Diplomacia internacional

Erdogan y Putin, una buena relación por interés

  • Ambos líderes se declaran amigos y han estrechado relaciones desde el inicio de la guerra en Ucrania, pese a que Turquía sea miembro de la OTAN

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se encuentra con su homólogo ruso, Vladímir Putin, en Sochi el pasado 5 de agosto.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se encuentra con su homólogo ruso, Vladímir Putin, en Sochi el pasado 5 de agosto. / PRESIDENCIA DE TURQUÍA (REUTERS)

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Adrià Rocha Cutiller
Adrià Rocha Cutiller

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Àlex Bustos
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"¡Qué bueno que llegamos! ¿Cómo está usted hoy, amigo?", le preguntó el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, a su contertulio, que abría los brazos en señal de bienvenida. "Excelente. Aún más desde que habéis venido", le contestó Vladímir Putin a su invitado. 

Después habría más. Putin, entre risas, le enseñó a Erdogan sus nuevos aviones de combate y ahí, en medio del aeropuerto de Sochi, en el sur de Rusia, ambos fueron a comprar unos helados. Para combatir el calor, claro. "Vas a pagar el mío, ¿verdad?", preguntó Erdogan riéndose. "Claro, por supuesto. ¿Cómo no? Eres mi invitado", contestó Putin.

La escena ocurrió en uno de los múltiples encuentros entre ambos presidentes, eso sí, en otro mundo, en 2019. Por aquel entonces, Erdogan y Putin gozaban de una excelente relación, sobre todo tras hacer las paces por el derribo turco de un caza ruso en la frontera turca con Siria y el intento de golpe de Estado en Turquía de 2016.

Tres años después, sin embargo, todo cambiaría. Rusia inició en febrero de 2022 la invasión de Ucrania, tras la cual empezaría otra guerra, esta comercial y económica, contra los países de la OTAN, de la cual Turquía es miembro desde 1952.

Rusia perdería el contacto con todos los países miembros de la alianza transatlántica. Excepto uno. "Desde la invasión de Rusia en Ucrania, la relación entre Putin y Erdogan se ha profundizado. Es un hecho, aunque yo no catalogaría su relación como una asociación estratégica. Más bien sería un matrimonio de interés temporal que ha sido creado por un cúmulo de intereses comunes", explica en analista turco Kerim Has, experto en las relaciones entre Ankara y Moscú.

Durante este verano verano, Putin y Erdogan se han encontrado tres veces cara a cara, y se han llamado otra infinidad de ocasiones. Rusia considera a a Turquía como la única mediadora con Ucrania y occidente, y ha sido en Estambul donde se han conseguido los pocos acuerdos durante el conflicto entre los gobiernos de Moscú y Kiev. ¿Por qué, Turquía, país miembro del bloque occidental, se acerca a Rusia en su momento más débil? La respuesta está en el dinero.

El último amigo

Turquía es un salvoconducto útil para Moscú. Estambul es el gran hub comercial y de transporte que necesita Rusia en estos tiempos en los que muchos países de su alrededor prefieren no tratar con el Gobierno ruso. En estos momentos, escribe Marc Pierini, experto del think tank Carnegie Europe, "la política del Kremlin es extremadamente pragmática: sabiendo que los aliados de Turquía de la OTAN quieren mantener a Ankara, el objetivo de Putin es acercar a Erdogan más y más a Rusia a través de operaciones en el campo de la defensa, energía, comercio y finanzas".

Por ejemplo, el acuerdo turco con Rosatom por la central nuclear de Akkuyu —una planta en el sur de Turquía que está siendo construida por Rusia a través de contratos multimillonarios a constructoras turcas— es, según Pierini, "una forma no tan secreta para que Rusia implemente un acuerdo industrial muy difícil con Turquía y evite sanciones sobre equipos críticos". En la actualidad, mucho equipamiento técnico —militar, médico, transporte, etc.— no está llegando a Rusia por las sanciones impuestas por occidente; y Moscú no produce lo suficiente para autoabastecerse.

Para Erdogan, la situación es también límite. "Turquía está sufriendo enormemente con su crisis inflacionaria, y Erdogan necesita mostrar que puede solucionar los problemas del país antes de las elecciones de primavera. Son sobre todo dos cuestiones: conseguir dinero fresco para la economía y solucionar el problema de los refugiados en Turquía. Rusia está presente en los dos temas", explica Has. 

'Una apuesta arriesgada'

En Siria, Rusia es el principal socio del presidente sirio, Bashar al Asad. Turquía necesita la luz verde de Moscú para realizar sus planes en Siria; y necesita, además, que Putin impida que Asad retome la guerra, algo que podría llevar más refugiados hacia la península Anatolia.

Así, según Has, Erdogan está haciendo una apuesta. Y una que es peligrosa: atraer el dinero ruso puede ayudar a la economía turca a corto plazo, pero también puede costarle a Turquía la imposición de sanciones secundarias desde EEUU y Europa

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"Es muy arriesgado. Veremos tensiones en las relaciones entre Turquía y occidente seguro, porque ahora mismo Turquía ayuda a las necesidades económicas de Moscú. Pero los políticos europeos saben que si la economía turca colapsa, la de la UE también saldrá perjudicada", explica Has. El mayor banco de Turquía, por ejemplo, es propiedad mayoritaria del español BBVA.

"Por esto creo que la UE esperará a ver el resultado de las elecciones turcas, si Erdogan se mantiene en el poder —continúa el analista—. Entonces puede ser que impongan sanciones secundarias. Pero si lo hacen antes, esto ayudará a Erdogan, que podrá culpar a Europa de la situación económica turca. Es todo un dilema". Hasta entonces, 'business as usual': todo sigue igual.