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Los ultras exprimen el trauma de Ripoll con el yihadismo y se hacen con el poder

La independentista de extrema derecha Sílvia Orriols se convierte en alcaldesa después de que Junts frustrara el cordón sanitario del resto de partidos

La sede de Aliança Catalana, en Ripoll.

La sede de Aliança Catalana, en Ripoll. / DAVID APARICIO

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Daniel G. Sastre
Daniel G. Sastre

Periodista

Especialista en política catalana y española

Escribe desde Barcelona

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"Aquí ha pasado lo que ha pasado, y no se ha olvidado", dice Manuel Muñoz, un ingeniero jubilado de 83 años. En esa frase, "aquí" significa Ripoll, el pueblo que presume de ser la "cuna" de Catalunya, donde el 28 de mayo ganó las elecciones un partido ultraderechista e independentista. "Lo que ha pasado" son los atentados yihadistas del 17 de agosto de 2017, cuyos ejecutores fueron chicos de origen marroquí criados en Ripoll, donde en apariencia estaban bien integrados. Pese a que el resto de partidos intentó frustrar su llegada al poder, la negativa de Junts a incorporarse al cordón sanitario contra Sílvia Orriols ha propiciado que la candidata de extrema derecha se haya convertido este sábado en alcaldesa.

Muñoz habla sobre las elecciones acodado en un bar donde sirven kebabs y que está a menos de 10 metros de la sede de Aliança Catalana, el partido que ha ganado las elecciones en Ripoll. El propietario del local, un pakistaní casado con una ripollesa, también habla bien de Sílvia Orriols, la vencedora de las municipales, que ha prometido en campaña mano dura contra los inmigrantes. "Catalunya primer", decía su programa electoral, un mensaje que evoca a otros similares de partidos antiinmigración. "Salvem Ripoll", puede leerse aún hoy en los carteles de propaganda electoral que quedan por el pueblo. 

El trauma de los atentados, de que de este pueblo de poco más de 10.000 habitantes saliera la célula terrorista que en 2017 asesinó a 16 personas en Barcelona y Cambrils, está presente en cada conversación sobre las elecciones. Todos los rivales políticos de Sílvia Orriols piensan que ella ha cabalgado ese horror para sacarle partido. "Si remueves mucho la mierda, acaba oliendo", dice Jordi Munell, el alcalde saliente de Ripoll. No se presentó a la reelección, y la apuesta de Junts, su partido, de sustituirlo por Manoli Vega, no ha tenido éxito: la nueva candidata solo conservó tres de los ocho concejales que logró Munell en 2019. Junts pierde cinco y la Aliança Catalana de Orriols sube cinco, de uno a seis, con respecto a los resultados que ella misma obtuvo al frente del Front Nacional Català (FNC): hay consenso en que se produjo un trasvase de voto entre los dos partidos.

Hacer como si no pasara nada

"Nosotros intentábamos coser heridas, y ella hacía lo contrario, iba a buscar el resentimiento y el odio", afirma Munell sobre los atentados. "Quizás sí a posteriori no se acabó de hacer el trabajo, y hay un choque cultural, religioso y de idioma con el colectivo magrebí. Silvia, que es lista y sabe argumentar con vehemencia, repite que hay una comunidad que no se integra, y las cosas repetidas mil veces acaban haciendo fortuna", dice Enric Pérez, el candidato socialista a la alcaldía. "Los resultados son consecuencia de los atentados, aunque no son la única razón. Se intentó no hablar del tema, hacer como si no pasara nada, y quedó todo mal resuelto", asegura Ramon Prat, un histórico de ERC de la localidad.

Dos mujeres frente al Ayuntamiento de Ripoll

/ DAVID APARICIO

En conversación telefónica, Orriols , de 38 años, llama "ignorantes" a los que la califican de fascista o de nazi. En la misma charla habla de los inmigrantes como "una contracomunidad que mayoritariamente avanza en paralelo, que va a la suya, que no se relaciona con la gente de aquí, que crea sus comercios donde van a comprar". "Y todo eso, ya antes de los atentados", insiste.

La realidad estadística matiza mucho el peso de la inmigración en Ripoll. Según los últimos datos oficiales disponibles, de enero de 2022, el municipio tiene un 13,33% de habitantes nacidos en el extranjero; la media de Catalunya está en el 16,32%. Y, por supuesto, la cifra está muy por debajo de otros municipios famosos por haber recibido la llegada de muchos inmigrantes, como Salt (un 38,14%) o Guissona (53,11%).

¿Qué dicen las estadísticas?

