06 jul 2020

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Geriátricos y Covid-19

Dimite el responsable de residencias de Madrid en plena crisis por la mortandad de ancianos

La decisión se ha conocido horas después de que El PERIÓDICO publicara un audio que revela las negativas de la sanidad madrileña a hospitalizar a enfermos de edad avanzada

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, cree "injusto" que se utilicen grabaciones para investigar lo sucedido en los geriátricos en la fase dura de la pandemia

Juan José Fernández

Residencia Vitalia de Griñón (Madrid), a cuyos residentes enfermos se negaron derivaciones a los hospitales en marzo pasado.

Residencia Vitalia de Griñón (Madrid), a cuyos residentes enfermos se negaron derivaciones a los hospitales en marzo pasado. / DAVID CASTRO

Óscar Álvarez López, director de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS), el organismo que rige a las 25 residencias públicas de la Comunidad de Madrid, dejará su cargo el 30 de junio, en una dimisión que ha adelantado la cadena Ser tras tener acceso a una carta dirigida por Álvarez al consejero madrileño de Políticas Sociales Alberto Reyero.

La dimisión trasciende en plena crisis política en Madrid por las revelaciones que se van alternando sobre lo sucedido en las residencias de ancianos de la región durante la fase más dura de la pandemia, que costó la vida a miles de personas mayores. Entre esas revelaciones, el audio dado a conocer por EL PERIÓDICO sobre las negativas de la sanidad madrileña a hospitalizar a ancianos. La dimisión se ha hecho pública horas después de la publicación por este diario de esa grabación.

Las razones de dimisión que expresa Álvarez en la misiva son "motivos de salud". En el mensaje, Álvarez se reivindica orgulloso de su labor "a pesar de todas las dificultades y de la situación dramática" vivida con la pandemia. La carta que ha dirigido a su jefe político tiene fecha de 19 de junio, y anuncia el cese para el fin de este mes.

Quinto en dimitir

Álvarez es el quinto cargo del área sociosanitaria que deja el puesto en la Comunidad de Madrid. El pasado 8 de mayo, y por estar en desacuerdo con la presidencia, dimitió la directora general de Salud Pública, Yolanda Fuentes, quejándose de que prevalecían "criterios políticos" sobre las decisiones de salud. Desde el ejecutivo de Madrid se insistía al Gobierno central en la petición de pasar de fase, contra la opinión de los expertos sanitarios. 

Cinco días después fue cesado en su cargo el director general de Coordinación Sociosanitaria, el psiquiatra y exgerente de hospital Carlos Mur de Viu. Su firma aparece en los duros protocolos de la Comunidad de Madrid que ordenaban limitar la hospitalización solo para ancianos que pudieran caminar por sí mismos, y no tuvieran hipertensión, ni diabetes ni apenas deterioro cognitivo.

El pasado 20 de mayo, el Consejo de Gobierno cesó al secretario general técnico de la Consejería de Políticas Sociales, Miguel Ángel Jiménez, por la adjudicación por "error humano" de un contrato a la cadena hotelera Room Mate, en uno de cuyos apartahoteles estuvo alojada la presidenta Díaz Ayuso. Y el pasado día 23, Carlos Reus, jefe de gabinete del consejero Alberto Reyero, presentó su dimisión por "motivos personales" en pleno desencuentro entre las consejerías de Políticas Sociales (Cs) y Sanidad (PP) por la gestión de las residencias. 

El último dimisionario, de 47 años, es un hombre de la Universidad de Murcia, católica y muy conservadora. Doctor en Ciencias Sociales y experto en salud pública, que trabajó entre 1999 y 2012 en residencias y tuvo cargos directivos en el área de Bienestar Social del gobierno autonómico desde 2012. Para el cargo que deja, fue nombrado en septiembre de 2019, hace diez meses. En la Consejería de Políticas Sociales han insistido en que dimite "estrictamente por razones de salud".

"Es injusto"

Horas antes de esta dimisión, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, había aludido a la conversación grabada entre la hija de una residente en un geriátrico y la médico que la cuidaba, dada a conocer por EL PERIÓDICO. Para Díaz Ayuso, es "injusto" tratar "por audios, conversaciones o comentarios" la situación que se vivió en las residencias madrileñas en marzo y abril, durante las semanas críticas de la pandemia, en las que la sanidad madrileña no permitió el ingreso en hospitales a los ancianos de las residencias. 

Según informa Efe, al ser preguntada por la grabación de la llamada telefónica en la mañana de este viernes, Ayuso dijo que no se pueden sacar conclusiones de "conversaciones, opiniones, 'porque yo quise', 'porque yo creo', 'porque yo dije'... En unas noches tan trágicas donde en Madrid se morían hasta 500 personas".

La presidenta madrileña comparecía tras un encuentro en el Parque de Bomberos de San Martín de Valdeiglesias, en el extremo oeste de la región, con los presidentes de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco.

Cuando la prensa le ha preguntado por la noticia adelantada por este diario, Díaz Ayuso no ha negado la situación ni el contexto en el que se produjo aquella conversación, el pasado 23 de marzo, entre la madrileña Ramona Carvajal y la doctora que vigilaba el estado de su madre, Alejina Jiménez, ingresada y enferma en la residencia Vitalia de Griñón. La anciana, de 89 años, enferma de coronavirus pero consciente, "no tiene los criterios para derivarla", le dijo la médica. Alejina tardó 17 días más en fallecer.

Díaz Ayuso ha manifestado que, aunque la Comunidad de Madrid hubiera tenido "un refuerzo extraordinario de médicos", la pandemia habría sido muy difícil de parar, porque, ha argumentado, "cuando el COVID entra en el cuerpo de una persona mayor avisa tarde" y "se ha visto a ancianos que han estado tratados en el hospital con los mejores medios que han fallecido en pocas horas". 

"Hay que tener en cuenta que hemos vivido una guerra en este país", se ha excusado Díaz Ayuso, por  una pandemia "devastadora" que entró en Madrid como "un tsunami". Para ella, es injusto "extraer conversaciones y comentarios de tantas noches de dolor", en las que los sanitarios o los bomberos de la región "dieron lo mejor de sí mismos" sin tener información de lo que era el coronavirus.