Educación en Catalunya

¿Qué ha pasado con el alumnado migrante y las pruebas PISA?: mentiras, verdades y retos

El Govern da marcha atrás y ahora admite que la muestra del alumnado migrante en PISA es correcta

El PISA poscovid confirma el descalabro en matemáticas y lectura en España y el resto del mundo

¿Por qué ha ido tan mal PISA y qué hará España para mejorar los resultados?

Una niña en una escuela catalana.

Una niña en una escuela catalana. / JORDI OTIX

Helena López

Helena López

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El Govern salió este martes a parar el golpe de los desastrosos resultados del último informe PISA con un mensaje claro: los datos no son tan malos como refleja el estudio, el problema es que la OCDE hizo mal la muestra y realizaron las pruebas un 24% de adolescentes de origen migrante, cuando el alumnado extranjero en las aulas catalanas es del 15%, "según los datos del Ministerio", se insistió. Así lo aseguró varias veces el secretario de Transformación Educativa del Departament d'Educació, Ignasi Garcia Plata. Veinticuatro horas más tarde, la 'conselleria' envió un comunicado dando marcha atrás y avalando la muestra de PISA, al tiempo que la 'consellera' Anna Simó aseguró que "esto va de pobreza infantil y segregación escolar", y que "este Govern está trabajando como nadie para abordarlo".

La pimera respuesta oficial del Govern –señalar a la población migrante como responsable de la bajada de la media catalana– provocó una tormenta social y política. El origen: el informe PISA considera migrante al alumnado extranjero y al que, pese a haberlo hecho el país, es hijo de padres migrantes, con lo que la cifra del 24% no es ninguna "sobrerrepresentación", como defendía la 'conselleria'. Es la foto real, como el Departament se ha visto obligado a aceptar 24 horas más tarde.

Pero, más allá de ofrecer una justificación fundamentada en datos erróneos, la explicación de los malos resultados del alumnado catalán basándose en la división entre "nosotros y ellos" y normalizando que los chavales de origen migrante obtengan peores notas -43 puntos menos en matemáticas y lectura, y 46 en ciencias, lo que supone estar dos cursos escolares por debajo, según los últimos resultados- ha puesto en el centro del debate cómo se acoge al alumnado migrante en las aulas. ¿Es realmente Catalunya una 'terra d'acollida', como tantas veces hemos repetido? Aquí van un puñado de claves para entender los lastres y desafíos de la inclusión.

Las cifras

Según datos de EsadeEcPol a partir de IDESCAT, los nacimientos de niños y niñas con madre de origen extranjero en Catalunya en 2002, generación que hizo las pruebas de PISA en 2018 -estos exámenes se realizan en 4º de ESO-, suponían el 13,9% del total. Esta cifra en 2006 (alumnado de PISA 2022) asciende al 22,7%. Cabe destacar que se trata de una población con una movilidad elevada y que no todos los niños nacidos en Catalunya en el seno de estas familias en 2006 siguen viviendo aquí, pero es una cifra que obviamente hay que tener en cuenta y sumar al alumnado nacido en otros países.

Dos cursos de retraso

Los resultados de PISA en cuanto a segregación son demoledores. La diferencia de competencias entre el alumnado migrante y el no migrante en Catalunya es de dos cursos –43 puntos en matemáticas y lectura y 46 en ciencias–. Sin embargo, también es cierto que esta desigualdad es mucho mayor en otros territorios del Estado. Esta misma edición del informe PISA muestra como en el País Vasco esta diferencia en matemáticas es de 70 puntos; de 59 en ciencias en Galicia, o también de 59 en matemáticas en Asturias. Pese a eso, la brecha entre migrantes y no migrantes en el conjunto del Estado es 10 puntos menor que la catalana. Es decir, los alumnos de origen extranjero en España obtienen unos resultados de 33 (matemáticas), 32 (lengua) y 36 (ciencias) puntos menos que los no migrantes. En la UE, esta brecha de desigualdad es similar a la catalana.

¿Qué está haciendo el Govern?

Según señaló el Govern en la comparecencia de la polémica -en la que tiró de idéntico argumentario al usado por la exconsellera Irene Rigau hace una década-, su respuesta a esta situación ha sido, por un lado, invertir más recursos en los centros en los que se concentra un mayor número de alumnado con dificultades socioeconómicas, con los Planes de Mejora de Oportunidades Educativas (PMOE) -Proa+ en las 750 escuelas e institutos con mayor complejidad catalanes (en parte importante pagados con fondos europeos).

Por otro, sigue en marcha el despliegue del decreto de admisiones para reducir la segregación escolar, consistente en una redistribución más equilibrada del alumnado vulnerable, ya sea por necesidades especiales como económicas. La consellera Simó explicó el martes que la década de recortes en la educación en Catalunya había supuesto un ciclo muy negativo con consecuencias evidentes para la equidad y que desde hace dos años se está luchando para revertir la situación.

PISA refleja también las diferencias entre el sistema de educación público y privado. En matemáticas, la diferencia entre los centros públicos (458) y privados (495) es de 37 puntos (casi dos cursos). Así, mientras que los privados catalanes están en la media de los privados de la OCDE (495), los públicos están por debajo de la media de públicos OCDE (468). 

¿Cómo se vive la complejidad en las aulas?

"Es muy grave responsabilizar de los resultados al alumnado de origen migrante cuando no se están ofreciendo los recursos necesarios para atender bien a estos chavales –resume Marc Hortal, director del Institut Picasso de Barcelona–. Si somos una de las comunidades que atiende a más alumnado vulnerable, necesitamos más recursos para lograr que sus resultados sean tan buenos como los del resto. Son nuestros alumnos, todos por igual, y queremos que sean ciudadanos de pleno derecho". "Han estado ocho años invirtiendo menos del 4% del PIB en Educación y, aunque ahora haya mejorado, es evidentemente eso se ha notado en los resultados educativos", prosigue el docente, quien reitera que tienen que atender a un alumnado cada vez más complejo en un sistema "infrafinanciado y muy tensionado".

Las notas de los no migrantes, también más bajas que la media española

Más allá de lo cuestionable de señalar a la población inmigrante como responsable de la bajada generalizada de los resultados en PISA, cabe destacar que, incluso separando a los alumnos de origen extranjero de la estadística (algo también peligroso, ya que genera un relato de 'nosotros' y 'ellos'), las notas de los estudiantes catalanes sin origen migrante también son más bajas que la media española y muestran una caída importante, por lo que la polémica generada estos días eclipsa otro tema importante: algo está fallando en el sistema.