Conectar empresas y personas, la misión de la contratación inclusiva
Roberto Cornejo encontró trabajo con 62 años. Úrsula Adeva ha creado una gran familia en su carnicería. Ambas son historias de éxito gracias al Programa 30 Plus, una política activa del SOC.

Participantes de la mesa redonda sobre contratación inclusiva. / Maite Cruz
“Con 62 años, el centro donde trabajaba cerró y me quedé en la calle. Se me vino el mundo encima”. Roberto Javier Cornejo llevaba 20 años como conserje en un polideportivo cuando se vio abocado al paro. Por su edad, la perspectiva de reinserción laboral era escasa. Más de una de cada dos personas mayores de 60 años está en paro de larga duración. “Un amigo me recomendó el Programa 30 Plus, del Servei Públic d’Ocupació de Catalunya, y tres días más tarde me llamaron. No me lo creía”.
Gracias a esta política de ocupación activa de la Generalitat, que ofrece subvenciones a entidades para favorecer el contrato de personas en especial riesgo de quedarse fuera del mercado laboral, Cornejo consiguió empleo como técnico de reparación de mantenimiento de patinetes. “Ahora estoy ejerciendo lo que estudié en su momento, hace 40 años, y estoy muy bien”. Con un contrato fijo, y trabajando de lo mismo que había hecho en su país de origen, espera poder jubilarse en esa empresa.

Roberto Javier Cornejo, participante del programa 30 Plus. / Maite Cruz
«Con 62 años me quedé en la calle y se me vino el mundo encima»
El 47% de los parados registrados en Catalunya tienen 50 años o más, una cifra que aumenta a casi un 70% en los mayores de 40 años. En estos grupos, además, la posibilidad de que un despido se convierta en paro de larga duración es muy elevada. Para contrarrestarlo, el Servei Públic d’Ocupació de Catalunya (SOC) lanzó en 2021 el Programa 30 plus, dirigido a personas mayores de 30 años y de bajo nivel formativo, que conecta a empresas con vacantes y demandantes de empleo y favorece su contratación.
En Casa Mató, una carnicería tradicional del centro de Sabadell, varios de sus miembros más valiosos llegaron al negocio gracias a este programa. “De las 17 personas que somos, el 70% son mujeres mayores de 50 años, los demás, personas inmigrantes y con riesgo de exclusión”, comentó Úrsula Adeva, gerente de la empresa. “Hace 15 años encontrar la típica carnicera con experiencia, que sabía hacer fricandó, era fácil, ahora es diferente”.
Gracias al Programa 30 Plus conocieron a varias de sus empleadas, entre ellas, una carnicera de toda la vida que con 62 años se había quedado en paro y no la contrataban por su edad. “En muchas empresas vemos ese oxímoron de decir que no encuentran gente para trabajar, y luego no les gustan los candidatos que se presentan”, explicó Adeva. “La única forma de crecer es contratando gente, y tienes que abrir tu mente, si dices mujeres en edad fértil o mayores de 45 años no, inmigrantes tampoco…”. Desde sus inicios, tanto ella como su hermana - con la que montó esta carnicería familiar, tuvieron claro que querían ser empresarias con responsabilidad social. “Para nosotras, además de ganarnos la vida honradamente, siempre fue importante hacer algo, por lo menos por nuestro pueblo, para nuestro entorno, dejarlo todo un poco mejor”.

Úrsula Adeva, Administradora y gerente de la empresa Casa Mató S.L. / Maite Cruz
«La única forma de seguir creciendo es contratando gente, y tienes que abrir tu mente»
Contratación inclusiva
Adeva y Cornejo coincidieron el pasado jueves 20 de noviembre en la mesa redonda “Contratación inclusiva: Oportunidades para las personas, valor para las empresas”, organizada por la Generalitat y El PERIÓDICO. Allí explicaron sus historias, y su conexión con el Programa 30 Plus. Formaron parte de esta conversación Marta Cañellas, jefa de servicio del programa Oportunitats d’Ocupació del SOC y Lourdes Ruiz, técnica de Promoción económica del Ayuntamiento de Sabadell. Cuatro voces, cuatro perspectivas sobre el mercado laboral y la inserción de personas que normalmente quedan excluidas de este.
“Las personas en paro de larga duración, en riesgo de exclusión, con discapacidad, mayores de 45 años, jóvenes con baja cualificación o personas migradas, suelen ser grupos en situación de vulnerabilidad”, explicó Marta Cañellas. “Estos ciudadanos son aquellos que están más distanciados del mercado de trabajo y, por lo tanto, tienen más dificultades de poder encontrar un empleo”. A todo esto, se le suman otras barreras como la brecha digital, que hacen aún más difícil la inserción en el mercado. “La digitalización da muchas oportunidades, pero también pone muchas barreras a las personas que están en una situación complicada”. Acceder al mercado laboral ahora es imposible sin acceso a internet, sin una formación mínima digital, o si no se dispone de un dispositivo móvil. “Además, esta digitalización está creando muchos trabajos en plataformas que son empleos que suman más a la vulnerabilidad”:
Hay varios factores que explican esta situación de exclusión del mercado laboral. “Muchas veces las personas no se pueden contratar porque no tienen los requisitos para ocupar estos lugares de trabajo, por ejemplo, porque no pueden tener el título homologado de otros países”, añadió Cañellas. Otras barreras pasan por la imposibilidad de trabajar, entre otros, por tener que cuidar a niños o personas mayores. “A veces es una mejor política de ocupación una política social para ayudar a cuidar a personas mayores, eso favorecería la inserción de la mujer en el mercado laboral”. El tercer gran eje que dificulta el acceso de estas personas a puestos de trabajo son los estereotipos.

