Día del libro y la rosa

El Sant Jordi extralargo obligado por la pandemia tiene pinta de gran invento

  • Las librerías certifican que los lectores-compradores-regaladores llevan haciendo los 'deberes' desde el viernes pasado

  • A la espera de lo que suceda este 23 de abril, los libros con recorrido y los de fondo se imponen a los de mediáticos y a las novedades para la ocasión

Parada frente la librería La Impossible, este miércoles.

Parada frente la librería La Impossible, este miércoles. / FERRAN NADEU

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Anna Abella
Anna Abella

Periodista cultural

Especialista en arte y libros, en particular en novela negra, cómic y memoria histórica

Escribe desde Barcelona

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El pasado miércoles fue, sí, el primer día oficial para empezar a celebrar, a pie de librerías, con o sin la habitual parada frente al local, el Sant Jordi esponjado de este segundo año atípico de la era de la pandemia. Pero en realidad los lectores-compradores-regaladores de libros llevan ya días haciendo los ‘deberes’ que manda la tradición. Lo confirman librerías de Barcelona como Laie, la Calders y la Byron, que ya desde el viernes pasado notaron un repunte en las ventas, que se mantuvieron al alza el sábado y constantes desde el lunes. 

Y no es que antes la cosa fuera mal. Todas llevan semanas confirmando que “mucha gente ha redescubierto la lectura. Viene el cliente de siempre pero tenemos muchos clientes nuevos que no conocíamos y que vienen no una vez sino dos y tres… Creo que cuando pase la pandemia algunos lectores habremos ganado”, señala Lluís Morral de Laie, contento ante la permanente afluencia de estos días y a la espera de un viernes aún mejor. 

Crece la facturación respecto a 2019

Los datos prueban esta constancia: según informaba por la mañana la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal), durante el primer trimestre de 2021 la facturación alcanzó los 87 millones de euros frente a los 78 millones de 2020 y más que en 2019, cuando fue de 85. 

Interior de la librería Byron, este miércoles.

/ FERRAN NADEU

“Esta última semana ha venido más gente que compra los libros de cuatro en cuatro para regalar y que nos pide que le recomendemos. No es como parecía hasta ahora que en Sant Jordi tocaba comprar aunque luego el libro se quedara sin leer en una estantería. Ahora la gente está comprando para leerlo y te pregunta más para acertar. Que Sant Jordi esté siendo más esponjado nos permite una atención más personalizada. Yo ya me quedaría con esta fórmula para siempre porque así no lo fías todo a un día”, opina la librera Isabel Sucunza ante la puerta de la Calders, en el barrio de Sant Antoni. 

Al final, como empezó el día lloviznando no sacaron la mesa a la calle pero sí lo harán este jueves y viernes. Quien sí montó ya mesas de venta y firmas al aire libre fue la Byron, que vive “con nervios” su primer Sant Jordi en Casanova 32, y estará también este viernes en la zona perimetrada de Passeig de Gràcia, igual que Laie (que tendrá dos estands). También a Mariana Sarrias, responsable de la Byron, le gustaría que Sant Jordi fuera siempre esponjado. “Puedes atender mejor al cliente. Como usuaria, siempre he ido al centro por tradición pero tenía un punto angustioso por la cantidad de gente. Y como librera no podías pararte a recomendar nada porque no parabas y bastante tenías con cobrar”. 

Los rusos y libros de fondo

“Los clientes habituales ya solían avanzar compras para evitarse las aglomeraciones del 23 pero este año han venido más no habituales con listas de peticiones para evitarse posibles colas del viernes”, señala Morral, que apunta que tienen más demanda de libro de fondo. “La gente ha redescubierto a autores durante la pandemia y no busca tanto la novedad estricta. Nos piden mucho los rusos, Tolstói, Dostoievski, Gógol…, libros gruesos como ‘Guerra y paz’, quizá porque tienen más tiempo para leer”. Aunque también tiene claros los que seguro estarán entre los más vendidos, aunque, recuerda, solo signifiquen el 5% de las ventas totales: Eduardo Mendoza, Javier Cercas, María Dueñas o Xavier Bosch. 

También nota Sucunza que “ha bajado la venta de la novedad estricta de Sant Jordi y del mediático y en cambio se está vendiendo mucho título de antes de Navidad”. Cita ‘Canto jo i la muntanya balla’, de Irene Solà –“sigue pidiéndose y tiene ya dos años”-, ‘Simón’, de Miqui Otero, o ‘El colibrí’, de Sandro Veronesi. Pero también obras de este 2021, como Els desperfectes’, de Irene Pujades’, ‘Els angles morts’, de Borja Bagunyà, ‘L’aigua que vols’, de Víctor García Tur, y ‘Aliment’, de Martí Sales

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En la Byron los que más están sonando son el de Bagunyà, ‘Independencia’, de Cercas, ‘El hijo del chófer’, de Jordi Amat, pero también mucho fondo, coincide Sarrias, con clásicos como ‘Crimen y castigo’ (otra vez los rusos) o ‘Matadero cinco’, de Kurt Vonnegut, tanto en la nueva edición de Blackie Books como en la versión de cómic de Albert Monteys en Astiberri. 

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