Tras el resultado del 23-J

Los rostros del cuarto espacio independentista que flirtea con el bloqueo

Dolors Feliu: "El bloqueo es un buen toque de atención para visualizar la relevancia de Catalunya"

Qué une y qué separa a ERC y a Junts para negociar de forma conjunta la investidura de Sánchez

¿Qué condiciones puede poner Junts a la investidura de Pedro Sánchez?

Combo de Dolors Feliu, Clara Ponsetí, Alvaro Dante-Fachín y Sílvia Orriols

Combo de Dolors Feliu, Clara Ponsetí, Alvaro Dante-Fachín y Sílvia Orriols / EPC

Sara González
Fidel Masreal
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Investir o no investir a Pedro Sánchez. Es la margarita que ERC y Junts deberán deshojar durante semanas hasta tomar una decisión definitiva al galope de unas negociaciones que ahora son discretas y al compás del relajado clima estival, pero que entrarán en ebullición a medida que se acerque septiembre. Hay un temor que sobrevuela a ambos partidos, pero que arrecia muy especialmente entre las filas posconvergentes y parte de la CUP, y es que una actitud negociadora para facilitar que Pedro Sánchez sea presidente acabe dando alas a un cuarto espacio independentista que flirtea con el bloqueo y que continúa abanderando la vía unilateral.

Se trata de una amalgama de rostros que, en algunos casos, han instigado la campaña por la abstención como castigo a unas formaciones a las que acusan de no haber cumplido con lo prometido en 2017, de haberse rendido a los pies del "autonomismo", y que por primera vez ha hecho mella en la musculatura del movimiento, que ha sufrido un correctivo en las urnas. Algunos se agrupan bajo un paraguas organizativo, como el de la ANC, otros son versos sueltos aún vinculados a algunos partidos y hay también figuras emergentes que empiezan a tocar poder. ¿Quiénes son y qué defienden? ¿Qué puntos de conexión tienen entre ellos? ¿Están dispuestos a concurrir a unas elecciones?

La ANC y la lista cívica

La ANC presidida por Dolors Feliu es la que más ha agitado la posibilidad de concurrir a las próximas elecciones catalanas con una 'lista cívica' que compita con los partidos independentistas, una propuesta por la que se ha producido un importante cisma con dimisiones significativas en el secretariado durante los últimos meses pero que se mantiene vigente en su hora de ruta. La entidad fracasó en su intento de promover la abstención o el voto nulo en la campaña de las generales porque sus propias bases tumbaron la propuesta. Antes de la votación, Feliu defendió que era el momento de decir "basta" a "salvar a España" y se mostró partidaria de no participar en las elecciones generales, al considerar que el Congreso es "un órgano de aislamiento y de minoración de Catalunya" que "no representa" a los catalanes independentistas. Ahora, es partidaria del bloqueo si Pedro Sánchez no concede la amnistía y un referéndum de autodeterminación. La próxima Diada será una fecha clave para que la ANC apunte cuáles son sus intenciones.

El verso libre Clara Ponsatí

Clara Ponsatí es eurodiputada por Junts per Catalunya. Fue 'consellera' de Educación del Govern que llevó a cabo el referéndum. Por cierto, voces conocedoras de la organización del 1-O sostienene que Ponsatí era más bien restrictiva a la hora de que aceptar la apertura de muchos centros educativos para votar. Desde su desplazamiento al extranjero para evitar a la justicia española se ha convertido en una de las voces más radicales y polémicas, más allá de la contudencia de Junts. Aseguró que el ejecutivo que hizo el 1-O iba de "farol", ha atacado despiadadamente a ERC pero también ha cargado contra Junts por hacer creer, sostiene, que la estrategia exterior está dando frutos contra el Estado. Genera una notable animadversión en el partido que la colocó en la lista europea. Con todo, nada y guarda la ropa: solo ha regresado a territorio español cuando, en virtud de la reforma penal pactada por el Gobierno y ERC, su situación procesal ya no comporta penas de cárcel. Su futuro político es incierto, aunque mantiene buenos vínculos con la ANC. Jordi Graupera, que se presentó sin éxito a las municipales por Barcelona, lleva su campaña de comunicación.

La ultraderecha de Sílvia Orriols

La alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, líder del partido de ultraderecha Aliança Catalana, es una de las figuras emergentes del independentismo unilateralista. Aupada en las pasadas elecciones municipales después de que los representantes locales de Junts desobedecieran a la dirección nacional del partido y no se sumaran al pacto de ERC, PSC y CUP para impedir que se hiciera con la batuta del consistorio, Orriols ha logrado despertar simpatías entre los independentistas decepcionados con los partidos, pero también en un sector de los posconvergentes. Con postulados abiertamente racistas y defensora de la teoría ultra del 'gran reemplazo', que sostiene que la población corre el peligro de ser reemplazada por población no europea y musulmana, la alcaldesa ha sido defendida por activistas en las redes de la órbita de Junts que ponen en duda que sea de extrema derecha y que aplauden su contundencia en defensa de la vigencia del 1-O y de la actuación unilateral. Además de haberse adherido a la campaña por la abstención "masiva" del independentismo el 23J, Aliança Catalana ha empezado a alimentar la posibilidad de dar un salto electoral más allá de Ripoll.

El dúo Fachín-Costa

Albano Dante Fachín procede de Podemos, donde llegó a ser secretario general de la formación en Catalunya y diputado. Partió peras con los Comuns por considerar que no defendían el 1-O, concurrió como candidato del Front Republicà en las generales de abril de 2019 y se quedó sin representación, y su posición, inicialmente vinculada a la crítica social de izquierdas contra la privatización de la sanidad, ha ido evolucionando hacia el independentismo unilateralista. Y siempre críticas con los partidos. En esta travesía ha ido recientemente de la mano de Josep Costa, que fue vicepresidente del Parlament por Junts. Costa exhibe radicalidad con mensajes como que "miles de independentistas están dispuestos a ir a la cárcel", y con dardos constantes contra ERC. Su figura en el Parlament fue controvertida, porque llegó a aunar esfuerzos con Ciudadanos para minimizar la figura del entonces presidente del Parlament, el republicano Roger Torrent. Fachin y Costa no tienen hoy paraguas político pero son muy activos en redes y comparten ideas bajo el ilustrativo título de 'Tertúlia proscrita'.