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Estableciendo vínculos sanos

Lara Ferreiro, psicóloga, sobre las relaciones de pareja: "A veces, el desprecio no aparece en forma de gritos o insultos; puede esconderse en gestos pequeños, bromas..."

La experta recomienda prestar atención a los "microdesprecios" y a la frecuencia con la que aparecen

Lara Ferreiro, psicóloga, desvela las 5 señales de que tu relación está en decadencia: "Si solo estás sobreviviendo, quizá ha llegado el momento de preguntarte qué necesitas para volver a sentirte vivo dentro de ella"

Lara Ferreiro, psicóloga, sobre las relaciones tóxicas: "Tu cerebro funciona exactamente igual que como si fueras un adicto a la cocaína"

Una pareja discutiendo en el sofá de casa.

Una pareja discutiendo en el sofá de casa. / iStock / Skynesher

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Clara Dalmau Merencio

Clara Dalmau Merencio

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En una relación de pareja, las señales de alarma, también conocidas ahora como 'red flags' ('banderas rojas'), no siempre son fáciles de identificar. Algunas aparecen de forma evidente, pero otras pueden camuflarse en comportamientos cotidianos que, vistos de manera aislada, parecen poco importantes.

El problema puede aparecer cuando estas conductas dejan de ser hechos puntuales y se convierten en una dinámica habitual. La psicóloga Lara Ferreiro ha recopilado cinco comportamientos que define como "microdesprecios" y que pueden servir para identificar este tipo de patrones dentro de una relación.

Cinco "microdesprecios"

Una de las primeras señales tiene que ver con la manera en la que se reciben las emociones de la otra persona. Frases como "Estás exagerando" o "No es para tanto" pueden aparecer durante una discusión o ante una preocupación cotidiana.

"Sales de la conversación sintiendo culpa por lo que sientes", explica Ferreiro, que señala como indicador que las emociones de la pareja "se minimizan de forma repetida".

El humor también puede convertirse en una vía para menospreciar a la pareja cuando las bromas se dirigen de manera recurrente hacia sus gustos, sus errores o determinados aspectos personales. En estos casos, la respuesta ante el malestar de la otra persona puede ser quitar importancia a lo ocurrido.

"Si te molesta, responde: "Era broma"", apunta la psicóloga. Para Ferreiro, otra señal está en la propia reacción de quien recibe estos comentarios: "Te ríes por incomodidad, no porque sea gracioso".

No dejar que la pareja termine de hablar es otro de los comportamientos que incluye Ferreiro. Puede ocurrir mediante interrupciones constantes, cambios de tema o incluso prestando atención al teléfono mientras la otra persona intenta mantener una conversación.

La consecuencia, según la psicóloga, es que quien habla puede acabar sintiendo que "lo que dices no tiene espacio".

Las comparaciones con una expareja, con amigos o con familiares también pueden generar una dinámica de menosprecio, especialmente cuando se utilizan para establecer cómo debería comportarse la pareja.

Ferreiro señala que estas comparaciones pueden utilizarse "para corregirte o rebajarte", hasta el punto de que la otra persona "termina sintiéndose que nunca es suficiente".

El último de los cinco comportamientos está relacionado con la forma de reaccionar ante los éxitos de la pareja. En lugar de reconocerlos, se les puede quitar importancia mediante comentarios que atribuyen el resultado a la suerte o que sugieren que cualquiera habría conseguido lo mismo. "Tus éxitos no se celebran, se minimizan", resume Ferreiro.

Observar patrones

Para la psicóloga, la presencia de uno de estos comportamientos de manera aislada no es necesariamente lo que define la dinámica de una relación. Por eso, recomienda prestar atención a la frecuencia con la que aparecen y al efecto que tienen sobre la persona que los recibe.

"A veces, el desprecio no aparece en forma de gritos o insultos. Puede esconderse en gestos pequeños, bromas, comparaciones o frases que, repetidas con el tiempo, terminan desgastando la relación", explica Ferreiro.

Ante estas situaciones, su recomendación pasa por "nombrar la conducta sin minimizarla", observar "si es un patrón, no un hecho aislado", poner límites y buscar apoyo.

"Una relación sana no exige hacerlo todo perfecto, pero sí debería permitirte sentirte escuchado/a, respetado/a y valorado/a", concluye.