Reivindicación de un 'hub' internacional

Los empresarios instan a que la ampliación del Aeropuerto de Barcelona implique "compensaciones generosas"

  • Foment reúne a más de 200 entidades económicas y sociales en un acto conjunto en Esade

Josep Sánchez Llibre, en el acto de los empresarios a favor de la ampliación del aeropuerto de Barcelona.

Josep Sánchez Llibre, en el acto de los empresarios a favor de la ampliación del aeropuerto de Barcelona. / FERRAN NADEU

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Eduardo López Alonso
Eduardo López Alonso

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Unas 200 entidades y organizaciones económicas y sociales han defendido con argumentos este miércoles en Barcelona la ampliación del Aeropuerto de Barcelona, que debería consolidar el papel económico de Barcelona en el 2030. El empresariado catalán ha defendido el apoyo a la inversión de 1.704 millones propuesta por el gestor aeroportuario Aena en el marco del consenso institucional, el compromiso de "generosas" compensaciones medioambientales y el control de la ejecución del proyecto acordado. En el trasfondo del acto se ha constatado la petición de que el Govern tome una posición clara ante el proyecto de ampliación.

En un acto conjunto organizado por la patronal Foment del Treball en Esade, los asistentes han defendido la necesidad de acometer las obras de ampliación del aeropuerto Josep Tarradellas de Barcelona en un manifiesto conjunto, surgido tras la oposición del Ayuntamiento de Barcelona a la iniciativa de Aena con los votos de los 'comuns' de Ada Colau y de ERC. Los empresarios consideran "inaplazable" e "imprescindible" esta obra para "dinamizar la actividad económica generando empleo, atracción y retención de talento e inversión internacional". Las entidades que se han sumado al manifiesto representan, según el presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, "la práctica totalidad del PIB catalán y 2,4 millones de asalariados del sector privado".

El catedrático de Economía Andreu Mas Colell ha recordado en primer lugar como argumento fundamental que la inversión será aportada exclusivamente por Aena, que se ha mostrado de acuerdo en aceptar las compensaciones medioambientales que se propongan. Para Javier Faus, presidente del Cercle de Economia, es necesario "centrar esfuerzos" en el aeropuerto de Barcelona, sin menospreciar a los de Reus y Girona, ya que "tres aeropuertos no hacen uno internacional". "No hemos de dejar que la apología del decrecimiento se apodere de la sociedad", ha concluido, con el objetivo de afrontar "la última ampliación del aeropuerto y dejar a las futuras generaciones una infraestructura preparada para el futuro".

Los presidentes de las patronales Pimec y Foment, y la presidenta de la Cambra de Comerç (Antoni Cañete, Josep Sánchez Llibre y Mònica Roca) han defendido la rápida negociación en la mesa propuesta por el Govern que permitan alcanzar un acuerdo y se fijen los mecanismos de control que supervisen el cumplimiento de las obras, los plazos y las medidas compensatorias en términos de sostenibilidad. "Las inversiones en el aeropuerto, sumadas a las inversiones de Renfe en Catalunya, representan un cambio cualitativo y revolucionario en la conectividad de Barcelona", ha dicho Sánchez Llibre. Sobre esas medidas para contrarrestar las presiones ecologistas, el presidente del RACC, Josep Mateu, ha defendido la ampliación como imprescindible para competir con otros aeropuertos europeos pero ha instado a que Aena afronte las "compensaciones generosas" en materia medioambiental que se establezcan. En el acto también ha intervenido el presidente de Vueling, Marco Sansavini, que en representación de la aerolíneas ha defendido la necesidad de ampliación del aeropuerto en el marco de una apuesta general por Barcelona y recordando la necesidad de combinar vuelos de largo alcance con los de medio radio para asegurar la viabilidad futura de la infraestructura. La presidenta de Barcelona Global, Aurora Catà, ha considerado la ampliación del aeropuerto una "necesidad" para consolidar la capital catalana como nodo de atracción de talento internacional.

Grupos ecologistas y ayuntamientos afectados por la ampliación han mostrado su oposición al proyecto de ampliación, por el impacto medioambiental que tendría. Se alude entre esas consecuencias, la contaminación que supone el incremento del tráfico aéreo, la afectación a la actividad agraria de la zona y el impacto directo en el espacio protegido de La Ricarda, humedal destacable en el tránsito de aves migratorias. En el lado contrario, la obra generaría más de 350.000 empleos, de cada 100 empleos directos se generan 470 indirectos, y contribuiría a reducir el impacto acústico de la infraestructura al alejar el punto de inicio de despegue de los aviones de las zonas residenciales. El manifiesto presentado en Esade defiende que las obras de ampliación previstas por Aena comporten "no solo la restauración, sino la compensación de los espacios naturales afectados en relación de uno a 10, así como la creación de un nuevo espacio natural del delta del Llobregat con una ampliación de la superficie protegida superior al 25% actual".

Recuperación de la inversión

Según un estudio que encargó Aena a la Universitat de Barcelona (UB) de impacto económico del proyecto, al que tuvo acceso EL PERIÓDICO, si se comparan los incrementos de la facturación directa con el coste de construcción de 1.704 millones de euros previsto en el plan de Aena, "solo harían falta tres años para que la facturación directamente generada por la actividad del aeropuerto compensara dichos costes".

