adiós a un mito

Muere Maradona a los 60 años

La leyenda del fútbol mundial falleció mientras dormía y por complicaciones cardíacas y pulmonares. No pudieron reanimarlo

El ex capitán del seleccionado será velado este jueves en la sede presidencial y se espera más de un millón de personas

Maradona en 1984 cuando era jugador de Barça.

Maradona en 1984 cuando era jugador de Barça.

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Abel Gilbert

La noticia tan temida llegó con la fuerza de un terremoto: Diego Maradona ha muerto pocas semanas después de haber cumplido los 60 años. Ya se conoce la hora: 11.50. Se fue mientras dormía, según el resultado de la autopsia preliminar. En esas horas finales de sueño, Maradona tuvo un cuadro de "insuficiencia cardíaca aguda, congestiva y crónica que generó un edema agudo de pulmón". Cuando corazón dijo basta, las nueve ambulacias que acudieron a reanimalo no pudieron hacer nada.  Nadie acostumbra a pronunciar esas palabras ("Diego" y "Muerte") sin tartamudear. Un país balbuceó y lloró. A las 22 horas, millones de argentinos le dieron su último aplauso. La ciudad de Buenos Aires tronó como nunca. 

"No puedo creerlo. Estoy desolado", dijo el presidente argentino, Alberto Fernández, y decretó tres días de duelo nacional. "Nosotros lo amamos. Nunca le vamos a poder pagar tanta alegría, La suerte que tuvimos es la de haberlo visto, de haber disfrutado de su cariño. Mi eterna gratitud por haberme apoyado y acompañarme". El cuerpo de Maradona estuvo algunas horas en una casa de sepelios del barrio de La Paternal, la cuna de su primer equipo, Argentinos Juniors, hasta que fue trasladado a la sede presidencial apenas se inició el jueves. El velatorio comenzará a las ocho de la mañana. En sus inmediaciones se reunieron numerosas personas al caer la noche del miércoles. La idolatría cobró forma a lo largo de la madrugada más desoladora. Los carteles de agradecimiento se atiborraron en las rejas que rodean el histórico edificio. La familia del astro y mito argentino contemporáneo por excelencia han pedido una ceremonia breve.  Las hijas, su hijo menor, las ex parejas y otros familiares tendrán primero un momento de intimidad. Luego, se informó,lo harán los compañeros del seleccionado campeón del mundo, en 1986. Recién después se abrirán las puertas de la sede del Ejecutivo para la población. A las 16 horas  se cerrará la capilla ardiente.

 Algunos medios auguraron no obstante una exequia parecida a la de Eva Perón, en 1952. La movilización tendrá lugar en un momento todavía delicado de la pandemia. El Gobierno ha resuelto que los ministerios de Seguridad, Defensa y Salud se encarguen de evitar desbordes y un estricto control sanitario. "Estoy organizando todo para que no haya aglomeración de gente y que se permanezca el menor tiempo posible en el lugar cerrado", explicó el presidente Fernández [Sigue la última hora en directo y reacciones sobre el fallecimiento de Maradona]

Muere Diego Armando Maradona. / ZML

La humilde casa natal del ex capitán del seleccionado, en Villa Fiorito, en la periferia sur bonaerense, se convirtió de inmediato en lugar de peregrinación. "Conmoción total", dijo el diario La Nación. "Lo inevitable sucedió", señaló Clarín, y añadió: "Es un cachetazo emocional y nacional. Un golpe que retumba en todas las latitudes". Maradona falleció en horas del mediodía en su casa de San Andrés en Nordelta, una zona del norte bonaerense donde se levantan lujosas urbanizaciones y que había elegido para recuperarse de la reciente operación del pasado día 3 de un coágulo en el cerebro.  "No alcanzará todo el tiempo del mundo para evocar todo lo que vivió Maradona y todo lo que nos hizo vivir", dijo Página 12. 

"Eterno". La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) reaccionó de inmediato y con perplejidad, como si quisiera hablar por todos: "Siempre estarás en nuestros corazones". César Luis Menotti, quien lo hizo debutar en el seleccionado celeste y blanco en 1977 frente a Hungría, a los 16 años, no pudo ocultar su desconsuelo. "No lo puedo creer, es increíble. Estoy destruido".  Carlos Bilardo, su entrenador en México 86 y quien tiene serios problemas de salud, no le dejaron ver la televisión para que no se enterara del deceso. Su ex apoderado y amigo personal, Guillermo Coppola, participaba de un programa televisivo cuando llegó la noticia. Lloró sin parar. "Mucho tirar de la cuerda".

