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RELEVO EN ALEMANIA

Las mujeres de Merkel

La cancillera perfila su legado situando a su heredera AKK al frente de la Defensa de Alemania y a su aliada Von der Leyen como presidenta de la Comisión Europa

Carles Planas Bou

De izquierda a derecha, la cancillera Merkel, la presidenta de la CE, Von der Leyen, y la ministra de Defensa, Kramp-Karrenbauer, en Berlín.

De izquierda a derecha, la cancillera Merkel, la presidenta de la CE, Von der Leyen, y la ministra de Defensa, Kramp-Karrenbauer, en Berlín. / FABRIZIO BENSCH (REUTERS)

Un salón presidencial y tres sillas blancas para las tres mujeres más poderosas de Alemania. Este martes el Palacio de Bellevue de Berlín fue escenario de un momento único al reunir el triunvirato femenino destinado a marcar el futuro del país más influyente de la Unión Europea (UE).

Sonriendo como quien es consciente de que está dejando su legado político en buenas manos, la cancillera Angela Merkel observaba la toma de posesión del ministerio de Defensa, un acto protocolario que instantáneamente se transformó en una metáfora visual del cambio de liderazgo para el que se prepara Alemania.

En tan solo dos frenéticos días, la cancillera ha pavimentado el camino de dos de sus más estrechas colaboradoras hacia posiciones estratégicas que aligeran su adiós. Por un lado, y a pesar de no ser su primera opción, Ursula Von der Leyen se convirtió el martes en la primera mujer presidenta de la Comisión Europea. Por el otro, su heredera y secretaria general de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer asumía el miércoles el liderazgo de un mundo tan masculinizado como el ‘Bundeswehr’, el Ejército alemán.

Merkel se prepara

Aunque la cancillera espera terminar un cuarto mandato que finaliza en 2021, ese plan puede pecar de optimista. Mientras Merkel diseña el futuro de una CDU sin ella, el SPD se ahoga en un sostenido declive que parece no tocar fondo. Actualmente apuntan a un 14% de los votos. Ante tal fracaso, las posibilidades de que estos rompan la Gran Coalición por primera vez en la historia son reales. Las tres elecciones regionales que se celebran en el este del país en otoño -y que con toda probabilidad serán un nuevo fiasco socialdemócrata- pueden ser la gota que colme el vaso.

Ese escenario ha hecho que Merkel perfile desde hace meses su sucesión. El pasado diciembre, el partido eligió a su defín, AKK, como nueva secretaria general de los conservadores alemanes. Su victoria fue clave, pero para dar el salto definitivo a la cancillería muchos veían necesario asumir antes responsabilidades en el Gobierno. Aunque en un principio rechazó esa vía, la elección de Von der Leyen le ha abierto las puertas a la que probablemente es la cartera más complicada de gestionar del Ejecutivo (hasta un 73% de los alemanes ya ven mal esa elección, según señala ‘Der Spiegel).

Con ello, la cancillera traza las líneas para que, tras su adiós, el ‘merkelismo’ prevalezca; eso es, un estilo de Gobierno pragmático, ingeniosamente estratégico y negociador, alejado de los aspavientos y la sobrerreacción testosterónica. Un modelo que le ha permitido ser la política mejor valorada de Alemania incluso 14 años después de llegar al poder y que tanto AKK como Von der Leyen representan. “Tres mujeres tienen el poder de reorientar la política de defensa alemana e impulsar la UE”, apuntaba el ‘Neue Osnabrücker Zeitung’.

Una relación simbiótica

Desde sus inicios en política, Merkel se ha rodeado de un estrecho y poco conocido séquito de inteligentes mujeres que la han catapultado a convertirse en la estadista europea más relevante del siglo XXI. En la retaguardia, en los despachos traseros del poder siempre la ha acompañado Beate Baumann, su fiel ‘spin doctor’ y mano derecha desde 1992 con quien establece su estrategia política. Los pocos detalles que han trascendido la señalan como la segunda mujer más poderosa del país y describen su relación con la cancillera como simbiótica.

La tercera rama de este triunvirato femenino es Eva Christiansen, su cercana asesora en comunicación que moldea su imagen ante los medios desde finales de los noventa. Ambas fueron clave en el ascenso de Merkel dentro de la viril CDU de Helmut Kohl -mentor político a quien destronaron tras un caso de corrupción- y lo han sido en su exitosa trayectoria de 14 años al mando de la locomotora económica de la UE.

Juntas crearon un estilo político sosegado poco habitual y lo transformaron en una norma que gusta mucho a las mujeres alemanas. Así, no es de extrañar que en 2017 la CDU fuese quien más voto femenino captó, hasta un 36%. Sin embargo, el partido dista de ser un ejemplo en igualdad de género, pues tan solo un 20,7% de sus diputadas son mujeres, la segunda cifra más baja del Parlamento solo por detrás de la extrema derecha de AfD. La política alemana ya no es la de antes, pero el conservadurismo sigue hipermasculinizado. Eso sí, son las mujeres quienes ahora ostentan el poder.