Diego Armando Maradona no llegó a tiempo de instalarse de nuevo en Barcelona. Era un plan urdido por excompañeros del Barça. Sacarle de Argentina, de un entorno nocivo, dotarle de tranquilidad. Curarle la rodilla y la cadera pero sobre todo concederle un espacio de paz emocional. El astro fallecido estaba de acuerdo, según ha explicado uno de los artífices de la idea, el que fuera lateral azulgrana Julio Alberto, y confirmado a este diario por otros excompañeros de vestuario.