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"Lo que hace falta en Barcelona es orden, algo que ahora no existe"

Embotellamiento de coches en los accesos a Barcelona, el pasado noviembre.

Embotellamiento de coches en los accesos a Barcelona, el pasado noviembre. / JOAN PUIG

Emily Ventoso

Emily Ventoso

Lo primero que hay que hacer es sacar de la alcaldía a la señora Colau, que está siendo nefasta para la otrora vanguardista, puntera Barcelona, esa Barcelona de la que nos podíamos sentir orgullosos. Colau ha convertido nuestra ciudad en un destino turístico 'low cost', una ciudad en la que los okupas campan a sus anchas, una ciudad insegura.

Encima, desplazarse de un lado a otro de la ciudad es insoportable: retenciones, colapsos, tráfico infernal, más tiempo empleado en los desplazamientos, más contaminación, más estrés... Las calles pintarrajeadas de amarillo, los bloques de cemento en la calzada transmiten desorden, caos, una apariencia tercermundista. Los peatones ya teníamos suficiente espacio para pasear, no hacía falta más. Lo que hacía y hace falta es una buena planificación del tráfico para evitar embotellamientos y hacer la circulación motorizada más fluida, ligera, cómoda y rápida, por lo tanto menos contaminante, y eso no se hace precisamente quitando carriles en la calzada en 'favor' del peatón, ni convirtiendo la ciudad en un gran aparcamiento de coches de pago.

Lo que hacía y hace falta es orden, no desorden, que es lo que hay ahora y que fatalmente va a ir a más, según las disposiciones de la alcaldesa. Va a pasar a la historia como la peor que ha tenido esta ciudad, pero no va a ser eso lo peor, lo peor es que está dejando una ciudad desastrosa para los visitantes, y peor aún, para los que vivimos en ella; antes la disfrutábamos, ahora la sufrimos.

Si existe la justicia divina, recaerá sobre la señora Colau por destrozar una ciudad, por amargarle la vida a los barceloneses y por incrementar los índices de contaminación, cosa que repercutirá en la salud física de la población, y mental, a causa del estrés y la infelicidad.

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