Saltar al contenido principalSaltar al pie de página
DE HOTELES

Gran Hotel Boutique Brillante: Heredero de un legado de esplendor

El establecimiento reformado recientemente se ubica en el edificio de la pensión Brillante, inaugurada en 1905 en San Esteban, cuando la localidad marinera asturiana era conocida como la ‘Suiza española’

Exterior del Gran Hotel Boutique Brillante, en el paseo fluvial de San Esteban.

Exterior del Gran Hotel Boutique Brillante, en el paseo fluvial de San Esteban.

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El viajero valora cada vez más la autenticidad, pero esta no puede ser impostada. No puede surgir de un plan de márketing, sino que debe estar cimentada en su historia, en sus valores, en su relación con el entorno…. Y esto es algo que sin duda posee el Gran Hotel Boutique Brillante de San Esteban, una población marítima del concejo asturiano de Muros de Nalón. El establecimiento está ubicado en el mismo edificio que albergó la mítica pensión Brillante, inaugurada en 1905, cuando la localidad era conocida como la Suiza española por su incipiente industria minera y el esplendor cosmopolita que se derivó.

El San Esteban del siglo XXI es diferente a cualquier otra villa marinera en Asturias porque ha sabido conservar ese legado carbonero con sus viejos cargaderos y grúas situados en el margen de la ría del Nalón, muy cerca de la desembocadura en el Cantábrico. Testigos de otra época que conviven en armonía con sus paisajes espectaculares, que llamaron la atención de una notable colonia de artistas de la época, entre ellos el poeta nicaragüense Rubén Darío, que se alojó en la Brillante, en una habitación con espectaculares cristaleras que hoy en día se ha reconvertido en la Gran Suite Rubén Darío.

Gran Hotel Brillante

Gran Hotel Brillante / cedida

En la pensión original se alojó durante una época el poeta Rubén Darío

Esencia clásica

El Gran Hotel Boutique Brillante ha sabido conservar fielmente la esencia de la antigua hospedería. Se trata de un hotel con personalidad propia, que combina un trato exquisito y una atención personalizada con las comodidades que ofrecen las tecnologías actuales, una decoración mimada hasta el último detalle y una estética cuidada. Esto hace que en cada rincón del se respire un ambiente especial de armonía y respeto, gracias a su exclusividad, privacidad y gusto.

Cuenta con 14 habitaciones, todas ellas exteriores y de estilo clásico. Aparte, en las dos últimas plantas del hotel se encuentran las residencias privadas, que permitem vivir unas vacaciones especiales, disfrutando de las ventajas de estar en un hotel pero con la privacidad, discreción e intimidad de un apartamento.

Una de las habitaciones del Gran Hotel Boutique Brillante.

Una de las habitaciones del Gran Hotel Boutique Brillante. / cedida

La restauración también juega un papel fundamental en la propuesta del Gran Hotel Boutique Brillante, comenzando por un extenso desayuno en el que no faltan los bizcochos caseros o los frixuelos, un dulce tradicional asturiano a base de harina, leche y huevos, y que se pueden rellenar al gusto. Durante el día, el restaurante abre para cenas de lunes a domingo y comidas de viernes a domingo, tanto para huéspedes como para clientes externos. La carta está enfocada al producto local de temporada. En verano no falta el el bonito del norte y, en invierno, un menú especial de angulas del Nalón maridado con champán. Y es que dsiponen de de una bodega con más de 250 referencias vinícolas y son embajadores en Asturias del champán Maison Laurent Perrier.

Restaurante del Gran Hotel Boutique Brillante.

Restaurante del Gran Hotel Boutique Brillante. / cedida

La riqueza del bajo Nalón

En la margen izquierda de la ría del Nalón, San Esteban ofrece relax y tranquilidad, junto con la riqueza natural y gastronómica del Bajo Nalón. Es un enclave ideal para los aficionados a los deportes de agua, pero también para aquellos amantes de la naturaleza interior. En la recepción del Gran Hotel Brillante organizan rutas a caballo o en bicicleta, mientras que los senderistas tienen a su alcance la Ruta de los Miradores, que con vistas espectaculares sobre la ría, además de elementos histórico-industriales.

Paseando por San Esteban también se llega a una piscina de agua salada y, tras subir 420 escalones, a la capilla del Espíritu Santo. Destaca a su vez la playa del Aguilar, rodeada de acantilados suaves y de bosques, con rocas talladas que emergen de la misma arena.