30 oct 2020

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ENTREVISTA

Miqui Otero: "El de clase es de los pocos odios que conservo"

El escritor barcelonés publica 'Simón', un novelón en todos los sentidos

Ramón Vendrell

Miqui Otero, en la entrada del Club Billar Barcelona, esta semana.

Miqui Otero, en la entrada del Club Billar Barcelona, esta semana. / ELISENDA PONS

'Simón' (Blackie Books) se titula 'Simón' por el mismo motivo que 'David Copperfield' se titula 'David Copperfield': es la historia de un personaje a lo largo de un amplio arco temporal, en concreto desde 1992, cuando es un niño, hasta el 2018. No está solo Simón, claro que no, y a través de él y de un entorno con personajes que llegan a hacerle sombra la nueva novela de Miqui Otero traza también la evolución de Barcelona.  

'Simón' se defiende por sí sola y no necesita claves de lectura. Pero ¿hasta que punto es Rico, primohermano de Simón, un reflejo de Francisco Casavella, su primo, al menos en el tramo radiante del personaje?

Hay una cosa clara para decir que no es en absoluto Casavella y es que a Rico hay un personaje que le dice que es un artista sin arte. Rico es un tío que opina que la única manera de tener talento es derrochándolo. Es alguien que no respeta su propio talento y lo que puede hacer con él. Y Casavella, más allá de su mito como personaje, no será recordado cuando muramos los que le conocimos por su carisma; será recordado por su obra. Alguien que deja novelas de mil páginas donde cada párrafo es definitivo no es alguien que considere que la mejor manera de tener talento es derrochándolo, es alguien que quiere invertir su talento en algo noble, que es contar el mundo de una determinada manera. Sé que los paralelismos de Rico con Casavella son fáciles de trazar pero acaban como mucho en una fascinación infantil por una figura ausente y que es talentosa en muchos sentidos. También entran ahí otras muchas personas que han sido esenciales en mi vida y que han desaparecido, de muchas maneras. La primera parte de la novela es un homenaje a estas personas y el desenlace es una descalificación.

Hablaba solo del magnético Rico inicial.

No puedo decir que no haya algo de eso. Pero Casavella no era solo una persona querida por mí, es el tío que escribió las mejores novelas en España en los últimos 30 años. No es una novela autobiográfica en absoluto. Mi relación con él empezó cuando yo tenía 18 o 19 años y quería comenzar a escribir. Si la fascinación inicial sirve para que se entienda su encanto como persona, muy bien, pero no es fundamental en la novela.

"La vanidad y la autocrítica de Barcelona vienen de su inseguridad y de las cosas que quiere ocultar"

Una opinión: Barcelona es una ciudad muy narcisista y a la vez muy autocrítica. ¿Está de acuerdo?

Es narcisista porque es insegura, y eso lleva también a la autocrítica. Es como alguien que está ensayando continuamente frases ante el espejo. Barcelona de alguna manera es una segunda ciudad en España y eso le hace ser insegura. Tiene ataques de fiebre y crece demasiado y es torpe. Esto le ha pasado en muchos momentos. Los Juegos Olímpicos son el caso más claro. De repente la ciudad se lanza a ser cosmopolita y cae en el provincianismo precisamente porque renuncia a sus identidades. En todo caso Barcelona es una ciudad literariamente interesantísma. Es contradictoria y se está autoanalizando en todo momento; y es muy fácil escribir relatos paralelos porque el relato oficial esconde muchas cosas. Por ejemplo, es una ciudad próspera, pero nunca se cuenta de dónde sale el dinero de Barcelona. Se habla vagamente de una industria textil muy potente... Pero en realidad el privilegio de Barcelona es que fue un puerto poderoso en un determinado momento y después ser una ciudad consagrada al turismo, del que procede el 15% o el 16% del PIB. Tú puedes alardear de que te conozcan fuera, pero es imposible que te gustes si has llegado a este modelo. Esta vanidad y esta autocrítica vienen de la inseguridad y de las cosas que esconde la ciudad, que quiere amnesiar.

¿Tiene usted odio de clase?

