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CINE

'La forma del agua': carta de amor a los bichos verdes

La nueva película de Guillermo del Toro, gran favorita en los Oscar, rinde tributo a los seres inadaptados y a la historia misma del cine

La forma del agua, de Guillermo del Toro

La forma del agua, de Guillermo del Toro / periodico

Nando Salvà

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Los monstruos no pueden sobrevivir en nuestro mundo porque no son capaces de adaptarse a sus normas. Y eso explica que Guillermo del Toro, que siempre fue un inadaptado, sea uno de los narradores que a lo largo de la historia mejor ha entendido y más ha amado a los monstruos, seres injustamente perseguidos por humanos rabiosos que proyectan en ellos sus propias imperfecciones. Y su nueva película, 'La forma del agua', es la más romántica carta de amor imaginable a esas criaturas y, por extensión, a todos los desatendidos y los incomprendidos y los parias.

Sobre el papel es una historia de amor entre una mujer introvertida y un bicho anfibio verde y viscoso, pero 'La forma del agua' en realidad habla de la soledad que sienten aquellos condenados a vivir en los márgenes por ser homosexuales o negros o mudos, y de su capacidad para romper barreras y prejuicios.

Eliza (Sally Hawkins) simpatiza de inmediato con la criatura que permanece cautiva en las instalaciones gubernamentales donde ella trabaja como limpiadora. Se gana su confianza dándole huevos duros y poniéndole discos de jazz, y le enseña la lengua de signos; descubre en él a un alma gemela. Y, poco a poco, entre estos dos 'outsiders' nace una singular pero inconfundible forma de amor.

CUENTO DE HADAS PARA ADULTOS

Como la que sigue siendo la obra maestra de Del Toro, 'El laberinto del fauno', 'La forma del agua' es un cuento de hadas para adultos. Es su película más sentimental, sí, pero aun así contiene gozosas incursiones en lo grotesco y presta explícita atención a los deseos carnales de sus protagonistas, humanos o no. También como esa predecesora, es una fantasía situada en una época perfectamente reconocible: la América de los años 60, decorada con muebles y coches y vestidos imponentes pero llena de fealdad moral. En todo caso, porque los cuentos de hadas son espejos de tiempos difíciles, 'La forma del agua' habla por encima de todo de los que nosotros vivimos ahora.

Mientras lo hace, nos recuerda lo mucho que la creatividad frondosa del mexicano se nutre de la historia del cine. Porque es un homenaje a casi todos los géneros que existen, a la vez 'thriller' de espionaje, relato de monstruos, emotivo melodrama, trepidante acción, nostálgico musical y romance interracial e interplanetario.

Contiene elementos de 'La bella y la bestia', 'E.T. El Extraterrestre', 'Amélie' y 'La mujer del monstruo' y a pesar de ello, como hace siempre, Del Toro toma esos y otros referentes y los convierte en un universo inconfundiblemente propio, a ratos amenazante pero lleno de ternura, y tan visualmente fascinante que uno querría quedarse a vivir en él.

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