Lo mejor de los mejores museos de Barcelona

Por Natàlia Farré
Imágenes: Ferran Nadeu
Infografías: Ramon Curto

La creatividad de Barcelona no es discutible, aquí irradiaron talento tres de los creadores más importantes del siglo XX: Pablo Picasso, Joan Miró y Salvador Dalí; y aquí el modernismo dejó una importante huella: en su vertiente más pétrea (con Antoni Gaudí, Lluís Domènech i Montaner y Josep Puig i Cadafalch, a la cabeza) y en su faceta más plástica (ahí están Ramon Casas y Santiago Rusiñol, amén de Josep Llimona y Eusebi Arnau); también el arte medieval tuvo a la ciudad como punto de creación: pues aquí estuvieron afincados Ferrer Bassa, Lluís Dalmau y Jaume Huguet, entre otros. Barcelona, además, tiene una historia milenaria con asentamientos iberos, romanos, a la par que neolíticos. Y un pasado (y presente) comercial que ha dejado múltiples huellas. La retahíla de nombres y acontecimientos podría ser mucho más larga pero el resultado sería el mismo: un gran patrimonio del que disfrutar.

Siempre es buen momento para descubrir (o redescubrir) todo aquello que atesoran las colecciones permanentes de los museos de Barcelona, con piezas tan dispares como el derelicto –palabrejo que define los restos de un barco después de dejarlo abandonado– de una embarcación de 1410 y el Pantocrátor de Taüll, sin olvidar la inmensa cabeza de un triceratops o las obras de formación de Picasso.

La que sigue es una selección de lo mejor de algunos de los mejores museos de la ciudad

MNAC

El origen del Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) hay que buscarlo en 1880, cuando tras el esfuerzo de recuperación patrimonial de la ‘renaixença’ se abrió el Museu Provincial d’Antiguitats en la Capella de Santa Àgata, que luego paso a la Ciutadella como Museu d’Art i Arqueologia. En 1934, se trasladó al espacio que ocupa actualmente: el Palau Nacional de Montjuïc, construido para la Exposición Internacional de 1929, ya como Museu d’Art de Catalunya. El calificativo de Nacional llegó en 1990, cuando incorporó los fondos del Museu d’Art Modern, el Gabinet Numismàtic y el Gabinet de Dibuixos i Gravats.

El centro conserva la mejor colección de pintura mural románica del mundo, fruto de la campaña iniciada por la Junta de Museus, entre 1919 y 1923, para adquirir y proteger el patrimonio de las iglesias de los Pirineos y evitar su salida al extranjero como había pasado con las pinturas de Mur. También es importante la representación de artistas del modernismo catalán y del gótico. Además, atesora piezas de grandes pintores europeos del renacimiento y barroco como Tiziano y Velázquez.

📫 Parc de Montjuïc, s/n
🕒 De mayo a septiembre, de martes a sábado, de 10.00 a 20.00 horas; domingos y festivos, de 10.00 a 15.00 horas
💰 Entrada general: 12 €
📲 Web: https://www.museunacional.cat/ca

Pantocràtor de Taüll

Pintado a principios del siglo XII para la iglesia de Sant Climent de Taüll es una de las obras maestras del románico europeo y una de las joyas más preciadas del museo, además de motivo de inspiración para los artistas de las vanguardias, como Pablo Picasso y Francis Picabia. Pese a que se le conoce como el Pantocràtor de Taüll en realidad no lo es. Es un una 'maiestas domini' o Cristo en majestad. Las diferencias son muchas pero resumidamente se puede decir que el primero solo se muestra de cintura para arriba y el segundo, de cuerpo entero; y este, además, lleva mandorla y va acompañado del tetramorfo (la imagen de los cuatro evangelistas), como el Cristo de Taüll.

'Mare de Déu dels Consellers'

Ejecutada por Lluís Dalmau entre 1443 y 1445, pasa por ser una de las piezas de pintura gótica flamenca más importante de Catalunya. El prestigio le viene por la innovación de su formato, nada que ver con los retablos tradicionales; técnica, se pintó al óleo y no al temple, y composición: ahí están los cinco ‘consellers’ de la ciudad retratados al natural siguiendo la misma escala que la Virgen. Es un ejemplo claro de la influencia de Jan van Eyck sobre Dalmau y es un encargó que el Consell de Cent realizó para la capilla del ayuntamiento a "lo millor e pus apte pintor qui encercar e trobar es pogués".

