El 24 de febrero Rusia puso en marcha lo que esperaba que fuera la invasión relámpago de Ucrania. 75 días después, el Ejército del Kremlin sigue sin doblegar a la resistencia ucraniana. Las acusaciones de crímenes de guerra, la devastación y las masacres de civiles ucranianos ensombrecen, más si cabe, el mayor golpe contra la paz en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Pero Vladímir Putin no cede un ápice: este 9 de mayo, aprovechando la conmemoración del Día de la Victoria sobre los nazis, se ha reafirmado en su ofensiva.

Textos:
Begoña González
Carles Planas Bou
Ricardo Mir de Francia
Infografías:
Francisco J. Moya
Ilustraciones:
Ramon Curto
Imágenes:
Ricardo Mir de Francia / Elisenda Pons / Ronaldo Schemidt (AFP);Anatoly Stepanov (AFP) / Diego Herrera (EP) / Román Pilipey (EFE) / Manuel Lorenzo (EFE) / Sergey Dolzhenko (EFE) /Tobias Schwarz (AFP) / Maxim Gucheck (BelTA) / Aris Bessinis

Tras constatar el fracaso de la ofensiva relámpago, Rusia centró sus esfuerzos en debilitar ciudades y civiles con asedios y bombardeos por toda Ucrania. En las últimas semanas, el Kremlin concentra sus esfuerzos en la zona del este y el sur del país con la finalidad de crear un corredor entre Rusia y la región moldava de Transnistria.

La fiscal general de Ucrania, Irina Venediktova, informó de que su oficina se encuentra investigando cerca de 5.800 casos de crímenes de guerra rusos. Miles de misiles han devastado ciudades como Járkov y Mariúpol, donde su población, asfixiada por el asedio, sobrevivió durante semanas sin agua, comida, calefacción o electricidad. Putin ya avisó al principio de la ofensiva de que Mariúpol era uno de sus objetivos ya que su conquista consolidaría un territorio continuo bajo su control desde Crimea hasta el Donbás. Recientemente a estos planes se ha añadido la zona de Transnistria, un territorio cuya independencia de Moldavia no ha sido reconocida por la mayoría de países.

En este mapa interactivo se puede ver el avance de la destrucción de Mariúpol desplegando el menú en la parte superior derecha.

A finales de marzo, las tropas rusas se replegaron tras el anuncio de Putin de recentrar los esfuerzos en el este. Desde entonces, las tropas ucranianas han ido recuperando territorios al norte del país y se han fortalecido en Kiev, la capital. A medida que los soldados se han ido retirando de los enclaves, la crueldad y el horror se han ido revelando. Las grandes urbes sitiadas apenas han conseguido mantener algunos edificios en pie, y han ido resistiendo a un coste elevadísimo. "Nos están aniquilando como en Hiroshima pero poco a poco", clamaba el teniente de alcalde de Mariúpol el 22 de marzo. Además, han salido a la luz informaciones del supuesto uso por parte de los militares rusos de armas químicas en algunas zonas.

Mientras Putin se retira en zonas del norte, la ofensiva rusa está siendo más efectiva en el este y el sur, con la península de Crimea como punta de lanza. A la toma del puerto de Jersón le han seguido pequeñas ciudades como Melitópol y la zona del Mar de Azov, que han ido cayendo irremediablemente bajo poder ruso. En esas zonas, han reaparecido las estatuas de Lenin, banderas rojas con hoz y martillo reemplazan a las ucranianas, se ha impuesto el ruso y se paga en rublos mientras que veteranos de la guerra del Donbás desaparecen para ser interrogados y no vuelven a aparecer jamás.

En esta última semana, las tropas rusas han redoblado el asalto a la planta acerera de Azovstal en la ciudad portuaria de Mariúpol tras la evacuación de civiles coordinada por la ONU y Cruz Roja. Aún así, las fuerzas rusas no logran avances significativos en ningún eje del frente desde hace días mientras continúa su intento de llegar a las fronteras administrativas de las regiones de Donetsk y Lugansk sin éxito.

