El festival de Sitges no sería lo mismo sin la película polémica de rigor. Una edición nunca sería redonda si en su programación no hubiera una cinta extremadamente enferma o violenta que despierte por igual amores y odios y estimule una divertida rumorología sobre espectadores que huyen de la sala o se desmayan. Pues bien, si en otras ediciones hicieron ruido películas como las francesas À l'intérieur (2007) y Martyrs (2008), este año le toca a una propuesta aún más retorcida.
Radicalismo a la serbia 8 El director de 'A serbian film', Srdjan Spasojevic, ayer en Sitges. DIEGO CALDERÓN
Radicalismo a la serbia 8 El director de 'A serbian film', Srdjan Spasojevic, ayer en Sitges. DIEGO CALDERÓN
Información publicada en la página 104 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 15 de octubre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Se trata de A serbian film, producción serbia que no solo puede ofender al espectador, sino que ha sido concebida para eso aunque su director, el debutante Srdjan Spasojevic (Belgrado, 1976), se empeñe en otorgarle un significado mucho más trascendente: «Es un filme hecho instintiva, emocional y honestamente. Quería combinar el cine de género con mis emociones más profundas sobre dos décadas de terror en Serbia y expresar esas emociones para que no fueran olvidadas. Era una especie de catarsis», asegura en conversación con este diario.
Las mayores atrocidades
El director defiende su «deseo de hacer frente a esos demonios a través de la película». Pero hay que hacer grandes esfuerzos para encontrarle a A serbian film, centrada en un actor porno retirado que vuelve al ruedo, una semilla real y no verla como lo que es: una cinta de terror que muestra con todo detalle las mayores atrocidades imaginables e inimaginables.
¿Hay para tanto? No y sí. No, porque hay películas tan enfermas como A serbian film. Y sí, porque sobrepasa los límites con un realismo, una sequedad y una ausencia de humor que la hacen ser escandalosamente incómoda. Tras una larga y realista presentación de personajes, A serbian film se adentra en el terreno de la falsa snuff movie (película de violencia real) y sirve un catálogo de vejaciones
-palizas, torturas, violaciones- del que no se libran ni los niños: la escena más repugnante de la película es la violación de un recién nacido. De todos modos, como suele pasar con el cine más extremo, A serbian film puede provocar dos cosas distintas. Perturbará a muchos espectadores, pero habrá quien piense que de tan excesiva, de tanto como riza el rizo, acaba dejando de ser eficaz. La polémica está servida.
22/05/2012 Sociedad
23/05/2012 Sociedad