Es de los pocos odios que conservo, y eso que soy una persona poco agresiva. Pierdo en cualquier discusión, porque para empezar me da pereza discutir. Pero si hay un odio que entiendo es el de clase. Es evidente. La gente que nace con muchos privilegios debería ser el triple de maja en todo momento. Pero esto es una cadena trófica: nosotros también deberíamos ser así con la gente que las ha pasado más putas que nosotros. No es un arriba y abajo y ya está, hay bastantes grados. El odio de clase tiene que ser algo retráctil, como el aguijón de un insecto. El insecto no va por ahí machando a la peña, pero cuando es necesario saca el aguijón. Pues lo mismo. Lo tienes dentro y lo sacas cuando te sientes atacado o cuando sientes que alguien está siendo especialmente injusto. En todo lo que escribo está presente.

"Una cosa fascinante de la burguesía catalana es cómo esconde el dinero"

El ambiente literario está sobrado de alta burguesía catalana.

En la novela se dice que la gente solo se refiere a los otros por el nombre y el apellido en el cole y en los círculos pijos. Y en el mundo literario esto es así. Es como la yaya que me paraba en la aldea gallega y me preguntaba '¿y tú de quién eres?'. Quizá ha cambiado algo porque se publica mucho más y por una serie de autores de la segunda mitad del siglo XX que modificaron alguna dinámica, pero continúa siendo así. En 'Simón' estoy todo el rato hablando o reflexionando sobre de dónde sale el dinero. Es una obsesión personal. Siempre me gustaría saber cómo era la nevera de la persona que tengo delante cuando era pequeña. ¿Marcas blancas o no? ¿Llena o vacía? 

¿Qué hacemos con los herederos de grandes fortunas forjadas por ejemplo con el esclavismo?

Primero tienen que entender que habrá gente que se dedique a hablar de esto. Que no se pongan nerviosos. Cuando hubo el debate sobre si se retiraba alguna estatua de esclavista afloró una especie de orgullo de clase pudiente. Muchos saltaban: '¡Con lo que hicimos!' '¡Hicimos parques!' '¡Hicimos jardines!' Y después deberían entender que los ataques a la burguesía no son ataques a cada persona que pertenece a ella; no es personal. Hablamos de otra cosa, de cómo ha funcionado esto mucho tiempo. Y que se analicen de alguna manera. Que sean conscientes de que su fortuna esconde crímenes. No han de pedir perdón pero han de ser especialmente amables y empáticos con que la gente hable de esto. Una cosa fascinante de la burguesía catalana es cómo esconde el dinero.

"¿Qué es peor, un pijo que hace ostentación de dinero o alguien que vive su riqueza con cierto complejo y tiene hijos de extrema izquierda?"

Esto puede ser más irritante que exhibirlo.

Es como cuando coincidieron en activo Zaplana y Acebes en el PP: ¿qué es peor, un cínico o un fanático? Es una buena duda para ponerte a escribir. El cínico es más hijo de puta porque es consciente de que está mintiendo, pero el fanático es irreformable, seguramente. ¿Qué es peor, un pijo que hace ostentación de dinero y de ser clasista y racista o alguien que está viviendo su riqueza con cierto complejo y tiene hijos de extrema izquierda? Aquí hay tomate. Es donde empiezas a escribir. Según me despierto me irrita más uno u otro. 

'Simón' es por encima de todo la historia de un personaje durante casi 30 años. Una idea moderna no es.

No, pero es igual. Publicar una novela larga que marca una evolución de un personaje desde que es pequeño y admitir que el lector se puede aburrir en algún momento me parece ir a contrapelo. No estoy pidiendo atención todo el rato, no hago una cosa fragmentada, no escribo una novela con una idea; solo intento explicar un mundo a través de un personaje. Un mundo que primero edifico y después desmonto.

¿Usted era de pequeño tan repelente como Simón?

Era bastante empollón y bastante repelente. Tenía un historial de premios literarios que no se ha vuelto a repetir. Los Jocs Florals eran míos. Me lo creía mucho. Sí, era repelente y supersensible a todo lo que me pasaba, como Simón.

"El mercado de libros de Sant Antoni es una democratización absoluta de la cultura que te permite formarte un criterio muy propio"

¿Qué le debe al mercado dominical de libros de Sant Antoni?

