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Arte

La baronesa Carmen Thyssen quiere un director catalán para su museo de Barcelona y que el 'Mata Mua' de Gauguin esté en la inauguración

La baronesa sueña con exponer lo mejor del modernismo catalán junto a algunas de las joyas de la Colección Thyssen y adelanta que busca un director local para el futuro museo: "El museo es catalán. El director tiene que comprender lo que es Catalunya"

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Carmen Thyssen quiere que el 'Mata Mua' esté en la inauguración de Barcelona

Zowy Voeten / EPC

Leticia Blanco

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Barcelona
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El futuro Thyssen de Barcelona acapara titulares desde hace casi dos años, cuando se supo que el antiguo Cine Comèdia de paseo de Gràcia se transformaría en un museo que tiene un fuerte componente de legado personal para la baronesa, que pasó su infancia en Barcelona. A falta de la tramitación urbanística necesaria para la reforma (que supondrá ampliar un inmueble protegido por su valor cultural), Carmen Thyssen ya sueña con la inauguración, un evento que, asegura, será "de primer orden".

Carmen Thyssen, junto al 'Mata Mua', en una imagen de febrero del 2022 en Madrid

Carmen Thyssen, junto al 'Mata Mua', en una imagen de febrero del 2022 en Madrid / Alejandro Martínez Vélez / EUROPA PRESS

En conversación con EL PERIÓDICO, la baronesa afirma entusiasmada que entre sus planes figura traer de Madrid algunas joyas de la Colección Thyssen podrán verse en Barcelona para la ocasión. “Tengo ganas de que el ‘Mata Mua’ esté en la apertura del Thyssen en Barcelona”, explica. “Me hace mucha ilusión, igual que a mucha gente. Y que esté entre los grandes maestros catalanes”, añade en referencia al que será uno de los ejes artísticos del museo, el modernismo catalán, donde destacarán piezas de Ramon Casas, Santiago Rusinyol y Eliseu Meifrèn. “Vamos a traer cuadros espectaculares internacionales para las exposiciones temporales”, resume. El en su día polémico cuadro de Paul Gauguin está en la lista de deseos para una puesta de largo que será “de primerísima calidad”, explica Juan Manuel Sevillano, la figura que está orquestando el desembarco del museo y 'managing director' del ala cultural y educacional del fondo de inversión Stoneweg detrás de la operación. “Nos movemos en la Champions”, apunta el que fue gerente de la Fundació Gala-Salvador Dalí durante 20 años. "El afán de la baronesa es proyectar su colección y hacerla asequible al público", añade.

Joan Manuel Sevillano, managing director de Stoneweg, Places & Experiences y hombre fuerte del futuro Museo Thyssen de Barcelona.

Joan Manuel Sevillano, managing director de Stoneweg, Places & Experiences y hombre fuerte del futuro Museo Thyssen de Barcelona. / VICTORIA ROVIRA / EPC

Un director catalán

A la baronesa le gustaría que el futuro director o directora del museo fuese de aquí. “El museo es catalán. Yo quisiera que el director fuese un catalán. Tiene que comprender lo que es Catalunya. Alguien con experiencia y caché, pero de aquí”, afirma. Cervera confiesa que son muchos los directores de museos de Barcelona que la han felicitado por el nuevo proyecto. “Me dicen que el nuevo museo va a ayudarlos a ellos porque abrirá un nuevo camino para Barcelona. Incluso las tiendas de paseo de Gràcia me han felicitado. Están todos muy contentos”.

Carmen Cervera, baronesa Thyssen.

Carmen Cervera, baronesa Thyssen. / Zowy Voeten

El modernismo catalán es una de las épocas pictóricas que siempre ha entusiasmado a Carmen Thyssen. En más de una ocasión ha lamentado que no esté lo suficientemente valorado, ni a nivel internacional ni local, algo que el futuro museo espera cambiar. “Aquí había grandes coleccionistas. Pero luego no se ha tenido en cuenta el valor artístico que de muchos cuadros catalanes. Tenemos muy buenas piezas de la transición entre el siglo XIX y principios del XX, nos apetece explicar esos movimientos que tienen una fuerza enorme, como el universo Gaudí”. La colección modernista roza las 400 piezas, obviamente no cabrán todas, así que la idea es conjugar la rotación en el museo con el préstamo para exposiciones internacionales. Las obras depositadas en el MNAC en 2004 (64 obras que habían estado 11 años en el monasterio de Pedralbes) también irán al nuevo museo, según la baronesa.

Tita Cervera acompañada por su hija y sobrino, en la platea del cine Comedia, futuro museo Carmen Thyssen Barcelona.

Tita Cervera acompañada por su hija y sobrino, en la platea del cine Comedia, futuro museo Carmen Thyssen Barcelona. / JORDI COTRINA / EPC

Su hija Carmen

Respecto a su hija Carmen, que acompañó a la baronesa el día de la presentación del museo en el Saló de Cent ante la sociedad civil catalana y que también figura en la Fundación Arte y Legado, Cervera explica que tendrá “una participación activa en las inauguraciones” pese a los compromisos derivados de su etapa universitaria. “Yo, sin que se dieran cuenta y sin forzar, a mis hijos siempre he intentado introducirles en el mundo del arte. Todos tienen una idea de lo que es, porque he procurado acercarlos sin amargarles”. Según la baronesa, su hija Carmen ha dado muestras de “una sensibilidad” por el mundo del arte y está aprendiendo en todos los ámbitos, de la historia al coleccionismo.

No competencia, concurrencia

Sevillano subraya que la intención del museo es “aportar un elemento que está infrarrepresentado en el tejido cultural de Barcelona”. “Este proyecto nace por voluntad de Tita. Es un museo de origen privado, un museo de colección de coleccionista. Por lo tanto, la única responsabilidad, el único gusto e interés son los del coleccionista. Es algo que ha existido en la ciudad, pero que ha ido perdiendo protagonismo. Lo volveremos a poner encima de la mesa y creemos que no le resta protagonismo a la infraestructura de altísima calidad que tiene Barcelona de museos públicos o semipúblicos. Lo importante es que estamos ampliando y densificando el tejido cultural de la ciudad. Siempre he pensado que en la alta cultura no hay competencia, sino concurrencia”.

Para Sevillano, Barcelona y buena parte de su patrimonio arquitectónico y artístico no se entiende sin el mecenazgo y el coleccionismo privado de los siglos XIX y XX, y el proyecto del nuevo Thyssen se espeja en ese pasado. “Lo que intentamos es poner en valor eso que Barcelona inventó y que contraste con las colecciones reales de las monarquías europeas”, concluye.

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