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CIUDAD ON

¡Marchando una cerveza para el perro!

A ver quién se atreve aquí a pedir un perrito caliente. EntreDogs es una cafetería canina. Las mascotas pueden tomar birras, 'muffins' e incluso encargar tartas de cumpleaños

Ana Sánchez

Tarde de perros en Entredogs. Fox (el pequeño pomerania) posa delante de una caña en plan Homer Simpson mientras Luigi (el perro de aguas) devora un cuenco. Es paripé canino. Aquí los perros se toman la cerveza a pie de mesa. Hay 12 camas.

Tarde de perros en Entredogs. Fox (el pequeño pomerania) posa delante de una caña en plan Homer Simpson mientras Luigi (el perro de aguas) devora un cuenco. Es paripé canino. Aquí los perros se toman la cerveza a pie de mesa. Hay 12 camas. / ÁLVARO MONGE

Al pedir una cerveza, aquí hay que especificar: ¿para ti o para el perro? En esta cafetería se ven mascotas tomándose birras como si fueran Pancho, el perro de la lotería. La carta incluye Dog Beer (cerveza para perros), 'dognuts' (dónuts formato canino), 'muffins' especiales para mascotas, galletas con forma de hueso, hasta se pueden encargar pasteles de cumpleaños para comer a cuatro patas. A ver quién se atreve a preguntar si tienen perritos calientes. Es una cafetería «humanfriendly», se denominan. «Es un bar de perros –se ríe Mikel, uno de los dueños– y aceptamos humanos si se portan bien».

EntreDogs Café (Alfons XII, 94). En las reseñas de Tripadvisor deben de tener garantizado el «guau». Los clientes perrunos entran con más determinación que Albert Rivera quitando lazos amarillos. A todos les ponen un bebedero con agua antes de preguntar a sus dueños qué quieren tomar. Norma de la casa.

Siempre hay al menos un perro. Hoy han venido Fox, el pomerania que posa en la foto con una caña y disposición cervecera de Homer Simpson, y Luigi, el perro de aguas de los dueños. Es solo paripé instagrameable. Los perros no se sientan a la mesa. Hay 12 camas a los pies con enganches para atar las correas. Ahí abajo vuelve Fox con la lengua fuera. «Mi perro es mi familia –dice Tiago, su dueño, con un Mac entre manos–. Me parece fantástico poderlo traer a trabajar».

Aymara y Mikel, dos de los dueños de Entredogs. A sus pies, Luigi come un plato canino. ÁLVARO MONGE

La cafetería está estratégicamente cerca de un pipicán. Pero si algún cliente la caga (en cualquier sentido), hay un «punto limpio»: bolsitas, jabón antibacteriano y quitapelos. En la pared se puede leer el «decálogo de convivencia»: los perros deben atarse, estar vacunados, tener chip y «moderar las conversaciones» entre ellos. Al fondo, un tablón donde se anuncian paseadores de perros, viajes a cuatro patas, en breve incluso ejercerá de Tinder perruno.

Se sirven bajo pedido snacks y repostería canina de Snouts (una tienda que hasta elabora pizza para perros). Han acogido fiestas caninas «con entrega de regalos y todo», cuenta Aymara, la hermana de Mikel. «¡Y el perro se emocionaba!», enseña la foto de un bulldog con la misma cara de éxtasis que en la ventanilla de un coche.

LO+

Fomentan la adopción y la tenencia responsable.

LO-

Te entrarán ganas de robarle la comida al perro.

EntreDogs fue la tesis del máster de creación de empresas de Aymara. «¿No has pensado en hacerlo como franquicia?», le dijo el jurado. No pensaba, pero terminó enrolando a toda la familia. Abrieron en mayo del año pasado.

Son una familia venezolana «de ascendencia vasca», dicen de carrerilla: dos hermanos, Mikel y Aymara, el tío, Gaizka, y el novio de ella, Roberto, que es el chef del «menú de personas». (La especialidad para humanos es el bocadillo de costilla). Se vinieron a Barcelona hace tres años. Por las estadísticas, dice Aymara. «Barcelona era una de las dos ciudades con mayor abandono y, contradictoriamente, con mayor adopción». De hecho, esperan llegar a convenios con protectoras casas de acogida. «Si tú quieres adoptar, vienes aquí y te traen al perro», resume Mikel.

CATAS DE CERVEZAS PARA PERROS

«Uno de los pilares importantes es promover la tenencia responsable y la adopción», promete Aymara. Abajo tienen una sala donde han acogido ya cursos de olfato, terapias con perros, una expo de retratos de animales. En breve incluirán catas de cervezas perrunas.

Un perro bebe Dog Beer en una cata canina de cervezas organizada por Barkcelona. 

No serán los primeros. Hace cuatro años que las organiza Barkcelona, «el primer club social para propietarios y sus mascotas de la ciudad condal», se denominan. Hacen catas de birra artesana para humanos y su versión perruna (con Dog Beer), y catas de vino para los dueños y de galletas para los perros. «La próxima la haremos en octubre», anuncian sus ideólogas, Gemma y Mireia. Cuesta 10 € por persona («los perros no pagan»). No es lo más raro que se escucha por allí. «Lo más extraño que nos han pedido es celebrar una boda para perros». 

Temas: Ciudad on

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