Una empresa de Cartagena fabrica las piezas y ‘engranajes’ del Ejército
La firma Majimar diseña y hace productos a medida solicitados por los militares para el correcto funcionamiento de armas y carros de combate

Un trabajador de Majimar da forma a uno de los productos. / / Iván Urquízar
La percepción de los humanos suele dirigirse hacia las grandes cosas. Por lo general, solo se ve el todo y no las partes que la componen. En tiempos actuales la sobrecarga informativa y lo que algunos autores han venido a llamar ‘conciencia mariposa’ —Frederic Jameson explica que consiste en que «estás haciendo algo, te interesas por otra cosa y abandonas la primera, así sucesivamente»—, hacen muy complicado que se pueda profundizar en los temas. La tendencia es a ser, como cita un viejo dicho popular de la profesión periodística, «un mar de conocimiento, pero con un centímetro de profundidad».
Sin embargo, los tiempos modernos no son los únicos responsables de la falta de complejización de los temas. La realidad es muy compleja y casi todas las cuestiones cuentan con un número muy elevado de aristas y variables que influyen sobre la misma: casi nunca se soluciona un problema con una medida única o radical. De cualquier forma, como estrategia de supervivencia —para ahorrar, energía principalmente— el cerebro del homo Sapiens Sapiens simplifica las cosas para poder entenderlas: agrupa unidades similares en un conjunto más grande porque su propia naturaleza lo hace incapaz de procesar todas las partes al mismo tiempo.
Bajo esta premisa, se entiende por qué, cuando se habla en los foros especializados sobre invertir en defensa, se piensa en carros de combate, aviones, armas, equipamiento militar básico de los soldados y, más recientemente, en vehículos no tripulados. Se suele olvidar que esto también implica mejorar la seguridad informática de edificios públicos, como pueden ser administraciones, universidades u hospitales, y en mejorar la producción de las piezas más pequeñas para que funcionen los equipos más grandes y complejos.
Al desarrollo de estos elementos se dedica Majimar, una empresa de Cartagena especializada en la fabricación, reparación y diseño de piezas de acero. Esta compañía es una de las apuestas del Instituto de Fomento de la Región de Murcia (Info) desde el programa Caetra para el desarrollo de las tecnologías duales. Si bien su integración en el programa todavía está pendiente, ya mantienen estrechas conversaciones y, desde mucho antes de tener cierta vinculación con este proyecto, fabrican y comercializan, de forma directa o indirecta, piezas a medida para los distintos grupos militares que conforman las Fuerzas Armadas de España.
El administrador de la entidad, Ángel Jiménez, explica que la base de su actividad es la construcción de piezas a través del arranque de viruta que, explicado de forma simplificada, consiste en reducir la cantidad del material que se esté utilizando para darle la forma deseada. Sería, por ejemplo, cómo hacer una lanza de madera a partir de un trozo de madera más grande.
De forma concreta, para el ejército han concebido una serie bastante variada y significativa de piezas. «Hemos hecho soportes para el armamento, para los barcos o los submarinos de la serie S-80 de Navantia», indica. Aclara que, en el caso de las «piezas para barcos», se trató de un trabajo para fragatas de sectores de defensa del exterior de la Región de Murcia. Al ser productos para un sector sensible, no todos los trabajos pueden ser revelados. No obstante, Jiménez habla de algunas de las más comerciales: bridas, acoples de presión. Subraya que, en estos casos, el punto diferenciador se encuentra en «los certificados y la utilización de materias primas especiales».
Según afirma, normalmente les piden elementos concretos para determinadas funciones. «Consiste en hacer el trabajo para desarrollar lo que quieren ello, cumpliendo con las normativas y unas precisiones exactas que no existen en el mercado», clarifica.
El administrador considera que un pilar en su labor es la rapidez en el desarrollo, pero no es el único, puesto que destaca su capacidad para trasladar las ideas que le transmiten en diseños reales: «Muchas veces no vienen con el plano, sino solamente con la idea». Añade que no se trata solamente de hacer realidad el concepto, puesto que se debe cumplir también con reglamentos como la normativa francesa o la europea que, tal y como indica, son las que dominan el mercado en estos instantes.