'Ramon Casas i Pere Romeu en un tàndem'

Si hubo un lugar que reflejó la modernidad en la Barcelona de inicios del siglo XX, este fue Els Quatre Gats, punto de encuentro de artistas e intelectuales del momento; y si hay una pintura icónica de dicho periodo es esta, el óleo de 1897 en el que Ramon Casas se representó a sí mismo y al dueño del local, Pere Romeu, pedaleando y que decoró la cervecería hasta 1901, momento en que se sustituyó por 'Ramon Casas y Pere Romeu en un automóvil', un óleo en el que los dos amigos van en coche junto a Ziem, el fox terrier del pintor.

Museu Picasso

El Museu Picasso tiene muchos hitos de los que presumir: fue el primer centro monográfico dedicado al genio malagueño, el único creado en vida del pintor y por expreso deseo suyo. El único que le tuvo como mecenas y comisario: Picasso decidió qué obras quería que se expusieran y cómo, y las donó. Y es, además, el único que explica el periodo de formación del artista.

El centro abrió en 1963 con los fondos que entregó Jaume Sabartés, amigo y secretario personal de Picasso; la colección de Lluís Plandiura que el ayuntamiento y la Generalitat habían adquirido en 1932, y el legado de Lluís Garriga. En 1968, el pintor regaló los 58 lienzos de la serie ‘Las meninas’. Y en 1970 llegó la gran donación del genio y la que se considera espina dorsal del museo: las más de 1.000 obras que Picasso dejó en la casa familiar de paseo de Gràcia cuando, en 1904, se instaló definitivamente en París, además de las que ejecutó en 1917, en su último viaje a la ciudad.

📫 Montcada, 15-23
🕒 De martes a domingo, de 10 a 20 horas.
💰 Entrada general: 12 €
📲 Web: http://www.museupicasso.bcn.cat/es

‘Ciència i caritat’

Sin duda una de las obras capitales de la etapa de formación de Pablo Picasso. La tela la pintó con solo 16 años y la ejecutó para concursar: la presentó en la Exposición General del Bellas Artes de 1897, en Madrid, y obtuvo una mención honorífica. El tema escogido fue el que estaba en boga en la época: el realismo social, y para los modelos se decantó por su padre (la figura del médico) y por una mendiga con una criatura, que contrató por 10 pesetas y le sirvió para pintar a la enferma y al niño. El cuadro representa el final del academicismo en la trayectoria del genio.

'Jaume Sabartés amb pinçanàs'

La noche del 17 de febrero de 1901, en el Cafè de l’Hyppodrome de París, Carles Casagemas, el gran amigo de Picasso del momento, el creador con el que había compartido juergas y estudio en Barcelona y con el que se fue a París por primera vez, en 1900, se descerrajó un tiro en la sien derecha. Y murió. Los dos pintores hacía un mes que se habían distanciado, el malagueño abandonó al catalán durante un viaje a Málaga harto de sus borracheras y obsesiones. Así que, tras el suicidio, lleno de dolor y culpa, Picasso inició su triste etapa azul, periodo al que pertenece este retrato pintado en 1901 que muestra a Jaume Sabartès, otro de sus grandes amigos y al que más veces utilizó de modelo.

‘Las Meninas’

La serie de 'Las Meninas' es la reinterpretación personal que el malagueño hizo de la obra de Velázquez en 58 lienzos pintados durante cuatro meses en 1957. Llegaron al museo por donación del propio artista, que escarmentado con lo que había pasado con otras de sus variaciones, como 'Las mujeres de Argel' de Delacroix, que acabaron desperdigadas por diferentes colecciones, las mantuvo siempre unidas, no las vendió nunca y las legó a Barcelona con la expresa condición de que no se separaran. Viajaron desde París en mayo de 1968, momento en el que se aprovechó la tensión que se vivía en Francia para evitar que el Gobierno francés impidiese su salida.