Oscar Ruggeri, amigo de la vida y compañero del equipo que se consagró en México, rompió en lágrimas cuando le comunicaron lo que había ocurrido. "Un crack en todos los sentidos. Si hay en el mundo un tipo que llevaba la cinta como correspondía era éste. Lo digo porque yo fui capitán también. Los capitanes tenemos este pensamiento, que los capitanes son distintos. Encima era el mejor de todos. Qué feliz nos hizo".  Pelé expresó un deseo: jugar con él en el cielo. El remezón excedió al universo deportivo. "Mucha tristeza... Mucha. Se fue un grande", dijo la vicepresidenta y ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Mauricio Macri, su enemigo político, por quien Maradona tenía especial aversión, también se pronunció: "un día muy triste para todos los futboleros del mundo, especialmente los argentinos" Las Abuelas de Plaza de Mayo recordaron al "Diego solidario, que supo decir verdades sin importar las consecuencias". Varios líderes mundiales sintieron la necesidad de despedirlo públicamente, desde el español Pedro Sánchez y el francés Emmanuel Macron al papa Francisco, a través de su portavoz.

Final anunciado

Una sensación aciaga flotaba en el aire desde el 30 de octubre, el día de su cumpleaños 60. Se dijo que podía haber contraído coronavirus. Sin embargo, su entornó lo arrastró al festejo que se realizó en el estadio de Gimnasia y Esgrima, su último club como entrenador. La sorpresa de los que siguieron esas instancias fue mayúscula: se lo vio mucho más deteriorado que antes. Ni siquiera le acercaron un micrófono: no podía hablar. Tuvo que ser asistido para caminar. Los honores que recibió fueron breves. Pronto, los organizadores del evento se dieron cuenta de que Diego no estaba en condiciones de mantenerse en pie y lo llevaron de vuelta a su casa. El 2 de noviembre se desencadenaron los incidentes que llevaron a su deceso. 

Lo primero fue el golpe en la cabeza. Luego lo internaron con un cuadro de depresión y deshidratación en la ciudad bonaerense de La Plata. Pero de inmediato se advirtió que la caída había sido más severa de lo estimado. En su cráneo se alojaba un coágulo que podía dañar el cerebro.  Llegó entonces la operación. Su médico personal, Leopoldo Luque, intentó despejar los fantasmas y temores postoperatorios.  "Diego está increíble. Hay que seguir trabajando. Hay un equipo muy grande de médicos, yo estoy a su lado", ocho días después de darle el alta hospitalaria.

Pero Diego no podía estar "increíble", entre otras razones porque había burlado la muerte en varias oportunidades. Siempre se dijo, después de un trastorno que parecía definitivo, que un milagro lo había salvado. Esta vez, este 25 de noviembre, se agotaron los prodigios que mantenían aún su aliento. Según el diario Clarín, Maradona partió con "dos dolores muy grandes": no haber podido reunir en su último cumpleaños  a todos sus hijos: Dalma Nerea, Gianinna Dinorah, Jana, Diego Fernando y Diego Jr. (su primogénito italiano y quien no podía venir ya que estaba internado con coronavirus en Nápoles), y también a su nieto Benjamín Agüero Maradona, el hijo que Giannina había tenido con Sergio "Kun" Agüero.

No fue bien cuidado

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Alfredo Cahe, el histórico médico de cabecera de Maradona, criticó las últimas decisiones que se tomaron en torno a la salud de su ex paciente. "No se lo cuidó como correspondía".  A su criterio, Diego tenía que haber permanecido en la clínica y con un médico permanente en su habitación. "El chequeo cardiovascular no fue hecho en forma total. No supe por qué la urgencia de operarlo. Tengo muchas dudas. No era necesario intervenirlo en forma inmediata".

El astro falleció acompañado de los allegados de su apoderado, Matías Morla, y una mucama que decía amar como a su madre.  "En un año anormal para la humanidad, con el coronavirus en todas partes, este día será para la eternidad, el de la muerte de Diego Armando Maradona. El del mejor jugador de la historia del fútbol. El del mejor gol de Mundiales, en 1986 a Inglaterra. El de esa zurda sin par. El de esa cinturita gambeteando y entrando en calor con la camiseta del Nápoli a puro show". El diario deportivo Olé evitó en su necrológica hablar de Maradona en pasado. Todavía el verbo "fue", o "ha sido", roza lo inverosímil.

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