Aunque reconoce que lo más cómodo es que «vengan con un plano», entiende que, gracias a que llevan tantos años en el sector, tienen la posibilidad de producir algo único a raíz de pensamientos. «Con una idea ya me vale», sentencia, «a partir de ahí lo que hacemos es verificar los materiales, comprobar la normativa que desean y hacemos los planos», concluye.
La idea del administrador con Caetra es conseguir aún más certificados de calidad y «trabajar directamente» con el sector de defensa. Han participado en los proyectos mencionados anteriormente y otros como cámaras hiperbáricas, pero a través de otros grupos que hacen de mediadores.
Proceso y maquinaria
De acuerdo con Jiménez, su labor depende de múltiples factores, las fases por las que pasan para ‘dar a luz’ una pieza varía considerablemente dependiendo del cliente, del material, de la actividad a la que va dirigida e incluso de la localización geográfica que obliga al cumplimiento de ciertos estándares.
Lo más fácil, según explica, es cuando el cliente manda el plano, puesto que «a partir de ahí, veo las características, las normativas y el material que se necesita». En algunos casos, cuando el pedido consiste en una sola unidad, no es necesario realizar el plano. Para este supuesto específico, lo más recomendable es utilizar los métodos convencionales, «como se ha hecho toda la vida», agrega.
No obstante, si por alguna razón fuese un elemento especialmente complicado, «se genera el diseño en el ordenador y se utiliza la maquinaria más moderna».
En la mayoría de los casos, precisa, el cliente nombra el metal con el que quiere que se haga el componente solicitado, pero también hay ocasiones en las que deben escoger desde la empresa lo más adecuado para la elaboración. Explica que, para escoger, evalúan para qué se va a utilizar. Por ejemplo, si va a estar cerca del mar, lo ideal es emplear acero inoxidable que debe ser de otro tipo si el equipo en el que va a estar integrado va a estar sumergido. «Es complicado elegir incluso entre los aceros, que son muchos, pero los principales determinantes son la función y a qué va a estar expuesto», concluye este profesional.
Por otro lado, las reparaciones constituyen una parte significativa de su volumen de trabajo. En esas situaciones la metodología es similar, pero con el añadido de identificar cuál es el problema y qué modificar para evitar que vuelva a ocurrir o incrementar su durabilidad y su vida útil.
Con relación a los minerales utilizados, emplean cobre, un numeroso catálogo de aceros, aluminio, hierro, plomo y también con plásticos. Todos ellos los adaptan a las necesidades específicas de cada trabajo y función que desempeñará en su forma final. En la web de la firma nombran como principales los siguientes: acero inoxidable, acero, hierro fundido y aluminio.
Asimismo, Jiménez explica que las maquinarias tienen mucho peso en la calidad de las manufacturas. «Nosotros tenemos dos tipos de maquinaria, que son las CNC, que van por ordenador y también las convencionales; las de toda la vida», dice.
Añade que las clásicas son las que se utilizan para las reparaciones. Comenta que, aunque los equipos antiguos «mantienen el tipo», los dispositivos modernos tienen un nivel de exactitud muy superior gracias a su funcionamiento a través del ordenador y el mundo digital.
El concepto mecanizado CNC es un proceso de fabricación que emplea otras máquinas controladas por un ordenador para dar forma a piezas a partir de un material en bruto. Sirven para realizar todo tipo de cortes, perforaciones y fresados con precisión al milímetro. Todo siguiendo las instrucciones previamente programadas por el trabajador. Se considera como una disciplina dentro de la manufactura: integra el conocimiento en materiales, herramientas, metodología y automatización con los elementos informáticos y propios del mundo digital. Va desde la creación de prototipos individuales hasta la producción en serie y su mayor ventaja es la posibilidad de crear con gran uniformidad dimensional y calidad superficial.
