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Burbujas, pero sin alcohol

Ni vino natural ni kombucha, la bebida de moda es el agua con gas

Su consumo no ha dejado de subir en los últimos años: preguntamos a chefs y sumilleres por la tendencia más sorprendente

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El agua con gas emerge como una alternativa saludable a otras bebidas.

El agua con gas emerge como una alternativa saludable a otras bebidas. / Pexels

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Javier Sánchez

Javier Sánchez

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La próxima vez que esté en un bar, restaurante, terraza o similar, eche un vistazo a su alrededor. ¿Cuántas personas están bebiendo agua con gas? Seguramente muchas más de las que pensaría en un primer momento. El consumo de la hermana ligeramente chispeante del agua mineral 'normal' no para de crecer: en 2025 las ventas de aguas con gas subieron un 14,3% respecto al año anterior, según datos de la consultora Nielsen.

En tiempos como los actuales, en los que cualquier opción con alcohol está bajo sospecha, el agua con gas emerge como una opción casi perfecta, capaz de ganarse a todo tipo de consumidores. Cero calorías, cero azúcares, pero siempre con hielo y limón o lima, a gusto del consumidor. Al fin y al cabo, solo es agua con dióxido de carbono. Pero la propia observación o los datos macro necesitan una validación más, la de los hosteleros, que saben como nadie si hay que comprar más de una u otra bebida en función de la demanda del cliente.

Algunos hosteleros cifran el aumento en los últimos años en un 400%.

Algunos hosteleros cifran el aumento en los últimos años en un 400%. / Pexels

A Bruno Lombán, del restaurante especializado en arroces Quince Nudos (Ribadesella, Asturias), la demanda de agua con burbujas le ha obligado, en alguna ocasión, "a tener que salir corriendo a por más, porque me había agotado".

Lombán: "Empezó pidiéndolo el cliente internacional, pero ahora se ha sumado el nacional y ha aumentado una barbaridad en los últimos años, se vende casi cinco veces más. Es rara la mesa en la que no se pide al menos una botella. En carta hemos tenido que meter tres marcas cuando antes solo teníamos una". Lombán sospecha que su auge ha cubierto "la bajada en la venta de vino". Eso lo confirman Charlie Monge y Néstor López, el dúo al frente de Fisgón (Madrid): "Uno de nuestros distribuidores nos ha asegurado que el vino se está sustituyendo por agua con gas".

"Ha subido una barbaridad"

"La venta de agua con gas ha crecido una auténtica barbaridad", cuenta Luis Manuel Marrón, director de operaciones de Grupo Urrechu -con varios restaurantes en Madrid-, que sitúa este cambio "sobre todo en los últimos meses". Para Marrón, la clave es que esta bebida "tiene un perfil más gastronómico que el agua sin gas y es capaz de acompañar bien a la comida sin aportar azúcar ni alcohol".

Para Delia Melgarejo, jefa de sala y sumiller del estrella Michelin Monte (San Feliz, Asturias), el éxito del agua con gas se debe a que es "una bebida refrescante y con cierta textura por las burbujas". Explica que el consumo ha aumentado "sobre todo en el último año".

Con una trayectoria profesional más dilatada, Miguel Ángel Millán, sumiller del restaurante EMi (Madrid), también distinguido con una estrella Michelin, fija en "un 20% más" la venta de agua con gas de un tiempo a esta parte . "Llevo muchos años en la profesión y creo que el interés por el agua con gas ha crecido especialmente en los últimos cuatro años".

El público extranjero ha sido el que ha introducido la moda, según los hosteleros.

El público extranjero ha sido el que ha introducido la moda, según los hosteleros. / Magnific.com

En cuanto al perfil de cliente que la toma, muchos coinciden en que el origen de la moda ha llegado de la mano del público extranjero, aunque ya se ha sumado mucho comensal de aquí. "También suelen ser personas que tienen un perfil gastronómico", cuenta Óscar Hernando, de Casa Silvano Maracaibo (Segovia), que añade que se vende más agua con gas "a mediodía".

Para Javier Hoebeeck, chef del hotel Four Seasons Resort Mallorca de Formentor, su mayor presencia también se debe a la necesidad de "reducir el consumo de alcohol y disminuir la sensación de sentirse muy lleno. En ese sentido, en comidas y cenas gastronómicas, que suelen ser más copiosas, ayuda a refrescar".

Cata Lupu, del restaurante especialista en carnes La Taberna de Elia (Pozuelo de Alarcón), ha detectado también mucho consumo en "comidas de negocios entre semana o mesas de empresarios o ejecutivos".

Respecto al rango de edad, cuesta más encontrar un patrón. Javier Aparicio, al frente de Cachivache, La Raquetista, Salino y que estrena Bresa (Madrid) en octubre, detecta más consumo en "público masculino a partir de 40 años". Por su lado, Sonia Menéndez, jefa de sala de Navaja Concept (Candás, Asturias), una de las revelaciones de los últimos años en la región, observa que "hay muchos jóvenes que también la piden", entroncando con esos estudios que hablan de que las nuevas generaciones beben menos alcohol que las precedentes.

El agua con gas se ha colado incluso en combinados de coctelería, sustituyendo a refrescos.

El agua con gas se ha colado incluso en combinados de coctelería, sustituyendo a refrescos. / Magnific.com

Alternativa a los refrescos... incluso en coctelería

Hasta tal punto está llegando la omnipresencia del agua con gas, que incluso se ha colado en los templos de los bebedores: las coctelerías.

Borja Cortina, de Varsovia (Gijón), explica que la demanda ha subido "una burrada" en los últimos años. Cortina se aventura a hablar de "un 300 o un 400% más", aunque dice que lo que más le llama la atención es que se ha comenzado a pedirse como sustituta de la tónica en los 'gin tonics' o incluso como reemplazo del refresco de cola en los cubalibres. "Hay clientes que te piden un cubalibre con agua con gas y un 'top' de cola arriba. Eso me ha dejado alucinado. Imagino que se hace lo que sea por tomarse una copa un poquito más 'healthy". Eso sí, siempre con burbujas.

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