Tampoco las estadísticas de criminalidad disponibles parecen justificar la alarma que han destilado todos los mensajes de campaña de Orriols. "Os pido que comprendáis la urgencia y la trascendencia de este momento y que con cuatro años más de este gobierno la situación de Ripoll será irreversible", dijo la candidata en el debate televisivo previo a las elecciones. Según los datos de los Mossos d’Esquadra, la Regió Policial de Girona, a la que pertenece el municipio, tuvo en 2021 (último año auditado) un índice de "hechos delincuenciales" de 56,02 por cada 1.000 habitantes. Está por encima del de otras áreas de Catalunya, pero también muy por debajo del de Barcelona (89,57), la Regió de Camp de Tarragona (62,88) y la Regió Metropolitana Sud (61,16).

Cuando se le recuerda que otros dirigentes del pueblo subrayan que los datos no se compadecen con sus soflamas, Orriols responde criticando a "los políticos", una casta en la que no se incluye. "Los políticos viven en otro mundo. Hay multitud de peleas, hay robos constantes... Viven ajenos a la realidad de Ripoll", dice. Orriols promete, si finalmente es alcaldesa, "reconducir las ayudas y servicios públicos a los ciudadanos de Catalunya, no a los ciudadanos extranjeros". Y también "comprobar si hay extranjeros con el visado caducado, y denunciarlos", o "controlar cuánta gente vive en cada piso". Basta entablar conversación con los vecinos para comprobar que esos mensajes clásicos han calado en una parte de la población, sobre todo en la de mayor edad.

"Madre de cinco catalanes"

Que un partido se alce con una victoria agitando un programa xenófobo no es una novedad. De hecho, es uno de los principales fenómenos políticos europeos de los últimos tiempos. Sin embargo, Orriols destaca una característica que la distancia de Vox o de Josep Anglada, el fundador de Plataforma per Catalunya que ha vuelto a lograr plaza de concejal en el Ayuntamiento de Vic con un nuevo partido: ella es independentista. De hecho, encabeza el pequeño éxito electoral de los partidos ultras soberanistas, que también tendrán representación en el ayuntamiento de Manresa (dos concejales) y la mayoría absoluta en el pequeño pueblo de La Masó, en ambos lugares con la marca del FNC.

La profunda catalanidad de Ripoll, que se reivindica orgullosa como cuna de la nación -cuando se busca el nombre del pueblo en Google, el resultado que remite a la web del consistorio dice "Ajuntament de Ripoll- Bressol de Catalunya"- está presente en cada rincón del Monasterio de Santa Maria. El imponente pórtico románico del templo, del siglo XII, franquea la entrada a la tumba de Guifré el Pilós, el fundador de la patria catalana, según la leyenda. Ese sepulcro ha sido escenario de diversos actos electorales en el pasado: allí Artur Mas solemnizó en el cierre de la campaña de 2006 su "compromiso vital" con Catalunya, aunque no pudo evitar que José Montilla se convirtiera en 'president' tras aquellas elecciones. También Orriols ha usado la tumba de Guifré el Pilós durante la campaña. "Aquí empezó todo y desde aquí lo reconquistaremos TODO. Visca Ripoll i Visca Catalunya!", dijo en un tuit la noche de las elecciones, tras conocer el resultado. La trascendencia religiosa del enclave tampoco le es ajena: Orriols, que subraya en su perfil de Twitter que es "madre de cinco catalanes", luce muy visible en los debates un crucifijo al cuello

Extraños compañeros de cama

Sin embargo, hasta este sábado tampoco estaba nada claro que su victoria la convirtiera en alcaldesa. Los seis concejales de Aliança Catalana en Ripoll competían contra los tres de Junts y ERC, los dos de PSC y CUP y un independiente. Estos partidos exploraron la viabilidad de un pacto que dejase a Orriols sin la vara de mando, aunque esa posibilidad provocaba dudas en algunos dirigentes: ¿daría alas a los ultras de cara a futuras convocatorias? Varios dirigentes de estas formaciones aseguran que en el pueblo "se sabe" que el resto de miembros de la lista de Aliança Catalana "no están capacitados" para gobernar un ayuntamiento, y menos en minoría, por su falta de experiencia en la gestión.

Pero ha llegado su momento. La pugna interna en Junts entre quienes pedían respetar el resultado y dejar gobernar a Orriols -la presidenta del partido, Laura Borràs, pareció pronunciarse en ese sentido- y quienes preferían integrar un cordón sanitario ha terminado con la victoria de los primeros. Orriols ya tiene la vara de mando.

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Consultado al respecto de la victoria de Orriols, Mohamed El Ghaidouni, presidente de la Unió de Comunitats Islàmiques de Catalunya, pide calma. "Eso es la democracia. Si ha ganado por apoyo de una parte de ciudadanos, lo que pedimos es respeto a los derechos humanos y a las minorías. Las críticas constructivas contra malas prácticas bienvenidas sean, de este partido o de otro", asegura. 

Todos los entrevistados rechazan que Ripoll sea un pueblo racista. "Daría mucha pena que se quedase con ese estigma", aseguran tanto Munell como Pérez. "Es injusto y se aleja muchísimo de la realidad", insiste el candidato socialista.