MEDIO AMBIENTE

La Ricarda, la pequeña Galia verde del Baix Llobregat

Un avión gana altura después de despegar por la tercera pista, precisamente, por el lado que AENA pretende extender hacia La Ricarda

Un avión gana altura después de despegar por la tercera pista, precisamente, por el lado que AENA pretende extender hacia La Ricarda / Ferran Nadeu

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

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Es un milagro que una ciudad del tamaño de Barcelona tenga a tiro de piedra una zona de cultivos tan extensa como es el parque agrario del Baix Llobregat, un pulmón flanqueado por coches, trenes, aviones y un río en el que todavía laboran, de sol a a sol, cerca de 30 campesinos, más de medio centenar si se cuenta a los jubilados que mantienen una pequeña porción de tierra. A la lucha agrícola se le une la vinculada a la biodiversidad, a la protección de espacios naturales que son de lo poquito más o menos virgen que queda en la desembocadura de un río que en 2004 ya experimentó, de la mano del hombre, una transformación en su desembocadura, colocando el ocaso del caudal un par de kilómetros más al sur. Para evitar inundaciones, se dijo, pero también para poder ampliar el puerto, pues ahí está instalado, a modo de concesión, una de las zonas de carga de contenedores más hercúlea de toda la infraestructura marítima. El debate se centra ahora en el aeropuerto y la hipotética ampliación de la tercera pista que permita ascender en la liga mundial de aeródromos con la ocupación de los dominios de La Ricarda. Un 'hub' internacional, lo llaman. Los ecologistas, los payeses, los científicos y el Ayuntamiento de El Prat lo tienen muy claro: ni hablar. Los galos de Uderzo pudieron con los romanos. Veremos cómo les va a ellos.

Un avión con destino a Miami sobrevuela los dominios del delta del Llobregat tras despegar desde la tercera pista de El Prat

/ Ferran Nadeu

María José Albaladejo es la gerente del Consorcio de Espacios Naturales del Delta del Llobregat. Pide, antes de entrar en los detalles de su rechazo al plan, que quede claro que el estanque de La Ricarda "no es artificial", tal y como, lamenta, se ha dicho desde las altas esferas de AENA, "incluido su presidente, Maurici Lucena", advierte. Es, al parecer, y según se ha podido documentar, un antiguo brazo del río creado en el siglo XVII, y es precisamente su veteranía lo que, a ojos de esta experta, convierte en "absurdo cualquier intento de de compensar la pérdida de este espacio con la creación de otros entornos naturales". Básicamente, porque es un "ecosistema que no se puede reproducir". Para que se entienda, Albaladejo asegura que sería más fácil reproducir la Sagrada Família que el entorno natural de La Ricarda. "Porque son hábitats maduros y muy consolidados". Por todo ello, considera que la ampliación no se llevará a cabo, entre otras cosas, "porque Europa no lo permitirá y va contra el sentido común". Es, concluye, "el espacio con mayor grado de naturalidad de todo el delta y la zona húmeda menos modificada".

Especulación

Maria Garcia, de Ecologistas en Acción, más allá de compartir el daño al espacio natural, señala lo irónico que resulta que Barcelona y el Govern hayan aprobado en los últimos dos años sendas declaraciones de emergencia climática o que la Unión Europea ponga deberes a los estados sobre reducción de emisiones contaminantes "y que aquí se hable de ampliar un aeropuerto". Recuerda, además, que Londres y Amsterdam han aplazado proyectos similares en sus aeródromos de Heathrow y Schiphol. "Lo único que buscan -a su modo de ver- con la excusa del famoso 'hub' internacional, es beneficiar a las empresas constructoras".