MACBA

El Museu d’Art Contemporani de Barcelona no tuvo un parto fácil. Pese a que abrió sus puertas en 1995, su gestación se remonta a muchos años antes, en la década de los 50, cuando el crítico de arte Alexandre Cirici Pellicer comenzó a reunir una colección con el objetivo de que sirviera de base para un futuro museo contemporáneo. El experimento acabó abruptamente en 1963, con la exposición antifranquista ‘L'art i la pau’.

La idea se retomó en 1985, y en 1987 un grupo de empresarios –espoleados por el alcalde Pasqual Maragall y liderados por Leopoldo Rodés– constituyeron la Fundació Macba para dotar al futuro centro, en aquel tiempo poco más que una idea y un solar en medio del Raval, de una colección. Finalmente, en 1995, el Macba abrió puertas en un edificio levantado por Richard Meier y actualmente cuenta con un fondo de más de 6.000 piezas de creadores catalanes, españoles e internacionales ejecutadas entre 1960 y la actualidad.

📫 Plaza de los Àngels, 1
🕒 Lunes a viernes: de 11:00 a 9:30 horas (martes no festivos cerrado); sábados: de 10:00 a 20:00 horas. Domingos y festivos: de 10:00 a 15:00 horas.
💰 Entrada general: 11 €
📲 Web: https://www.macba.cat/es

‘La ola’

Si hay una obra conocida y reconocida del Macba, no hay duda de que esta es la escultura ‘La ola’, la pieza de casi tres toneladas (2.758 kilos) de aluminio y pintura negra que Jorge Oteiza donó al museo, en 1998. La pieza no luce dentro, sino fuera, en la calle, frente al centro. Ubicación que el mismo escultor indicó y supervisó, no en vano la obra es un diálogo con el edificio de Richard Meier. Oteiza sentía muy cercano el racionalismo arquitectónico del estadounidense, así que optó por crear una gran ola de aluminio formada por poliedros que juegan con la fachada del museo a partir de las sombras que proyectan. De ahí el aire libre.

Rinzen’ 

En la parte superior de una de las paredes del vestíbulo del museo destaca esta instalación de Antoni Tàpies que combina objetos modestos con elementos pictóricos y escultóricos. La parte más visual tiene forman de cama de hospital de la que cuelgan en frágil equilibrio cinco somieres de madera usados, mantas de lana y cojines, pero la obra también cuenta con 10 sillas metálicas, un cuatríptico matérico y el dibujo de uno de los elementos recurrentes en las piezas del artista: las cruces. La instalación fue concebida para el pabellón de España de la Bienal de Venecia de 1993 y se llevó el León de Oro. Su simbología es compleja pero responde al contexto de la guerra de Bosnia.

‘Enderroc’

El edificio del Macba, de Richard Meier, ya es una obra de arte en sí mismo de manera que no parece raro que, en 1996, en una de las primeras exposiciones que organizó el centro, ‘Mirades (sobre el museu)’, se pidiera a los artistas que crearan interpelando a la construcción. Uno de los resultados fue esta instalación de Ignasi Aballí en la que el autor evidencia el rastro de los interiores domésticos (la memoria de los que los habitaron) cuando el derribo de un edificio los deja al descubierto. La pieza fue pensada para lucir en el atrio del centro, punto al que volvió en 2020 desplazando a 'Algunos objetos de deseo', de Lawrence Weiner.

CosmoCaixa

Más de 30.000 metros cuadrados dedicados a la divulgación científica y uno de los museos de ciencia pioneros en Europa, con premio incluido: el de Mejor Museo Europeo otorgado en 2006. Esto es CosmoCaixa, el centro que abrió puertas en 2004 y que sucedió al Museu de la Ciència, inaugurado en 1981. Los atractivos del espacio son muchos, desde el Bosc Inundat –un fragmento de selva tropical de mil metros cuadrados- hasta el Planetari –un viaje inmersivo por el Universo-, sin olvidar el recién inaugurado Micràrium, donde el mundo microscópico es el rey.

