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EN BARCELONA

Corbacho rompe con Valls y se alía con Ciutadans

El partido naranja le garantiza un puesto en la Diputación de Barcelona y libertad de voto

El exprimer ministro francés se queda con solo dos ediles y pasa a ser la sexta fuerza

Júlia Regué Toni Sust

Inés Arrimadas y Celestino Corbacho en L’Hospitalet.

Inés Arrimadas y Celestino Corbacho en L’Hospitalet. / ÀNGEL GARCÍA

Enésimo cisma en la plataforma municipal de Manuel Valls. El exministro socialista Celestino Corbacho decidió este martes romper con el exprimer ministro francés y unirse al grupo municipal que constituyó Ciutadans (Cs) después de consumar su divorcio con Valls. La maniobra de Corbacho deja a la candidatura con la que concurrió a las elecciones con un grupo propio bajo mínimos -Valls y Eva Parera- y refuerza la agrupación naranja, que contará con cuatro ediles.

Desde primera hora de la mañana, Corbacho inauguró una ronda de contactos para transmitir su decisión: primero se reunió con Valls, después llamó al líder de Cs en Catalunya, Carlos Carrizosa, y pactó las condiciones de su alianza. En una conversación con EL PERIÓDICO, el exalcalde de L’Hospitalet de Llobregat explicó que este acuerdo  le permite mantenerse como independiente y asegurarse un asiento en la Diputación de Barcelona. «Quiero preservar mi independencia», enfatizó, y desdeñó tener interés en aventurarse en otro rango de la política.

Fuentes de la plataforma de Valls sostuvieron que el exministro socialista defendió intramuros el voto para ungir a Ada Colau como alcaldesa y que trató de llegar a un consenso para evitar la imagen de división y la posterior separación. Por eso, Corbacho destacó de su pacto que se le permita tener «libertad de voto» y no tener que estar sujeto a la disciplina de un partido en el que no milita. 

«Mi interés es en clave local. Eso no ha cambiado. Pero con mi experiencia, a la hora de tomar la decisión ha pesado que Cs sea una organización con presencia territorial, algo muy necesario cuando estás en la oposición», apostilló. 
En cuanto a su presencia en la Diputación, dijo que era una casilla ya pactada con el portavoz nacional naranja, José Manuel Villegas, y con Valls, por lo que Carrizosa solo tuvo que ratificarla en el acuerdo. 

Horas antes de darse a conocer el fin de la rueda de contactos, Carrizosa había abierto la  puerta a esta posibilidad, a sabiendas de que era una condición indispensable para que Corbacho se atreviera a dar el paso: «Es un político de valía y apreciado y toda su experiencia en el ámbito de la gestión municipal y su conocimiento del Área Metropolitana sería de gran utilidad para nuestro proyecto municipal», proclamó. Destacó, asimismo, que mantenga una buena relación con la dirección nacional, especialmente con Rivera, más aún después de los encontronazos que acarreó el fichaje de Valls. Corbacho, a diferencia del hispanofrancés, participó en actos con la formación naranja, el más destacado en la ciudad que gobernó durante 14 años bajo las siglas del PSC.

La mayoría de Colau 

La suma de Corbacho a Cs hace perder la mayoría absoluta que posibilitó la investidura de Colau. Pero en realidad, que Valls pierda un edil no deja de ser una buena noticia para la alcaldesa. Podrá decir, en adelante, que el exprimer ministro francés no tiene la llave, porque con solo dos concejales, más los 10 de BComú y los ocho del PSC, ya no tiene en su mano decidir si permite o no que el gobierno bipartito saque adelante las iniciativas. Si además Corbacho le salva alguna votación, no será lo mismo que si lo hace el exalcalde de Évry.

Es cierto que los grupos de Valls, el de Colau y el de Jaume Collboni siguen sumando 20 ediles, a uno de la mayoría absoluta, y que para tumbar esa cifra, el resto de la oposición tendría que ir de la mano, lo que supone plantear una posición común entre ERC, JxCat, Cs y el PPC.

Dicho de otro modo, si ERC necesita bloquear iniciativas del gobierno municipal deberá ponerse de acuerdo con Cs y el PPC, algo que se antoja prácticamente imposible. Si el resto no vota en el mismo sentido, siempre ganarán los 18 concejales de BComú y el PSC. En definitiva, oxígeno para Colau, que podrá afirmar que no hay manera de que acabe dependiendo de alguien que solo tiene dos ediles.