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Martina (28 años) se fue a vivir a una aldea del siglo XVIII tras sufrir una depresión: "Hay muchas identidades aquí. Está mi esencia, la esencia de la casa y la esencia de mi abuela"

La mujer explica cómo decidió contratar una hipoteca siendo tan joven: "Tuve que detenerme y desactivar esa ansiedad de decir: 'Estoy decidiendo los próximos años de mi vida'"

Viviana vive en una casa abandonada del siglo XIX sobre la que circulan extraños rumores: "Sentí que si no paraba, como mujer, me habría perdido a mí misma"

Aldana (49 años) y Martín (45 años) viven sin sueldos fijos en la montaña: "Nosotros no llegábamos a fin de mes ni a pagar el alquiler, mucho menos soñábamos con comprar alguna vez un terreno y construir allí nuestra casa""

Martina (28 años) dejó la ciudad para vivir en un caserío del siglo XVIII tras sufrir una depresión.

Martina (28 años) dejó la ciudad para vivir en un caserío del siglo XVIII tras sufrir una depresión. / Youtube / THE PILLOW

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Oriol García Dot

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Más allá de la vida acelerada de las ciudades, todavía existen personas que deciden alejarse de todo para comenzar de nuevo. Es el caso de Martina, una joven italiana de 28 años que dejó atrás su vida en Rávena para instalarse en un antiguo caserío del siglo XVIII, situado en los Apeninos de la Romaña (Toscana, Italia), donde ahora trabaja para convertirlo en su hogar.

Su historia ha sido documentada por 'The Pillow', el canal de YouTube formado por jóvenes italianos que recorren diferentes lugares para conocer a personas con formas de vida alejadas de lo habitual. En esta ocasión, quisieron conocer a alguien diferente a sus protagonistas habituales: una joven que todavía está al principio de su camino y que ha decidido cambiar de vida.

Martina lleva alrededor de tres años viviendo en este antiguo caserío, una construcción que todavía conserva partes en obras y en la que conviven recuerdos de su vida y de su familia. "Hay muchas identidades aquí. Está mi esencia, la esencia de la casa y la esencia de mi abuela. Hay muchos de nosotros aquí, muchísimos. Yo solo soy la guardiana de la casa", explica mientras enseña el interior.

No creció en el campo

Lo más sorprendente es que Martina no creció en el campo. Procede de Rávena y siempre había llevado una vida urbana. Cuando decidió instalarse allí, tuvo que aprender desde cero muchas de las tareas necesarias para mantener una vivienda de estas características: "Nunca había cogido un hacha en mi vida".

La joven explica que nunca se sintió cómoda con la presión social: "Todo empezó exactamente en mi adolescencia, porque no estaba bien. Los intereses de la gente iban en una dirección y yo iba exactamente en la contraria. El tema de las apariencias, de todo lo superficial, de la estética y el tener que gustar, me parece absurdo. Pierdes mucha energía intentando agradar a los demás".

Martina tuvo que aprender desde cero muchas de las tareas necesarias para mantener una vivienda de estas características.

Martina tuvo que aprender desde cero muchas de las tareas necesarias para mantener una vivienda de estas características. / Youtube / THE PILLOW

Problemas serios de salud

Esta presión derivó en varios problemas serios de salud: "Yo sufrí bulimia nerviosa, autolesiones, depresión y de todo. Y todo recaía contra mí misma, porque yo era el problema". Incluso llegó a pensar que era una carga para sus padres: "Pensaba: 'Mis padres están invirtiendo su dinero en mí y yo no puedo darles nada. No soy nada'. Realmente me sentía así".

Todas esas experiencias llevaron a Martina hasta el caserío. Cuando lo descubrió, la propiedad estaba a punto de salir a subasta y se encontraba completamente devaluada. "Cuando llegué aquí en realidad era un día gris. Pero en cuanto entré, sentí una conexión. Cuando sientes algo, simplemente lo sientes", explica.

Hipoteca con 26 años

Aunque la decisión no fue sencilla, Martina tenía solo 26 años cuando decidió contratar una hipoteca: "Tuve que detenerme y desactivar esa ansiedad de decir: 'Estoy empezando una hipoteca con 26 años. Estoy decidiendo los próximos años de mi vida'". Para ello, decidió abrir las puertas de su casa y ofrecer alojamiento: "Y ahora, de hecho, la hipoteca se paga sola con la hospitalidad".

Martina tenía solo 26 años cuando decidió contratar una hipoteca.

Martina tenía solo 26 años cuando decidió contratar una hipoteca. / Youtube / THE PILLOW

A pesar de las dificultades, finaliza asegurando que los principales obstáculos son mentales: "El miedo al abandono, el hecho de decir: 'Estoy aquí sola. Quién sabe si conoceré a alguien'. Son los miedos con los que más me enfrento. Pero si haces las cosas por una necesidad del alma y no para satisfacer el ego, entonces el universo te responde. Tengo mucha fe en el proceso".