El edificio que lo acoge, de gran valor patrimonial, también merece una mirada. La pieza modernista es obra de Josep Domènech i Estapà, autor, entre otros, de la cárcel Modelo, el Palau de Justícia, el Hospital Clínic, la Reial Acadèmia de Ciències i Arts y el Observatori Fabra. Se construyó en 1904 para acoger el Asilo Amparo de Santa Lucía, lugar de abrigo para personas invidentes que funcionó hasta 1979.

📫 Isaac Newton, 26
🕒 De lunes a domingo y festivos, de 10.00 a 20.00 horas.
💰 Entrada general: 6 €
📲 Web: https://cosmocaixa.org/es/cosmocaixa-barcelona

Triceratops

Hablar de espectacularidad en el CosmoCaixa se hace difícil porque todas las piezas centran las miradas, pero el fósil de una cabeza del ser vivo con un cráneo más grande que ha habitado nunca la Tierra, un triceratops, es sin duda toda una atracción. Como atractivos son el collar y los tres cuernos faciales que lucían estos animales y que se ignora si eran un instrumento de pelea o de cortejo. Fueron de los últimos dinosaurios en desaparecer en la extinción masiva ocurrida hace 65 millones de años que acabó con un 70% de las especies del planeta, como herbívoros que eran, la falta de alimentos, debida al colapso de la Tierra, fue determinante para su desaparición.

Big Bang

El inicio de todo, el Big Bang, no fue como muchas veces se imagina: una gran explosión a partir de un punto inicial y con la materia escampándose por un espacio vacío preexistente. No. Materia, espacio y tiempo empezaron a existir simultáneamente, y con el Big Bang comenzó el proceso de expansión cósmica que aún continua. Eso es lo que explica,  en este módulo en forma de campana, un video que atrapa a quien lo visualiza con su representación gráfica tridimensional de la evolución del Universo y su expansión a lo largo de 13.790 millones de años. Pero que nadie se equivoque, que el modulo tenga forma de campana no significa que el Universo la tenga, sino que es una licencia gráfica que ayuda a la compleja explicación.

Biorreactor

No lejos del Big Bang, en la misma sala dedicada al Universo, luce un biorreactor, que es tanto como decir que luce un sistema generado artificialmente que mantiene un ambiente biológicamente activo para favorecer el crecimiento de diferentes microorganismos. Ahí es nada. En este caso el instrumento está centrado en la generación de algas a través de la fotosíntesis, algas con un alto valor energético que se utilizan para alimentar larvas de peces pero que podrían  ser una de las materias primas para sintetizar biodiesel. Una puerta abierta para la solución de dos de los grandes retos futuros (o presentes): encontrar nuevas fuentes de alimentación y nuevas fuentes energéticas.

Museu d'Arqueologia

El Museu d'Arqueologia de Catalunya, como el MNAC, es hijo de la recuperación patrimonial llevada a cabo durante la la ‘renaixença’ y del Museu Museu Provincial d’Antiguitats abierto en la Capella de Santa Àgata en 1880. Aunque hay un antecesor del que conserva los fondos: el Museu Lapidari i d'Antiguitats que el historiador Pròsper de Bofarull abrió, en 1840, en el convento de Sant Joan de Jerusalem. Las excavaciones promovidas por la Junta de Museus, como la del yacimiento greco-romano de Empúries, empezada en 1908, también son parte del origen del centro, que, en 1932, se trasladó a su sede actual, el Palau de les Arts Gràfiques levantado para la Exposición Internacional de 1929.

El museo conserva y exhibe la colección arqueológica más importante de Catalunya, y realiza exposiciones temporales celebradas y algunas premiadas, como ‘Art primer. Artistes de la prehistòria', que en 2020 se llevó un galardón Global Fine Art Awards (GFAA), los premios que reconocen las mejores exposiciones a escala mundial. La actual, ‘Naufragis’, sobre arqueología submarina, también merece atención.

