcada por sus míticos pasos de claqué junto a Ginger Rogers. Y en el año 2014 daría título a la publicitada e inesperada unión intergeneracional entre Tony Benett y Lady Gaga.


TRINIÁ

El pasodoble era, de calle, el ritmo más bailado de la época y pocos estaban tan en boga como este. Y como infinidad de canciones, en boca tanto de Concha Piquer como de Miguel de Molina. Al parecer él la estrenó en el 34, ella la hizo suya al año siguiente y él le dio todavía más fama con su grabación del 36. El alzamiento le pilló en Barcelona rodando una película que tuvo que finalizar con los milicianos custodiando el estudio. Y en un restaurante de la Barceloneta estaban también ese día los dos letristas de 'Triniá', Rafael de León y Salvador Valverde, cuando un tiroteo les confirmó el rumor que llevaba horas circulando.


LA HIJA DE JUAN SIMÓN

Denostados luego y reivindicados ahora, entonces triunfaban los cantes flamencos de ida y vuelta: o lo que es lo mismo, de inspiración latinoamericana. Como la milonga de 'La hija de Juan Simón'. Angelillo ya la cantaba a mediados de los años 20, pero el estreno en navidades de 1935 de la película del mismo nombre la popularizó aún más. Tuvo que exiliarse en América por su filiación republicana, por más que le escucharan en ambos bandos; incluso en la División Azul llamaban a los que hacían las peores tareas “escuadras de Juan Simón”, en alusión a su tremebunda letra. Ida y vuelta en todos los sentidos, pues sus versos revivirían en la voz de Celia Cruz como colofón de la mítica 'Bemba Colorá'.


GRANADA

El celebérrimo arranque de “Granada, tierra soñada por mí” no podía ser más literal. El mexicano Agustín Lara la escribió sin conocerla. Aseguraba que “cantaba a España sin saber cómo es, igual que a muchas mujeres”. Dedicó también canciones a Madrid, Valencia, Murcia, Toledo, Sevilla y Jerez. Con inmediato éxito en su país, 'Granada' la escribió en 1932 para Pedro Vargas; tenor azteca que se decantó por la música popular. Lo contrario de lo que le pasó a esta canción, que hoy sigue siendo de las más solicitadas por las consagradas voces operísticas cuando quieren popularizar algún tramo de sus recitales.


TABACO Y CERILLAS

Hoy puede parecer que no hay nada más madrileño que un chotis, cuando en realidad se trataba de un baile de importación: el schottisch. Y los más celebrados los estrenó una argentina, la reina de la revista Celia Gámez. De 1933, 'Tabaco y cerillas' (también conocido como 'La Colasa') estaba lleno de dobles sentidos herederos del cuplé. Lo que son las cosas, entonces escandalizaban frases como “mi estanco está abierto y puede usted entrar”. O ese final en que decía: “Estréneme usted”. Lo del tabaco y las cerillas era un pretexto para adecentar el contexto verdadero. En cambio ahora, a lo que ningún artista 'mainstream' se atrevería es a titular una canción así.


PROSPER (YOP LA BOUM!)

Al igual que el Pichi de Celia Gámez, cantada hasta por los niños en ese tiempo, Prosper se dedicaba al oficio de chulo. Aunque en francés todo adquiría un perfumado plus de elegancia. Si entonces París era todavía el centro del mundo, la plaza de Pigalle era el ombligo de su barrio más bohemio. Como en tantas otras de sus canciones, Maurice Chevalier la mencionaba en 'Prosper (Yop la Boum!)'. Fue el gran éxito que marcó su clamoroso regreso a Francia en 1935, tras una larga temporada triunfando en Hollywood.


EL DÍA QUE ME QUIERAS

El tango argentino que se había expandido internacionalmente en los años 20 seguía muy presente y pocos artistas de ultramar arrastraban la mítica de Carlos Gardel. Entonces actuó tanto en Madrid como en Barcelona, y desde la cima del mundo la leyenda creció aún más tras su muerte en un accidente aéreo en junio de 1935. El año anterior había compuesto y grabado la famosa 'Volver'. Y también la más melódica 'El día que me quiera's. Desde entonces nunca se han dejado de cantar. En su voz y en las de muchos otros han sobrevivido guerras, dictaduras y democracias sin que las miles y miles y miles de canciones posteriores las hayan relegado al olvido. 


LISTA DE SPOTIFY CON LAS CANCIONES DEL 18 DE JULIO DE 1936

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