Biodiversidad

¿Por qué la madera muerta no debe retirarse del bosque? Un estudio advierte de su criminalización

MULTIMEDIA | Último intento para salvar al urogallo

Los bosques necesitan más lluvias para realizar el "efecto esponja" y aliviar la sequía

24453584934 258cea8599 o

24453584934 258cea8599 o / CREAF

Guillem Costa

Guillem Costa

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

En los sectores de la prevención de incendios y los trabajos forestales, a menudo se ha dicho que la madera muerta resulta especialmente peligrosa en la propagación del fuego. Por este motivo, en muchos casos, se decide eliminar de los bosques los troncos de árboles sin vida durante las tareas de gestión.

Sin embargo, varios ecólogos siempre han considerado que el concepto "madera muerta" es erróneo. Creen que en estos troncos hay más vida que muerte y hablan de "criminalización injusta".

El estudio constata que la madera muerta es un factor poco importante en el riesgo de incendios

Para resolver el debate de forma científica, la Comisión Europea encargó un informe a un grupo de expertos, entre los cuales se encuentra el CREAF (Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals). El documento elaborado constata que la madera muerta de gran tamaño, habitual en los bosques maduros, es un factor poco relevante para el riesgo de incendio. En cambio, se concluye que resulta un elemento imprescindible para el mantenimiento de la biodiversidad. Es decir: es clave para luchar contra el cambio climático.

¿Pero para qué sirven exactamente estos troncos caídos y a veces hasta medio podridos? "Son alimento, sombra, humedad, refugio, escondrijo", explica Josep Maria Espelta, investigador del CREAF. Pone varios ejemplos: "Estos grandes árboles son ideales para que crezcan musgo, hongos o líquenes. Estos seres vivos sirven de alimento a otros. Por lo tanto, sin madera muerta, el ecosistema no es lo suficientemente complejo".

Hongos sobre un tronco muerto.

Hongos sobre un tronco muerto. / CREAF

Algunos insectos, llamados xilófagos, se alimentan de esta madera muerta. En Europa hay cientos de escarabajos que sustentan su supervivencia en estos troncos en descomposición. Estos insectos, al mismo tiempo, son capturados por pequeños roedores o por pájaros carpinteros como los pitos reales, los picos picapinos o los picamaderos negros.

"La madera muerta es ideal para que crezcan musgo, hongos o líquenes, que sirven de alimento a varios animales"

— Josep Maria Espelta, investigador CREAF

Los troncos también sirven como punto de vigilancia, o escondite, dependiendo de la situación, para aves y mamíferos carnívoros. Las arboledas pirenaicas, por ejemplo, son una excelente plataforma de exhibición para los amenazados urogallos cuando pretenden aparearse.

Un coleóptero sobre un tronco muerto.

Los resultados del informe "Deadwood and Fire Risk in Europe" (Madera muerta y riesgo de incendio en Europa) argumentan que este tipo de madera muerta de gran tamaño suele ser poco inflamable, por lo que no incrementa el riesgo de incendios.

Pero el estudio no se queda ahí y va un paso más lejos. Alerta de que, en los bosques mediterráneos, hay muy pocos troncos muertos de gran dimensión.

Árboles muertos en el suelo.

Árboles muertos en el suelo. / CREAF

Ante esta situación, el documento propone aumentar su cantidad para conseguir unos bosques "más sanos y resilientes". De hecho, la polémica Ley de Restauración de la Naturaleza de la UE plantea analizar cuánta madera muerta hay en los bosques y asegurar su presencia con el fin de recuperar biodiversidad.

Pequeñas ramas

¿Y qué se debe hacer con la madera muerta pequeña (ramas, troncos finos) que generan las sequías o las plagas? Según el estudio, estos elementos sí suponen un riesgo para los incendios forestales. El informe recomienda eliminar esta madera fina y especialmente inflamable solo en los ecosistemas que no sean bosques maduros.

"Es una cuestión de tamaño: cuando montas una barbacoa, ¿verdad que no empiezas con un tronco inmenso de una encina?

— Josep Maria Espelta, investigador CREAF

Espelta lo ejemplifica así: "Es una cuestión de tamaño: cuando montas una barbacoa, ¿verdad que no empiezas con el tronco inmenso de una encina? Lo primero son las ramitas... Pues aquí lo mismo".

El documento elaborado por los expertos apuesta por romper tabús y recuperar el papel de los incendios como uno de los procesos naturales que forma parte de los sistemas forestales mediterráneos.

"Los fuegos de baja intensidad, de forma controlada, se pueden aprovechar para favorecer la biodiversidad, eliminar la madera muerta pequeña y conservar la grande. Así, además, se rompe con la continuidad forestal, lo que crea unos espacios abiertos esenciales", concreta Espelta. O sea, que el fuego promueve la vida en el bosque, no la dificulta.

Carles Batlles, técnico de investigación del CREAF, delante de madera muerta.

Carles Batlles, técnico de investigación del CREAF, delante de madera muerta. / CREAF

Cambio de paradigma

Ante las evidencias científicas de este trabajo, la Generalitat se inclina por seguir esta línea. "Es lo que llamamos silvicultura de precisión y próxima al medio ambiente. En la actual situación de crisis ambiental, es lo que debemos aplicar", asegura Marc Vilahur, director de Polítiques Ambientals de la Conselleria d'Acció Climàtica.

La Generalitat aprovechará los resultados del estudio para aplicarlo en la gestión forestal que encarga

Vilahur afirma que el bosque se debe gestionar desde un punto de vista global: "Tenemos que ir al detalle, esto no es como montar un mueble de Ikea, que siempre es lo mismo. Cada bosque tiene sus características, y no podemos menospreciar la madera muerta".

"Esto no es como montar un mueble de Ikea, cada bosque tiene sus características"

— Marc Vilahur, director de Polítiques Ambientals

Lo que está por ver es si esta silvicultura cercana a la naturaleza será compatible con la industria de la extracción de leña: "Esto dependerá del precio de la madera. El objetivo es tener bosques resilientes; si de aquí sale una actividad económica, pues perfecto". Explica Vilahur que en algunas zonas se tendrá que priorizar la biodiversidad. En otras, la eliminación de la madera.