📫 Paseo de Santa Madrona, 39-41
🕒 De martes a sábado, de 09.30 a 19.00 horas; domingos y festivos, de 10.00 a 14.30 horas.
💰 Entrada general: 6 €
📲 Web: http://www.mac.cat/

‘Dama Flàvia’

Nadie sabe a quién corresponde el rostro de este busto de bronce datado en el siglo I, pero sí es conocido que lleva un peinado llamado ‘nido de abeja’, tocado que puso de moda Julia Flavia, hija del emperador Tito, de ahí el bautizo contemporáneo de la dama. La obra proviene de la ciudad romana de Empúries y destaca por su calidad y técnica, difíciles de encontrar en las piezas de la época que han sobrevivido. En su día, los ojos estaban rellenados con una pasta blanca y un disco de pórfido negro ocupaba el centro de cada cuenca para dar más realismo a la mirada. Posiblemente formaba parte de una escultura de cuerpo entero.

‘Mosaic del circ’

Pieza romana como la ‘Dama Fàvia’ pero localizada en Barcelona, bajo el Palau Reial Menor, a tres metros de profundidad, en la calle Comtessa de Sobradiel, cuando este fue derribado para construir pisos. Por su iconografía, dimensiones e inscripciones se la considera una pieza única. Los 7,98 x 3,53 metros de mosaico representan una carrera de cuadrigas, con accidente incluido, que posiblemente se desarrolló en el Circo Máximo de Roma, y las inscripciones indican el nombre de los caballos con las marcas de propiedad grabadas en las grupas de los animales.

‘La Senyora de les Muntanyes’

En 2004, un grupo de espeólogos encontró ocho esqueletos dentro de la cueva de Montanissell, en el conjunto arqueológico de Coll de Nargó. Los cuerpos, de la edad de bronce, se conservaban tal y como habían sido colocados en el momento de ser enterrados: en posición fetal y con una piedra relativamente grande cerca de la cabeza o el tórax. En la parte central de la cámara funeraria destacaba por encima del resto un esqueleto femenino, el bautizado como 'La Senyora de les Muntanyes'. Una mujer de unos 45 años inhumada con joyas espectaculares, entre ellas, una gran diadema de bronce, la pieza más llamativa del hallazgo.

Fundació Miró

En la Fundació Miró tan importante es el contenido como el continente. El primero lleva la firma del artista que le da nombre, Joan Miró; el segundo, de uno de los arquitectos catalanes más importantes del siglo XX: Josep Maria Sert. Ambos eran amigos y juntos proyectaron el centro, lo que convierte a la fundación en uno de los pocos museos del mundo en el que artista y arquitecto establecen un espacio de complicidad entre las obras y las paredes que las acogen. El resultado fue un edificio níveo y racionalista perfectamente integrado en el paisaje de Montjuïc; y un centro que custodia e investiga la producción mironiana y acoge una de las colecciones más completas del artista.

Abrió en 1975 con un fondo inicial constituido sobre todo por la colección privada de Miró y que ha ido creciendo con donaciones y depósitos de diferentes colecciones públicas y privadas como la de Pilar Juncosa (mujer del artista), Joan Prats y Kazumasa Katsuta.

📫 parque de Montjuïc
🕒 De martes a sábado, de 10.00 a 20 horas. Domingo, de 10.00 a 18.00 horas
💰 Entrada general: 13 €
📲 Web: https://www.fmirobcn.org/es/

‘L’ampolla de vi’


Joan Miró se instaló en París en 1920, allí pasaba los inviernos (en verano volvía a Mont-roig del Camp) y allí entró en contacto con las vanguardias del momento. El pintor ejecutó la obra en 1924, con su etapa figurativa ya superada y en las mismas fechas que se publicó el ‘Manifeste du surréalisme’, el texto fundacional de los surrealistas, grupo del que el artista formó parte. El interés del lienzo radica en que evidencia la importancia que los surrealistas concedían al subconsciente y pone de relieve las posibilidades artísticas de los métodos automáticos, basados en la imaginación y las asociaciones libres.

‘L'estel matinal’ 

Es una de las 23 ‘aguadas sobre papel que forman la serie ‘Les Constel·lacions' y que marcan la aparición de los astros, pájaros y mujeres que configuran el lenguaje de la etapa de madurez de Miró. El pintor empezó las piezas en Varengeville-sur-Mer, en Normandia, en 1939, donde se trasladó desde París un mes antes de que empezara la Segunda Guerra Mundial ante el deseo de evadirse de la realidad que le rodeaba, y las acabó entre Mallorca y Mont-roig del Camp. ‘L’estel matinal’ es una de las obras más destacadas de la serie, fue un regalo de Miró a su mujer y una donación de esta a la fundación.