Ucrania ha recibido armamento de decenas de países (entre ellos España y otros 20 miembros de la UE). La UE ha cerrado varios acuerdos políticos sobre financiación, el último para el desembolso de otros 500 millones de euros para enviar material militar a Ucrania y la OTAN le ha ofrecido ayuda ante las "amenazas químicas y nucleares" de Rusia. Estados Unidos ha demostrado ser uno de los principales proveedores de armamento y recursos para los ucranianos habiendo aprobado de forma constante nuevos paquetes de financiación, el último de 33.000 millones de dólares.

La guerra de Ucrania ha tenido un impacto severo sobre la economía global, tanto sobre el crecimiento como la inflación, confirmando los malos pronósticos del FMI. El precio de las materias primas se ha situado en su nivel más alto desde 2008 y el de los alimentos batió el récord histórico en marzo.

Las sanciones y el aislamiento han provocado que la economía de Rusia se desplome previsiblemente este año entre un 8% y un 10% por el impacto de las sanciones occidentales, según ha pronosticado el Banco Central Ruso (BCR), lo que supondría la peor recesión desde 1994 y el peor registro desde que el presidente ruso está en el poder. A pesar de las tandas de sanciones, Europa sigue dependiendo de Rusia para los suministros. Desde el inicio de la guerra, se han seguido comprando recursos por valor de unos 63.000 millones de euros. Las exportaciones siguen representando la mitad del presupuesto federal ruso.

El veto estadounidense y británico situó por las nubes los precios energéticos. El barril de petróleo Brent rompió el listón el 9 de marzo y desde entonces ha ido cayendo aunque muy poco a poco. El gas tampoco baja de la estratosfera: el 7 de marzo alcanzó los 345 euros el metro cúbico, cuando hace poco más de un año rondaba los 25 euros. Ante estos datos, Rusia ha asegurado que solo venderá gas a países "hostiles" si lo pagan en rublos. El gas ruso supone el 40% del consumo de la UE y en algunos países como Alemania llega al 80%.

El impacto de esa crisis energética se ha notado en España con la huelga de algunos sectores de transportistas y con el Gobierno anunciando una bajada de impuestos para reducir el precio de la gasolina, la luz y el gas. El 8 de marzo, la luz llegó a 555 euros el kilovatio hora y ha caído ahora hasta los 103 todavía muy por encima del precio habitual. La gasolina sigue disparada a pesar de las medidas estatales de subvencionar con 20 céntimos el litro.

El frente energético ha abierto una grieta en el seno de la UE. En el primer mes y medio de guerra, los socios comunitarios estuvieron unidos en aplicar diferentes sanciones a Rusia, pero después han mostrado discrepancias sobre si imponer vetos al petróleo ruso dada la dependencia de algunos países. El 4 de mayo, la Comisión Europea remitió a los 27 Estados miembros la sexta ronda de sanciones (para las que todavía no hay acuerdo) contra Rusia entre las que incluyó la prohibición total de importar petróleo a la Unión Europea. Hungría y Eslovaquia, dos de los países con mayor dependencia del crudo ruso, gozarán de una moratoria para su aplicación, prevista para agosto. Países como Bulgaria o la República Checa también han hecho constar su preocupación y la necesidad de más tiempo para adaptarse.

Mapa de los gasoductos que conectan Rusia y Europa

Rusia y Ucrania son dos de las principales potencias exportadoras de cereales, metales y fertilizantes. Ambos países en conjunto representan más de una cuarta parte de las exportaciones mundiales de trigo, mientras que Ucrania por sí sola aglutina casi la mitad de las exportaciones de aceite de girasol.