Marta Cañellas, Jefa del servicio del programa Oportunitats d’Ocupació del SOC. / Maite Cruz
«Cuando das oportunidades a personas que están en esta situación, lo aprovechan»
Estereotipos edadistas
“Me encuentro con empresas que me continúan diciendo que no quieren personas extranjeras, que solo contratan hasta cierta edad, que no quieren a mujeres mayores de 35 años, o que estén en edades fértiles”, coincidió Lourdes Ruiz. “Tenemos que romper con estas barreras y hablar con las empresas de las competencias que tienen las personas”. En los procesos de selección habituales, donde los seleccionadores de personal solo ven un currículum, no llegan a conocer bien a los candidatos, ni sus habilidades. Ruiz también recalcó que en ocasiones se encuentra con empresas con requisitos demasiado exigentes, cuando en realidad no hace falta para algunos puestos de trabajo.
Entre algunos de los estereotipos que dificultan la reinserción laboral de personas más mayores, se encuentra la falta de formación en temas digitales, o que tienen más problemas para aprender. “Pero, la realidad, es que a las personas jóvenes se las tiene que formar igual”, discutió la cofundadora de Casa Mató. “A una persona de 24 años le tenemos que enseñar cómo tiene que ir vestida, temas de puntualidad y de responsabilidad… En cambio, las personas de más edad tenemos una sola barrera, el tema informático”.
Con la mediación del SOC y otros programas públicos, se intenta romper con estas barreras. “Buscamos que valoren a las personas, a las competencias y actitudes que tienen”, señaló Ruiz. Como intermediarios entre empresas y demandantes de empleo, se acaba conociendo los perfiles que necesitan, y que suelen estar en la bolsa del paro. “Nosotros tenemos que hablar de competencias transversales, para encontrar esa coincidencia entre lo que buscan las empresas y nuestros candidatos. Un gran ejemplo es la contratación de Roberto”.
En un primer momento, el currículum del técnico quedó descartado. “Le dijeron que no por su edad, y porque no tenía los estudios específicos de lo que buscaban, pero en su caso, él tenía un taller de reparación en su país”, explicó Ruiz. Gracias a la intervención del programa, Cornejo consiguió una entrevista. “Lo primero que me dijeron allí es que le había inspirado confianza, que el personal del taller mecánico era mayoritariamente joven, que quería orden y madurez, y yo se lo iba a dar”, relató orgulloso el técnico.
Un año después, Cornejo demostró a su jefe que no erraba con su voto de confianza. Lo mismo le ocurrió a Adeva con las mujeres mayores que contrató en la carnicería. “Las personas más maduras tienen muchos valores, la responsabilidad, el compromiso, la paciencia… Lo valoramos mucho”, señaló la empresaria. Además, destacó que ha tenido la suerte de encontrar a personas que han aportado mucho al equipo. “Una persona que entra ilusionada, contagia ilusión”, añadió. “Cuando das oportunidades a personas que están en estas situaciones, te aseguro que lo aprovechan, y va muy bien”, coincidió Marta Cañellas.
Según datos de los años 2020 y 2021, el 85% de las personas que empezaron en el programa, continúan trabajando, en la misma empresa u otra. “En otros proyectos, el porcentaje de inserción también es altísimo. Se suma a estas cifras Roberto Cornejo, quien ya ha recomendado apuntarse a dos amigos más. “Mi manera de ayudar es comunicándolo, explicando a otros mi caso”.

Lourdes Ruiz, Técnica de Promoció econòmica de l’Ajuntament de Sabadell. / Maite Cruz
«Es muy importante el acompañamiento que hacemos a las empresas»
Acompañamiento empresarial
Este tipo de programas no solo benefician a las personas en paro, sino también al conjunto de empresas que se favorecen. “Es muy importante el acompañamiento que hacemos a las empresas, en esta edición, más del 60% eran pequeñas y microempresas”, recalcó la técnica de Promoción económica. “Muchas empresas nos piden ayuda, siempre nos dicen que buscan a personas y no saben lo que les ofrece el SOC, muchas veces no les llega la información”
“Para nosotros, llegar a todas las informaciones de las administraciones públicas nos requiere un tiempo que no tenemos. Y después, nunca encontramos con quién contactar”, denunció Adeva. “Desde que las entidades locales llegaron a nuestra vida, nos sirven de interlocutor”. Agradece al SOC y a la promoción económica del Ayuntamiento de Sabadell, que les hace “accesible información que las pequeñas empresas de ninguna manera podrían conseguir”.
“Es importante que se sigan poniendo recursos en políticas activas de este tipo, tiene un valor muy importante”, concluyó Cañellas. “Por un lado, esta discriminación positiva, y por la otra, continuar con este acercamiento a las empresas, esta relación directa. Estamos en un país cuyo tejido productivo es la pequeña y mediana empresa”.
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