Guerra en Afganistán

Una nueva táctica lleva a los talibanes a las puertas de Kabul

  • Los 'estudiantes del Corán' logran hacerse con el control de Mazar-i-Sharif, junto a la frontera con Uzbekistán, estrechando aún más el cerco sobre la capital.

  • A diferencia de los años 90, los insurgentes intentan controlar primero las regiones del norte del país y los pasos fronterizos para evitar que se formen allí reductos de resistencia desde donde se lance una contraofensiva

Los talibanes patrullan la ciudad afgana de Kandahar.

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Marc Marginedas
Marc Marginedas

Corresponsal para la exURSS

Escribe desde Moscú

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Matrimonios a la fuerza de chicas adolescentes, ejecuciones sumarias de ciudadanos acusados de colaboracionismo, imposición 'manu militari' de la religión islámica en su versión más rigorista... A medida que la insurgencia talibán va añadiendo localidades y distritos a la lista de territorios bajo su control en Afganistán, decenas de miles de ciudadanos del país centroasiático reviven escenas de su pasado más oscuro que ya creían olvidadas en el baúl de la Historia. Pese a que el hasta ahora imparable avance del movimiento hace rememorar a muchos lo sucedido a finales de los años 90, cuando los combatientes lograron hacerse con el control de la mayoría del país, en esta ocasión los denominados estudiantes del Corán están recurriendo a tácticas radicalmente diferentes para evitar errores pasados e impedir que en el futuro se pueda organizar una contraataque que los vuelva a desalojar del poder, tal y como sucedió en 2001 después de los atentados del 11-S.

"Los talibanes están demostrando que han aprendido bien de la Historia; lo primero que están haciendo es hacerse con el control de los puestos fronterizos en el norte del país y de las líneas de suministro y comunicación" del Gobierno, explica a EL PERIÓDICO Douglas London, agente retirado de la CIA, profesor adjunto en la universidad de Georgetown y autor de 'The Recruiter', sus memorias de 30 años como responsable de contraterrorismo en el sur y suroeste de Asia. Hace dos décadas, los talibanes avanzaron desde el sur hacia el norte, circunstancia que propició la formación de una bolsa opositora en los distritos norteños, la denominada Alianza del Norte, capitaneada por Ahmed Shah Masud, un legendario héroe de la guerra contra la ocupación soviética, desde la que, según London, "se pudo organizar la resistencia contra el dominio talibán gracias a que mantenía sus líneas de suministro con el exterior abiertas".

La gran pregunta que se plantean ahora observadores y estrategas militares es el futuro inmediato que aguarda a la capital, Kabul, después de que se derrumbaran ante el avance insurgente, como un castillo de naipes, distritos, capitales provinciales y grandes ciudades como Herat o Kandahar, la segunda. Este sábado lograron incluso tomar el control de Mazar i Sharif, junto a la frontera con Uzbekistán, informa Reuters, cerrando aún más la tenaza en torno a la principal urbe afgana. "Los talibanes han conseguido grandes progresos pero a uno le gustaría pensar que conquistar ciudades grandes será más difícil; la población en los centros urbanos es muy hostil a los talibanes y muchos de ellos son reductos de hombres fuertes o señores de la guerra; aunque está por ver cuán poderosos son", explica telefónicamente Anchal Vohra, columnista y experta en Asia Central de la revista 'Foreign Policy'.

"Hay que recordar, además, que los talibanes capturaron Kandahar en 1994 pero solo llegaron a Kabul dos años más tarde, en 1996, e incluso entonces no controlaron todo el país; en esta ocasión, las Fuerzas Armadas Afganas son ahora más fuertes y cuentan con algo de apoyo aéreo de EEUU", continúa la experta.

Poderosos caciques locales

El respaldo de los señores de la guerra, una suerte de poderosos caciques locales que controlan la economía y las instituciones en sus regiones de origen y que disponen a su vez de ejércitos privados a sueldo, va a ser determinante a la hora de frenar la ofensiva talibán. Se trata de un objetivo que, según el experto London, "va a ser más difícil", habida cuenta de que el jefe del Estado, durante su mandato, ha marginado a estos líderes feudales locales en su empeño de extender la autoridad del Gobierno central de Kabul en las regiones. Los afganos "luchan bien a nivel de tribu; es allí donde están depositadas sus lealtades, más que en un difuso estado central", recuerda el profesor estadounidense.

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¿A qué aspiran los talibanes en este resurgir, un cuarto de siglo después de que proclamaran en los años 90 el Emirato Islámico de Afganistán?, se preguntan los expertos. Los insurgentes, al igual que entonces, "preferirían conquistar el país por la fuerza" pero verdadera cuestión es "si ello es posible", valora Vohra. En el caso de que acaben buscando "un compromiso", "aspiran a contar con una mayor cuota de poder" y a establecer una suerte de "confederación tribal no basada en la Constitución vigente en estos momentos", considera. Cualquier acuerdo plasmará "los resultados que los talibanes obtengan en el campo de batalla y cuánto territorio han capturado", concluye.

La marea militar en estos momentos es favorable a la insurgencia, pero podría perder su 'momentum' si se prolongan los combates. "Saben que no pueden permitirse un elevado número de bajas", constata London. "Si el Ejército afgano logra consolidarse" y los rebeldes acaban enzarzados en "una batalla de larga duración, perderán apoyo", aventura el profesor norteamericano.