La cosecha y el procesamiento se están viendo obstaculizados en una Ucrania devastada por la guerra, así como se están bloqueando casi en su totalidad las exportaciones rusas, y estos dos factores están causando un fuerte aumento de precios a países importadores como España. Solo el níquel, por ejemplo, ha doblado su precio en este último mes y el carbón está cerca de hacerlo.

Más de 5,7 millones de personas han escapado de Ucrania y más de 6,5 millones son desplazados internos. Es el mayor éxodo de refugiados en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Las imágenes de decenas de cadáveres en las calles de Bucha y el ataque a la estación de Kramatorsk son solo dos casos de supuestos crímenes de guerra que serán investigados por el Tribunal Penal Internacional.

Bucha, 2 de abril de 2022.

Bucha, 2 de abril de 2022.

Bucha, 4 de abril de 2022.

Bucha, 4 de abril de 2022.

Bucha, 2 de abril de 2022.

Bucha, 2 de abril de 2022.

Bucha, 7 de abril de 2022.

Bucha, 7 de abril de 2022.

Kramatorsk, 8 de abril.

Kramatorsk, 8 de abril.

Kramatorsk, 8 de abril.

Kramatorsk, 8 de abril.

Borodianka, 8 de abril

Borodianka, 8 de abril

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Bucha, 2 de abril de 2022.

Bucha, 2 de abril de 2022.

Bucha, 4 de abril de 2022.

Bucha, 4 de abril de 2022.

Bucha, 2 de abril de 2022.

Bucha, 2 de abril de 2022.

Bucha, 7 de abril de 2022.

Bucha, 7 de abril de 2022.

Kramatorsk, 8 de abril.

Kramatorsk, 8 de abril.

Kramatorsk, 8 de abril.

Kramatorsk, 8 de abril.

Borodianka, 8 de abril

Borodianka, 8 de abril

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Desde el inicio de la guerra, 3.309 civiles ucranianos –incluidos 234 niños- han muerto y otros 3.493 han resultado heridos, según el recuento de la ONU. La cifra real, advierte el organismo, es "probablemente mucho mayor". Tanto es así que solo en Mariúpol Ucrania asegura que son más de 20.000 las víctimas mortales.

Ucrania y Rusia han aportado otras cifras de bajas militares sufridas e infligidas, que no han podido ser verificadas de forma independiente. El Gobierno de Volodímir Zelenski asegura que 1.300 de sus soldados han muerto en los combates y cifra en 24.700 el de los militares rusos, mientras las autoridades de Moscú señalan que han muerto 1.351 de sus efectivos y 14.000 militares ucranianos

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Rusia y Ucrania pactaron la creación de diez corredores humanitarios para facilitar la evacuación de civiles de las zonas más castigadas. Kiev ha denunciado múltiples violaciones rusas del alto al fuego. El último caso que ha trascendido ha sido el de la compleja evacuación de Azovstal, en donde permanecían encerrados cientos de civiles que trataban de sobrevivir sin apenas recursos en el subterráneo.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cifró el pasado abril en 110.000 los refugiados ucranianos que han llegado a España desde que empezó la guerra. Un mes después la cifra es mucho mayor. La protección temporal otorgada por el Gobierno les permite obtener de forma casi inmediata un permiso de residencia y de trabajo, así como acceder a la sanidad, la educación y ayudas económicas. Al margen de esas personas procedentes de Ucrania registradas oficialmente, el Gobierno calcula que hay otras 60.000 que también han llegado a España huyendo de la guerra.

Durante las primeras semanas, los encuentros diplomáticos sirvieron para acordar frágiles corredores humanitarios que servirían para evacuar a los civiles aunque en su mayoría no se han respetado.

Poco a poco con el paso de los días y la fuerte oposición entre las partes, las negociaciones han ido quedando paralizadas, o por lo menos, no ha trascendido ninguna novedad relevante.

