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La venganza de Santa Eulàlia que llora para La Mercè: ¿es cierto que siempre llueve para la fiesta mayor?

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Fiestas de La Mercè 2024

Fiestas de La Mercè 2024 / Zowy Voeten

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La tradición popular ha atribuido a Santa Eulàlia, la copatrona de Barcelona destronada por la Mercè, toda lluvia que caiga durante las fiestas locales. Son las conocidas como "lágrimas de Santa Eulàlia", por la supuesta rabia de la santa que perdió en 1688 el protagonismo en el patronaje local. Mercè se ganó el favor de las autoridades, según la historiografía que ha llegado a nuestros días, después de salvar la ciudad de una plaga de langostas en 1687.

Santa Eulàlia ha soltado algunas pocas lágrimas esta pasada madrugada en el litoral y, aunque hay menos probabilidad, no es descartable que a lo largo del día llore algo más, dada la inestabilidad meteorológica.

Aun así, y a pesar de este vaticinio popular La Mercè, al menos estos últimos 25 años, ha sido poco dada a que tengamos que abrir el paraguas y más dada a soportar los últimos estertores del clima veraniego, pero este 2025 cabe la posibilidad -los modelos meteorológicos así lo indican a día de hoy- que para la primera jornada de la Mercè, la que va de la noche del 23 a la madrugada del 24 de septiembre, esta última la jornada festiva y el día central de actos, esto cambie y nos aproximemos a un clima más otoñal, con temperaturas más suaves y probabilidad de lluvia. En cambio, para las horas diurnas del día de la Mercè no se espera, en principio, lluvia, aunque la inestabilidad meteorológica reporta una gran incertidumbre.

Lo datos pluviométricos del Servei Meteorlògic de Catalunya (Meteocat) de tres de las principales estaciones que hay en Barcelona -Raval, Zona Universitaria y el observatoro Fabra- corroboran que La Mercè se suele celebrar en seco y, la mayoría de veces, con cielo despejado. Y es que solo en cinco ocasiones de los últimos 25 años se ha registrado precipitación y con cantidades de lluvia de poca consideración.

Cabe destacar por eso los 9,4 mm registrados en la estación meteorológica del Raval en 2011 en un día que la lluvia se repartió durante las horas diurnas. Y es que lo habitual es que, como sucedió en 2003, 2004, 2006 y 2022, las precipitaciones se produzcan durante la madrugada -la noche del 23 al 24 de septiembre- que es también uno de los momentos cumbre de las fiestas con multitud de conciertos al aire libre.

Calor diurno y más noches tropicales

Aunque ya nos adentramos en el otoño a efectos meteorológicos la fiesta mayor de Barcelona suele aferrarse fuertemente al ambiente más veraniego. Así, en los últimos 17 años la media de la temperatura máxima en el centro de la capital catalana roza los 26 ºC (25,9 ºC) llegando incluso a alcanzar el pico de los 30 ºC el 24 de septiembre de 2012. Tendríamos que subir a Collserola para encontrar algún año en el que el termómetro no rompiese el techo de los 22 ºC -2002, 2008 y 2015- .

Aun así, la tónica de la última década es de la estabilización de las temperaturas máximas y de incremento de las mínimas en el que en varias ocasiones el termómetro no ha bajado de los 20 ºC como ha sucedido en el trienio 2018-2020 en la estación meterológica del Raval. La media de temperatura mínima en esa misma estación en el día de La Mercè desde 2015 hasta la actualidad ha sido de 19,4 ºC. O sea, noches no tropicales a nivel reglamentario, pero sí sofocantes en cuanto a la sensación térmica de los barceloneses.

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