Los agentes rurales denuncian a unos excursionistas que se bañaron en un lago de alta montaña.

Los agentes rurales denuncian a unos excursionistas que se bañaron en un lago de alta montaña. / Agents Rurals

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Guillem Costa
Guillem Costa

Especialista en Medio ambiente, sostenibilidad y biodiversidad

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Los veranos son cada vez más calurosos, no solo en las ciudades sino también en la alta montaña. Ante las altas temperaturas, cada vez más senderistas pausan su excursión para darse un refrescante chapuzón en los lagos que encuentran en su camino. Esta actividad, en la gran mayoría de los casos, está totalmente prohibida.

En Catalunya, este verano, los agentes rurales han impuesto ya varias multas. Cada una puede llegar a los 300 euros. Es lo que asegura a EL PERIÓDICO el director del parque natural del Alt Pirineu, Marc Garriga: "La situación va a más precisamente por este bochorno, que nos juega en contra, ya que, con más frío, a nadie le apetece meterse en el lago. El problema es que la gente desconoce que el baño no está permitido". Para que la todo el mundo lo sepa, hay varios informadores que no sancionan pero sí informan de la prohibición.

"La sanción por bañarse en un lago de alta montaña puede ser de 300 euros"

Marc Garriga

Exactamente, ¿dónde te puedes bañar y dónde no? La normativa prohíbe el baño en ríos, pozas y lagos de espacios naturales protegidos (parques naturales, parques nacionales y reservas naturales). En estos lugares, solo es legal zambullirse en caso de que exista un punto habilitado específicamente. Si el permiso no está señalizada, no se debe entrar en el agua. En cambio, fuera de los espacios protegidos, la cosa funciona al revés. En principio, es legal meterse en pozas, ríos y lagos, a no ser que se indique lo contrario.

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"La ciencia nos ha demostrado claramente que estos baños son un peligro para los ecosistemas acuáticos alpinos", advierte Garriga. En concreto, cuando una persona se sumerge en un lago de alta montaña, pone especialmente en peligro a los anfibios que habitan en él.

En los Pirineos, los anfibios más amenazados son el tritón pirenaico, el sapo partero y la rana bermeja. Después, están el tritón palmeado o el sapo común. "En los ríos, el riesgo no es tan elevado, porque el agua está en constante renovación —reconoce Garriga—, pero el baño está prohibido igualmente". La lista de motivos por los que bañarse en lagos de alta montaña está prohibido es extensa:

Cremas y repelentes

En los pequeños lagos pirenaicos (ibones en Aragón), la renovación del agua es lenta. Por lo tanto, productos como la crema solar o los repelentes antimosquitos pueden suponer un problema para el agua. "Los anfibios son especialmente sensibles a estos elementos, que resultan muy tóxicos para ellos", avisa el director del parque del Alt Pirineu. "Se van acumulando y acaban imposibilitanto su vida en los lagos", añade.

Estany de la Llebreta, en el parque de Aigüestortes.


/ El Periódico

Perros tampoco

No bañarnos quiere decir no meter ni los pies en el agua. Tampoco las manos. "Si no hay otra opción porque es una urgencia, mejor hacerlo en el barranco de debajo del lago", propone Garriga. Y no bañarnos incluye evitar que se sumerjan en el agua los perros domésticos: "Los collares antipulgas son tóxicos para los anfibios. Y los productos antiparásitos, también".

Hongo fatal

La quitridiomicosis es una enfermedad que afecta gravemente a los anfibios de todo el mundo. De momento, ya ha provocado una reducción del 30% de las poblaciones de ciertas especies de ranas. Está causada por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis, que puede estar presente en los humanos sin que tengan ningún síntoma. "A nosotros no nos afecta, pero el declive y las extinciones que pueden llegar por culpa de este hongo son ingentes", afirma Garriga.

Ejemplar de sapo partero.


/ Javier Ábalos

Chafar huevos

Otro riesgo existente cuando metemos los pies en el lago es que, sin darnos cuenta, chafemos una puesta de huevos de cualquier anfibio. Las puestas suelen ser pequeñas y pueden pasar desapercibidas.

Fondos removidos

Si no se daña una puesta, lo que es casi seguro es que se pisará el fondo del lago, la poza o el río. "Remover el fondo supone un problema para varios crustáceos o insectos acuáticos", apunta Garriga. El problema es que, con menos insectos, el ecosistema es más débil: "Animales como el desmán ibérico, un pequeño mamífero acuático en peligro de extinción, ven reducidas sus posibilidades de alimentación, ya que dependen básicamente del fondo".

¿Peces? ¡Mala noticia!

En los lagos de alta montaña, a miles de metros de altitud, no hay peces. O como mínimo, no debería haber. "Son masas de agua que han evolucionado sin ninguna especie de pez, hasta que los humanos introdujeron truchas u otros salmónidos para pescarlos", cuenta Garriga. Como cebo para las truchas, se usaban piscardos (Phoxinus phoxinus), unos peces problemáticos para la biodiversidad: devoran renacuajos de anfibios, insectos acuáticos y crustáceos que mantienen a raya a las algas. Cuando los piscardos remueven el fondo, aparecen más nutrientes en el agua y la eutrofización (exceso de materia orgánica y falta de oxígeno) del lago aumenta. Además, se comen los huevos de las truchas (sus posibles predadores introducidos artificialmente), por lo que se acaban convirtiendo en los dominadores del lago. La presencia humana en los lagos no perjudica a esta especie de pez invasora. Por lo tanto, contribuye a la simplificación del ecosistema acuático alpino.

Ejemplares de piscardo o foxino (Phoxinus phoxinus).

/ El Periódico

Hábitat degradado

Para evitar que los piscardos triunfen y estos hábitats se degraden y pierdan poblaciones de anfibios, la Administración ha puesto en marcha un proyecto Life que pretende restaurar los lagos de alta montaña: "La idea es que vuelvan a ser el hogar de anfibios y algún mamífero puntual como la rata de agua, el musgaño patiblanco o el desmán ibérico. Pero sin presencia de peces". En un espacio degradado, el baño de los humanos prácticamente no tiene influencia. Por este motivo es clave conservar estos espacios. Sobre todo en verano, uno de los picos de masificación de la alta montaña.