Posición del Govern

En fuentes de Aena y del empresariado catalán reconocen las incertidumbres generadas por el nombramiento del nuevo Govern catalán, cuyos partidos que lo integran han mantenido hasta ahora una posición "poco decidida" y cohesionada sobre la idoneidad de la ampliación en unos momentos de desplome de la actividad del aeropuerto. Según datos de IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo), los niveles de demanda de vuelos no se recuperarían al menos hasta el 2024. La ampliación permitiría incrementar la capacidad del aeropuerto hasta los 72 millones de pasajeros al año, frente a los casi 53 millones alcanzados en el 2019 (el máximo teórico actual estaría en los 55 millones).

Plazos limitados

Aena debe aprobar el Documento de Regulación Aeroportuaria (Dora II) que regula las inversiones hasta el 2026 antes del 30 de septiembre de este año, previo visto bueno de Bruselas. Ese documento tiene carácter vinculante y es básico para que la ampliación esté a pleno rendimiento en 2031 y evitar el previsible colapso del aeropuerto en ese momento.  Un acuerdo debería alcanzarse antes de finales de julio.

Los empresarios urgen a conseguir que se lleve a cabo esta inversión de 1.704 millones prevista por Aena para una terminal satélite ya prevista y el alargamiento de una de las pistas, como una forma de preparar la infraestructura de cara a la recuperación futura de la actividad. Esa tercera pista permitiría incrementar la operativa de despegues y aterrizajes, alejándola de zonas habitadas. Las organizaciones exigen consenso entre administraciones y asociaciones implicadas y una "solución que mejore la situación inicial económica y medioambientalmente". Aena se ha mostrado dispuesta a dar prioridad en una primera fase de reformas a las compensaciones medioambientales, que podrían suponer un canje de terrenos a cambio de la ocupación de la zona de La Ricarda. El puerto de Róterdam es un ejemplo de la reforma de un entorno natural para potenciar una infraestructura de elevado impacto económico.

Participantes en el acto de Esade

En el acto de apoyo a la ampliación de capacidad del Aeropuerto de Barcelona han intervenido: Koldo Echebarría, Director General ESADE; Andreu Mas-Colell , Ex-Conseller de la Generalitat de Catalunya; Javier Faus, Presidente Cercle d’Economia; Antoni Cañete, Presidente PIMEC; Gerard Esteva, Presidente UFEC ; Aurora Catà, Presidenta Barcelona Global; Rubén Sans, Presidente Aijec; Josep Mateu, Presidente RACC ; Mónica Roca, Presidenta Cambra Comerç Barcelona ; Josep Sánchez Llibre, Presidente Foment del Treball; Marco Sansavini, Presidente i CEO Vueling ; Fernando Candela, CEO Level.

Entre el público ha figurado una destacada representación del tejido empresarial catalán:: Aitor Moll (consejero delegado de Editorial Prensa Ibérica) Tobías Martínez (Cellnex), Antoni Brufau (Repsol), Santiago García Nieto (Confecat), Josep Maria Coronas (Fundación La Caixa), Pedro Fontana (Areas); Antoni Abad (Cecot); Angel Faus (Cercle d’Economia); Miquel Martí (Barcelona Tech City); Arturo Mas Sardà (Port Aventura), Ignacio Marull (PWC); Joaquim Llansó (CCOC); Miquel Roca; Javier Godó (Grupo Godó); Jorge Gallardo (Almirall) y Rafael Villaseca (Naturgy), entre otros.

Foment del Treball ha sumado en el manifiesto a Pimec, el Cercle d'Economia, la Cambra de Comerç de Barcelona, Barcelona Tech City, Mobile World Capital, el Círculo Ecuestre, el RACC, Esade, UFEC, UPM, Barcelona Global, Barcelona Oberta, Gremi de Restauradors, entre otros. Foment organizó ya este año un acto para reclamar la formación de Gobierno y la normalidad institucional, tras los disturbios que se produjeron por el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel. El acto, que se celebró en la Estació del Nord de Barcelona, sirvió para mostrar el malestar de los empresarios ante la falta de una política económica clara. El acto organizado en Esade este miércoles también recuerda el que en 2007 protagonizaron directivos y empresarios en IESE para reclamar una gestión autónoma del aeropuerto.

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El manifiesto insiste en que, dado el déficit crónico de inversiones denunciado por la sociedad civil, "no se puede renunciar" a estas obras en una infraestructura que aporta el 6,8% al producto interior bruto (PIB) y que, con la ampliación, llegaría al 8,9%, según un estudio encargado por Aena a la UB. Los empresarios destacan el papel del aeropuerto, tanto para atraer turistas de mayor poder adquisitivo (turismo de cruceros, turistas sanitarios, etc), así como profesionales cualificados de otros países deseosos de trabajar desde Barcelona. Las entidades avisan de que "el coste de oportunidad y de imagen de no llevar a cabo esta inversión sería altísimo para la economía de Catalunya", porque "se perdería competitividad, por un lado, y conectividad en un mundo cada vez más global, por la otra".