Una historia compartida con Barcelona
Más de 125 años de historia y cerca de 3.000 profesionales unen a FCC Medio Ambiente con el día a día de la ciudad, una historia compartida que continúa escribiéndose cada día en sus calles y barrios.

Un camión de recogida de residuos en la Barceloneta.
Una ciudad no se construye solo con grandes proyectos, sino también la hacen quienes levantan la persiana cada mañana, quienes dan vida a sus barrios y quienes trabajan para que todo funcione cuando millones de personas recorren sus calles cada día. Barcelona es el resultado de esa suma de esfuerzos, muchas veces visibles y otras veces discretos, pero imprescindibles para mantener su ritmo.
Entre ellos están los miles de profesionales que trabajan para que la ciudad siga adelante incluso después de las jornadas más intensas. Su labor puede pasar inadvertida, pero forma parte de muchos momentos de la vida cotidiana de los barceloneses y las barcelonesas: cuando hay que devolver la normalidad a una calle tras un acto multitudinario, cuando llega el momento de recoger los residuos generados durante el día o cuando los barrios celebran sus fiestas mayores. Y FCC Medio Ambiente forma parte de esa realidad desde hace más de un siglo. La relación de la compañía con Barcelona se remonta a más de 125 años atrás, prácticamente a sus orígenes. Desde entonces, la ciudad se ha transformado profundamente hasta convertirse en el gran referente urbano que es hoy, y los servicios urbanos también han evolucionado con ella.
Las cifras
Esa evolución puede verse, por ejemplo, en sus propias calles. Barcelona fue una de las primeras ciudades de Europa en incorporar camiones de gran tonelaje 100 % eléctricos a la recogida de residuos. Una apuesta que responde a una transformación más amplia de los servicios urbanos: prestar un servicio de calidad ya no puede desligarse de una gestión cada vez más eficiente y sostenible de los recursos. La presencia de FCC Medio Ambiente, sin embargo, va mucho más allá de Barcelona. Su actividad se extiende por grandes ciudades metropolitanas, capitales de comarca, municipios turísticos y entornos rurales, y alcanza a más de 4,7 millones de personas en Catalunya. Detrás de esa estructura hay más de 8.000 profesionales, una cifra que sitúa a la compañía entre los principales empleadores del sector y que constituye, al mismo tiempo, una garantía de continuidad para unos servicios esenciales.
Barcelona concentra una parte importante de ese equipo: alrededor de 3.000 profesionales trabajan vinculados al funcionamiento cotidiano de la ciudad.
La dimensión de la compañía permite responder a realidades muy distintas, aunque el punto de partida es siempre el mismo: conocer bien cada territorio. Porque las necesidades de una gran ciudad como Barcelona no son las mismas que las de un municipio turístico, una capital de comarca o una zona rural. Y tampoco se parecen necesariamente las de un barrio de calles estrechas y gran afluencia de visitantes a las de una zona residencial. Por eso, los equipos, los vehículos y los sistemas de trabajo se adaptan a las características de cada entorno. Esa capacidad de adaptación se hace especialmente visible en algunos momentos del calendario. En Barcelona, uno de los más esperados es la celebración de La Mercè. El próximo 24 de septiembre, calles y plazas volverán a acoger algunos de los actos más multitudinarios del año. Miles de personas disfrutarán de conciertos, actividades y celebraciones repartidas por la ciudad. Y cuando termine la fiesta, centenares de profesionales saldrán de nuevo a la calle para conseguir que Barcelona recupere la normalidad y amanezca limpia y preparada para un nuevo día.
Los retos
Es en momentos como este cuando algunos de los servicios que habitualmente pasan más desapercibidos se hacen especialmente evidentes. Pero los retos de las ciudades van mucho más allá de responder a grandes acontecimientos o a las necesidades de cada jornada. La reducción de las emisiones, la economía circular y el uso eficiente de los recursos están cambiando también la manera de entender y gestionar los servicios urbanos. La transición hacia modelos más sostenibles se ha convertido así en uno de los grandes desafíos de los municipios. En este contexto, FCC Medio Ambiente se ha fijado como objetivo reducir en un 35 % sus emisiones de gases de efecto invernadero antes de 2030 y alcanzar la neutralidad climática en 2050. Un horizonte que obliga a seguir incorporando nuevas tecnologías, vehículos y formas de trabajo capaces de combinar eficiencia, calidad de servicio y sostenibilidad.
Después de más de 125 años, la relación entre FCC Medio Ambiente y Barcelona continúa evolucionando al mismo ritmo que la ciudad. Lo hace desde el conocimiento del territorio, la proximidad y la capacidad de adaptación a unas necesidades que no dejan de cambiar. Y, sobre todo, gracias al trabajo diario de los cerca de 3.000 profesionales que contribuyen a que Barcelona siga funcionando.
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