Tras la filtración de un borrador de 15 puntos para poner fin al conflicto bélico que Kiev descartó, no han vuelto a conocerse las particularidades de las condiciones de cada una de las partes, y el Kremlin ha mantenido su ofensiva militar golpeando también a los civiles, quizás en busca de una mejor posición negociadora, y ha advertido de que no parará hasta controlar el Donbás. De hecho, Ucrania ya ha admitido que lo tendrá difícil para que esa región siga formando parte de su país, a la vez que ha rechazado formar parte de la OTAN, aunque pide que haya ocho países que supervisen su integridad.

Vladímir Putin y Volodímir Zelenski son los dos grandes protagonistas del conflicto, pero la guerra tiene un alcance mundial y por ello también es muy relevante el papel de otros actores.

VLADÍMIR PUTIN

  • “He decidido lanzar una operación militar especial. Su objetivo es proteger a aquellos que han sido víctimas del abuso y el genocidio perpetrado por el régimen de Kiev durante ocho años. Y por eso buscaremos la desmilitarización y desnazificación de Ucrania”. (24 de febrero).
  • "La guerra es la respuesta al ataque que ha recibido Rusia y el objetivo siempre será la victoria" (9 de mayo).
  • Sin presentar prueba alguna, el líder ruso ha acusado al Gobierno ucraniano de "preparar una operación de castigo en el Donbás para invadir nuestro territorio histórico, incluido Crimea" en los días previos al inicio del ataque ruso. (9 de mayo).

VOLODÍMIR ZELENSKI

  • "Nosotros no aguantamos. Luchamos y nuestra nación luchará hasta el final. Lo hacemos por el futuro de nuestros hijos" (1 de marzo).
  • Zelenski formalizó la candidatura de Ucrania para formar parte de la Unión Europea con especial celeridad, pero la adhesión "exprés" fue tajantemente rechazada por el club europeo. Igualmente, Zelenski pasó de pedir el ingreso del país a la OTAN a resignarse: "Ya hemos visto que no podemos entrar".
  • El presidente ucraniano intervino en el Congreso de los Diputados el pasado 5 de abril. Allí, apeló al recuerdo del horror de Gernika: “Eso mismo está sucediendo ahora en mi país”, espetó.

JOE BIDEN

  • "A lo largo de la historia hemos aprendido una lección: cuando los dictadores no pagan un precio por su agresión, desencadenan la guerra y el caos" (2 de marzo). Biden llegó a calificar a Putin de "criminal de guerra", el pasado 23 de marzo.
  • Biden ha incrementado el paquete de ayuda de EEUU a Ucrania y la presencia militar de sus tropas en Europa para reforzar a la OTAN. Ha impuesto sanciones económicas y ha cerrado su espacio aéreo a los aviones rusos. Putin "no tiene ni idea de lo que se le viene encima", ha dicho. El presidente viajó Bruselas y Varsovia para estar presente en la reunión del consejo general de la OTAN y llamó a su homólogo chino Xi Jinping para advertirle de las consecuencias que tendría un apoyo a Rusia. La tensión es cada vez más insostenible.

URSULA VON DER LEYEN

  • “No dejaremos que Putin tire abajo el armazón de seguridad que ha aportado estabilidad y paz a Europa. No dejaremos que remplace el estado de derecho por la ley de la fuerza y la crueldad. No debería subestimar la determinación y la fuerza de nuestras democracias” (24 de febrero).
  • Bruselas ha impuesto las sanciones más duras de su historia a Rusia y ha destinado 1.500 millones de euros de sus fondos para armar a Ucrania mientras busca alternativas a su dependencia del gas ruso. Alemania ha iniciado su rearme, en un giro radical a su política militar de las últimas décadas.
  • "Europa no cederá al chantaje del Kremlin", sentenció la líder europea el pasado 6 de mayo.

Las sanciones occidentales están convirtiendo a Rusia en un Estado paria, aunque Putin avisa de que no lograrán aislarle. A las medidas de castigo de las grandes potencias hay que sumar la retirada de decenas de multinacionales del país. Prueba de ese aislamiento es la condena mayoritaria de la invasión rusa en la Asamblea General de la ONU.

