20 feb 2020

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EL LABERINTO CATALÁN

JxCat-ERC: Desconfianza de manual

Los posconvergentes y los republicanos vaticinaban el choque final desde la semana pasada

Torra no contempló la idea de forzar una crisis de Govern con la expulsión de `consellers¿ de Esquerra

Fidel Masreal Xabi Barrena

Reunión del Govern, este miércoles, tras el anuncio de Torra de que convocará elecciones una vez  aprobados los presupuestos de la Generalitat.

Reunión del Govern, este miércoles, tras el anuncio de Torra de que convocará elecciones una vez  aprobados los presupuestos de la Generalitat. / JORDI COTRINA

Cuando la pasada semana la Junta Electoral y el Tribunal Supremo volvieron a advertir al 'president', Quim Torra, de que debía abandonar su escaño, JxCat ERC mantuvieron formalmente la unidad contra estas decisiones. Pero el jueves, un destacado dirigente posconvergente respondía, respecto a si el presidente del ParlamentRoger Torrent, mantendría la posición: "Tengo dudas". La desconfianza, palabra clave de las relaciones entre ambas fuerzas, hizo que JxCat intentara durante el fin de semana que ERC le confirmara que no había cambios. "Estuvieron totalmente desaparecidos", afirma un diputado de JxCat. 

El lunes por la mañana, el secretario general del Parlament, Xavier Muro, telefoneó al vicepresidente primero del Parlament, Josep Costa, para comunicarle su decisión: Torra debía abandonar el escaño. La jornada del lunes tuvo dos epicentros: una tensa reunión entre ambos espacios políticos y las entidades soberanistas, que constató el desacuerdo, y un encuentro entre Torra y el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, que fue de todo menos fructífero, pese a la sintonía personal entre ambos. A media tarde, la reunión del grupo parlamentario de JxCat fue un catálogo de reproches a ERC. Apareció la propuesta de expulsar a los 'consellers' republicanos del Ejecutivo y convocar elecciones anticipadas. Pero la mayoría apostó por esperar a aprobar los presupuestos.

Torra inició una serie de contactos que culminaron el martes en el Palau, en una reunión en la que ya tenía decidido lo que anunció ayer. La reunión contó con el expresidente Carles Puigdemont -por videoconferencia-, Albert BatetElsa ArtadiMeritxell Budó y Josep Costa. Duró unas dos horas y, pese a que algunos como Artadi optaban por soluciones más drásticas, se ratificó lo previsto: Torra nunca pensó en una crisis de Govern.

Incertidumbre 

En el flanco de ERC, asumido por todos tras el pleno del lunes que la legislatura estaba finiquitada, quien más quien menos ya anticipó una especie de tregua para el martes. Eso sí, la comparecencia de Torra anunciada por la 'consellera' Budó en el chat de 'consellers' el martes a las once de la noche cogió a Aragonès durmiendo. Los suyos lo despertaron y él intentó sin éxito contactar con el 'president'. Así, nadie en ERC sabía qué iba a decir Torra ayer. Una incertidumbre que se alargó hasta cinco minutos antes de que compareciera.

La cúpula del partido se reunió sobre las once de la mañana en la sede. Se deshizo el cónclave para que Aragonès fuera a Palau; ahí Torra le explicaría qué iba a decir, en una cita de apenas 10 minutos. No fue ni una reunión. Mientras, Torrent y las 'conselleres' Ester Capella y Teresa Jordà tomaron un café en el bar La Celestina, aledaño a la sede.

Volvió Aragonès con una marca de tiempo que hace pensar que no se quedó a escuchar a Torra y lo hizo por la radio en el coche oficial. Nuevo cónclave. Más tranquilo este, alejada la tormenta de un posible cese colectivo. Consignas de sacar un comunicado suave y no exponerse a los micros, para evitar alguna declaración altisonante.

Tras ello, la reunión del Govern, que transcurrió "como si no hubiera pasado nada", según uno de los presentes. Después, presentación de los presupuestos a cargo de Aragonès. La decisión de Torra provocó que, paradójicamente, el primer acto de campaña fuera el de ERC.