‘L'esperança del condemnat a mort’

“El día que le mataron. Terminé esta tela el día en que le mataron. Sin saberlo. (...) Su muerte. Una línea que iba interrumpirse. Es un tríptico, que llamé 'L'esperança del condemnat a mort'. No era en absoluto una coincidencia intelectual", así definió en su día Miró esta pieza que dedicó a Salvador Puig Antich, el joven anarquista que fue el último ejecutado por el franquismo, en 1974, por el método del garrote vil. La obra puede verse en una de las capillas que el pintor y Josep Maria Sert, arquitecto del edificio, idearon para su exposición.

Muhba

El Museu d’Història de Barcelona (Muhba) conserva, estudia, documenta, divulga y expone el patrimonio histórico y la historia de Barcelona desde sus orígenes hasta la actualidad. Así, se expande por toda la ciudad, es decir, aunque su sede central está en la plaza del Rei, en la Casa Padellàs, tiene otros espacios expositivos: Rufugi 307, Oliva Artés, Park Güell, Domus Avinyó, Vil·la Joana…

Sus inicios, como los del MNAC y el Museu d'Arqueologia, parten del Museu d’Antiguitats que en 1880 acogía la Capella de Santa Àgata, pero la apertura de la Via Laietana lo ayudó a crecer y le dio la ubicación actual. Los derribos para conectar la plaza de Urquinaona con el mar conllevaron, en 1931, el traslado, piedra a piedra, de la gótica  Casa Padellàs de la calle de Mercaders a la plaza del Rei y las obras para asentarla supusieron el descubrimiento de una parte de la ciudad romana y el comienzo de una ambiciosa intervención arqueológica. El resto fue recuperar el Palau Reial Major, rehabilitar el Saló del Tinell y darle sede y forma al Muhba.

📫 Plaza del Rei, s/n
🕒 De martes a sábado, de 10.00 a 19.00 horas. Domingos, de 10.00 a 20.00 horas.
💰 Entrada general: 7€
📲 Web: https://www.barcelona.cat/museuhistoria/es

‘Barceloneta I’

En 2008, al lado de la estación de França y a cinco metros bajo tierra, aparecieron los restos de un derelicto del siglo XV. Se trata de la única embarcación construida con la tradición atlántica, con casco previo y a tingladillo, aparecida en el Mediterráneo. Posiblemente se trata de una de las naves que embarrancaron en la playa de Barcelona en uno de los dos grandes temporales ocurridos en 1420 y 1426. Ahora luce en la antecámara del Palau Reial Major.

‘Retaule del Conestable’

Es una de las piezas más significativas de la producción de madurez de Jaume Huguet, uno de los grandes pintores catalanes del siglo XV. El titulo de la obra responde a que fue un encargo personal de Pere IV, condestable de Portugal, aunque también se la conoce como el ‘Retaule de l’Epifania’, por el tema representado. Fue pintado en 1465 para la capilla del Palau Reial, la Capella de Santa Àgata, y cinco siglos después continúa en el mismo emplazamiento.

La Barcelona romana

El subsuelo de la Casa Padellàs esconde 4.000 metros cuadrados de restos arqueológicos que son un paseo por la Barcelona romana y la visigótica, lo mismo permiten acercarse a las murallas de la época que entrar en una tintorería del siglo II o ver vestigios de la primera comunidad cristiana de la ciudad. La colección de objetos recuperados suma desde bustos a cerámica (platos, cuencos, jarros, zafras, palanganas, cántaros y otras tipologías) y orfebrería. Y también columnas del foro romano de Barcino, como las de la imagen, recicladas para cimentar una construcción religiosa cristiana.

Un reportaje de EL PERIÓDICO

Por Natàlia Farré
Imágenes: Ferran Nadeu
Infografías: Ramon Curto
Coordinación: Rafa Julve