Un joven agricultor trabaja en sus tierras del parque agrario del Baix Llobregat, en 2015

/ Joan Puig

Jaume Grau, responsable de esta misma oenegé en el Baix Llobregat y experto en conservación de la naturaleza, quiere dejar claro que la negativa a los planes de AENA no es la reacción de "cuatro 'hippies' locos". "La gente cree que las consecuencias del cambio climá

tico las sufrirán los osos polares o las ballenas. Y no. Es una cosa que nos afectará a todos; en casa. El modelo económico y el capitalismo neoliberal aceleran la degradación, y no hay planeta suficiente para soportar este ritmo de crecimiento". En la zona en la que se pretende ampliar la tercera pista, señala Grau, hay especies, tanto vegetales como animales, protegidas por normativas tanto catalanas como europeas. La Kosteletzkya, por ejemplo, un impronunciable ejemplar de la flora silvestre mediterránea que solo vive en humedales. La de La Ricarda, sostiene, "es la única población de esta planta en toda Catalunya". Hay, además, 11 tipos distintos de orquídeas. Entre las aves, destacan los flamencos, la gaviota de Audouin, la avoceta común o el morito (el único ibis que habita en Europa).

"Lo único que buscan con la excusa del famoso 'hub' internacional es beneficiar a las empresas constructoras"

La Ricarda es también una estación de servicio para todas las aves que migran de África al norte de Europa, y la ampliación de la tercera pista las dejaría sin este espacio de descanso que queda a medio camino entre el delta del Ebro y los humedales del Empordà. Se marcharían de aquí, advierte Grau, pero esas otras dos zonas protegida también podrían verse perjudicadas porque los pájaros acabarían buscando otros itinerarios que no requieran etapas tan largas. Curioso, pues los animales deberían hacer viajes aéreos más largos mientras aquí el Gobierno se plantea seguir la senda francesa y prohibir los vuelos domésticos de corta duración que tengan alternativa ferroviaria eficiente. José David Muñoz, periodista y autor del único podcast en español dedicado a la ornitología, añade al arca de La Ricarda pájaros como el chorlitejo patinegro, la cogujada o un par de ostreros euroasiáticos que intentan reproducirse, aunque de momento sin suerte. Considera, como Albaladejo, que trasladar el paraje a otro lugar "no tiene ningún sentido", puesto que es "imposible reproducir un lugar único en el delta".

¿Decisión ya tomada?

A nivel agrícola, Xavi Oliva, vicepresidente de la Cooperativa Agrícola de El Prat, cree que los planes del aeropuerto se llevarían por delante entre 60 y 80 hectáreas, a las que habría que añadir "las tierras que ocuparían para crear nuevos humedales al otro lado de las pistas". Es de los que cree que la decisión "está más que tomada", reflexión que le trae a la memoria la expropiación que padecieron a principios de siglo con el cambio de desembocadura. "Se nos expropió a precio rústico y luego han construido un polígono inmenso y han instalado unas grúas inmensas para contenedores". "Me indigna que Barcelona sea capital mundial de la alimentación sostenible, que vengan a hacerse una foto y que ahora nos salgan con esto". Y pone otro ejemplo: "El Prat ampliará su pista y nosotros no hemos podido instalar un almacén de la cooperativa porque incumple la normativa del parque agrario".

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El estanque de la Illa, junto a la playa de El Prat. Al fondo, la pista tres. Y junto a estas aguas, la finca de La Ricarda

/ Ferran Nadeu

Todos estos argumentos parece compartirlos de principio a fin el Ayuntamiento de El Prat, municipio sobre el que -a menudo se olvida- se pretende extender el tobogán de aviones. Juan Pedro Pérez, teniente de alcalde de Urbanismo, comparte una sensación que mezcla "preocupación y alarma", puesto que no han visto el proyecto y tienen serias dudas sobre la necesidad del plan y sobre su viabilidad económica. Ve demasiadas "incógnitas", no solo a nivel de bolsillo, también sobre la demanda en tiempos de crisis o sobre la respuesta de Europa. "No es ningún secreto que no estamos de acuerdo porque no vemos la necesidad. Apostamos por un sistema de país que tenga en cuenta otros aeropuertos (Girona o Reus) con conexión ferroviaria rápida". Como colofón, la opinión seguramente más sincera de la gerente del espacio natural: "El posicionamiento de AENA es muy pobre a nivel de justificación, el desarrollo económico ya no cuela".