Ángel Jiménez, fundador de Majimar: «Preferimos que sea buena persona a la hora de contratar»
La empresa fue fundada por su padre y han pasado cuarenta años en los que Majimar ha crecido hasta convertirse en un referente del sector de la fabricación de piezas con metales. Ángel Jiménez deja ver varios de los puntos claves de su desarrollo y supervivencia: uno de ellas es mantenerse al día aunque los costes sean elevados -una de las principales limitaciones de las pequeñas y medianas empresas para invertir en tecnología punta suele ser el dinero y el riesgo-. Por difícil que sea para las pymes, resalta lo fundamental que es contar con las últimas innovaciones en el sector como punto diferencial con respecto a la competencia y para no quedarse atrás frente a la misma. Otra es el personal, destacan el valor humano y las «ganas de aprender» por encima de la formación. También, en parte, a causa de una falta de cualificación que, según indica, se hace evidente en el sector.
¿Cree que es importante mantenerse al día con la tecnología?
En este mundo si no te actualizas, te quedas atrás, hay que estar al pie del cañón en tema tecnológico porque se te escapa el tren. Es que, además, hemos pegado un salto impresionante en solamente 15 años; ha sido muy fuerte. La tecnología ha avanzado a un ritmo muy acelerado, lo que no ha avanzado es la educación.
¿Cuál es la clave para estar al día?
Mantenernos en la carrera nos cuesta probar a mucha gente. Y por lo general preferimos que sea buena persona y enseñarle nosotros a que venga con conocimiento. Valoramos que tenga ganas de aprender, de mejorar y de integrarse en el equipo. Tenemos a posibilidad de formar a gente dentro del grupo porque llevamos muchos años en esto y gozamos de una amplia experiencia. Es casi familiar porque nos hemos ido enseñando de padre a hijo, yo a mi hermano y luego a los jóvenes que van entrando.
¿Piensa que existe una carencia en enseñanza?
Si, tanto de personal como de formación. Cuesta encontrar a gente verdaderamente cualificada porque reciben una formación muy teórica, les hace falta más práctica. El problema es que tener alumnos en prácticas ahora mismo cuesta bastante dinero. Tiene que cobrar y hay que pagar todas las cargas sociales. Eso sí que nos para un poco porque tenemos que asegurarnos a la hora de meter gente. Es un trabajo muy práctico y se ve porque a la hora de la verdad no saben hacer las cosas, conocen la teoría, pero hay un abismo entre la realidad y los estudios.
¿Qué podrían hacer las administraciones?
Que den más facilidades y ayudas, principalmente a la hora de hacer contratos de prácticas. Podrían implementar también un sistema más práctico donde lo público se encargue de subvencionar el coste del alumno en prácticas en una compañía. Por otro lado, les dan muy pocas horas de aprendizaje real. A veces preferimos a alguien que haya hecho un curso de 6 meses de teoría y práctica que uno que venga de una FP porque ha trabajado más y conoce mejor cómo funciona. Ahora mismo tenemos una especie de lucha por el personal en el sector.
¿Qué objetivos tienen en su empresa de cara al futuro?
Estamos ahora mismo en proceso de crecimiento y nos gustaría mejorar la maquinaria. Queremos más maquinaria y más instalaciones. Queremos también formar a la gente y preparar a nuevos trabajadores. Ahora mismo tengo una plantilla bastante joven a la que estoy enseñando porque el día de mañana no estaremos, pero la empresa sí.
¿Tienen pensado conseguir presencia internacional?
En un futuro un poco más lejano, ahora mismo no podemos abarcar más. Es cuestión de cómo nos propongamos el crecimiento. Depende también de la maquinaria que se compre, del desarrollo de la entidad en general. El objetivo más cercano es seguir automatizando y mecanizando nuestros procesos.
Encajan muy bien con la idea de dualidad de Caetra.
Si, cumplimos de sobra ese requisito. Es que no hay mecanizado militar y mecanizado civil, es prácticamente lo mismo fabricar para una tienda que para un submarino, comparten muchas piezas. Nos piden desde ruedas para los ascensores hasta soportes para ametralladoras.
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