ESPACIO AÉREO CERRADO

Medio mundo cerró su espacio aéreo a las aerolíneas comerciales rusas, así como a su transporte aéreo de mercancías. La principal petición de Zelenski desde el inicio de la guerra fue crear una zona de exclusión aérea en el cielo ucraniano, algo a lo que la OTAN se ha mostrado tajantemente en contra: "significaría que el ejército de EEUU derribara aviones rusos", aseguró la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, para justificar su negativa.

FRENTE DIPLOMÁTICO

Las bombas han dejado la diplomacia en un segundo plano. Los contactos entre ambas partes se han ido sucediendo mientras el mundo condenó abrumadoramente el ataque ruso durante la Asamblea General de la ONU. La Corte Internacional de Justicia ha fallado que la invasión de Ucrania no se ajusta al Derecho Internacional y que debe suspenderse. Moscú está cada vez más sola. En esa votación 35 países se abstuvieron y otros cinco votaron en contra. Paralelamente, el Tribunal Penal Internacional ha comenzado a investigar los presuntos crímenes de guerra cometidos por las tropas rusas. Una acción que llega después de que 39 países la solicitaran, un número sin precedentes, y después de que Rusia fuera expulsada por la ONU del comité de Derechos Humanos con el 80% de los votos a favor.

FRENTE ECONÓMICO

La undécima economía del mundo se está quedando fuera del sistema financiero internacional. Las sanciones occidentales contra algunos bancos, su exclusión del sistema Swift que rige las transferencias internacionales o la congelación de las masivas reservas de divisas rusas han ido acompañadas por medidas tan o más draconianas del sector privado. Decenas multinacionales se han marchado de Rusia o han cerrado sus establecimientos. Desde Inditex y McDonald’s hasta Ikea, Shell o Visa. Putin ha confesado que las sanciones "requerirán cambios estructurales profundos" que "no serán fáciles".

Las consecuencias han sido fulgurantes. El rublo se ha desplomado y tiene el valor más bajo en décadas. La bolsa de Moscú lleva cerrada desde el 28 de febrero. El banco central ha subido los tipos de interés hasta el 20% para tratar de frenar la desbandada de capital extranjero. Y la deuda rusa ha quedado reducida a "bono basura" y el país se encuentra al borde del primer incumplimiento de pago de la deuda desde 1917. Moscú descartó en un principio "cualquier suspensión de pagos", pero finalmente el pasado 11 de abril hizo oficial su primer impago de la deuda al no aceptar rublos los acreedores. Los analistas predicen que en el primer trimestre del año su crecimiento podría caer un 20% y el propio gobierno ruso ha estimado unan reducción del PIB de una 10% en 2022. La UE ha sancionado a más de 862 oligarcas y 53 entidades rusas, incluidas las hijas de Putin.

DEPORTES Y CULTURA

Ni Juegos Olímpicos, ni Mundial de fútbol ni competiciones de la UEFA. El veto al deporte ruso ha dejado a sus deportistas fuera de todas las grandes citas. Aún así, a titulo individual algunos deportistas de élite se han posicionado a favor o en contra de la guerra de Putin. También el mundo de la cultura se ha sumado al boicot. Instituciones como el Met están cortando lazos con los artistas que no se posicionan contra la guerra de Putin. El último de los eventos en rechazar la participación de los representantes rusos ha sido Eurovisión, cuya cita tendrá lugar el 10 de mayo.

Textos:
Begoña González de la Mora
Carles Planas Bou
Ricardo Mir de Francia
Infografías:
Francisco J. Moya
Ilustración:
Ramon Curto
Imágenes:
Diego Herrera (EP) / Manuel Lorenzo (EFE) / Sergey Dolzhenko (EFE) / Tobias Schwarz (AFP)
Coordinación:
Rafa Julve