Una visión desprejuiciada y omnívora de la literatura. No ibas a buscar un libro sino que te encontrabas cosas. Y esto es muy importante porque no era ir a una librería donde está todo ordenado, sino ir a un puto caos y, por cómo de sugerente era el título o la portada, coger una cosa u otra. De niño la única pauta que tenía era la de casa, donde se entendía la cultura como algo casi aspiracional, o sea, Círculo de Lectores. Sant Antoni es una democratización absoluta de la cultura que te permite formarte un criterio muy propio. Durante los tres primeros años de universidad curraba de 'disc-jockey' en el New York de la calle de Escudellers y salía sobre las seis y media rollo Bárcenas con un sobre con mucha pasta para esa época. Iba a desayunar, llegaba el primero a Sant Antoni y arrasaba con el sobre. Y esto no se ha parado.

¿Qué es el gran mundo al que lanza a Simón?

En las novelas francesas de espadachines, el que va al París de las luces desde provincias, le llama el gran mundo. Es el lugar donde se juega fuerte y te pones a prueba. Un lugar asociado a la gloria pero que te hace traicionarte. En el caso de Simón la traición está simbolizada por la obsesión con la cestita de peladillas de la Primera Comunión que hay en casa y con que su familia coma con un brazo en el regazo. Le da rabia y tarda mucho en descubrir que comían así porque comían en una mesa pequeña y porque comían juntos.

"La alta cocina es una buena representación del gran mundo: allí se especula y se hincha el precio de las cosas y allí van lo privilegiados para diferenciarse de los que no pueden ir"

¿Por qué le hace cocinero para que se ponga a prueba?

En los años en que transcurre la novela la estrella del rock era el cocinero. ¿Cómo puedes escalar ahora muy rápidamente? ¿Quizá las cocinas sean atajos? El destino quiso que un conocido hubiera estudiado cocina y pasado como becario por restaurantes de estrella Michelin. Y en una fiesta mayor me empezó a explicar historias. Lo vi claro: cuchillos en vez de espadas. Y de aquí vino el bar de la familia. Es donde empezó la novela en realidad, todo viene de esa noche con una orquesta tocando. La alta cocina me pareció una buena representación del gran mundo: un lugar donde se especula, donde se hincha el precio de las cosas, al que los privilegiados en realidad van para diferenciarse de los que no pueden ir, no por un gusto especial. 

Parece usted una urraca de brillantes historias ajenas.

En Inglaterra compré una libreta de notas en cuya portada ponía 'ten cuidado o acabarás en mi novela'. Y es un poco así. Mentalmente siempre estoy grabando. Por una parte es egoísta pero por otra también deja constancia de historias que de otra manera no quedarían explicadas y que para mí son una manera de contar la ciudad. Todo lo que sale del billar en 'Simón' es una de esas historias. Pero siempre aviso a los interesados, ¿eh?

Vivir a través de libros y discos es una idea romántica a la que usted pega un repaso.

Me la cargo. La ignorancia preserva, puedes ser más feliz, pero si tienes esas lecturas y esas escuchas, cuando las cosas se tuercen también tienes un refugio. La vida es muy tozuda y seguro que te pegará cuatro hostias; en ese momento haber leído y escuhado todo eso con gran intensidad te ayudará de alguna manera. Sin tanta mierda en la cabeza Simón sería una persona más plana, igual no habría subido o habría subido de otra manera, igual no se habría pegado un batacazo. Pero lo que es seguro es que no habría sabido afrontar sus fracasos.

"Yo lo que quiero es ser emotivo todo el rato. Es lo que busco. Emoción y cierta gracia contando historias"

¿Qué es para usted ser cursi?

Es el piano que suena en una película cuando está llorando una persona, ser intencionadamente emocional no porque te salga sino porque lo subrayas. Lo cursi es la emoción oportunista, intencionada y porque sí. Yo intento no ser cursi, evidentemente, pero a otros les toca decidirlo. Yo lo que quiero es ser emotivo todo el rato. Es lo que busco. Emoción y cierta gracia contando historias. 

No hay referencias a la música pop en 'Simón' pero es una novela superpop: aborda las emociones sin miedo y con sinceridad.

Y también influye el pop en intentar que sea ágil, en que haya ideas que suenen todo el rato, en intentar atrapar al lector con la emoción. Todo esto viene del pop, seguro. 

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