Sector económico clave

El 2022 trae un 25% de plazas aún cerradas en BCN y 8 proyectos hoteleros en el aire

  • La pandemia ha desdibujado las previsiones del sector, que ralentiza la reaperturas pendientes a falta de un mayor flujo turístico

  • La patronal alerta de la pérdida de oportunidades que afronta Barcelona, mientras Madrid aprieta el acelerador

Hotel Leonardo Royal inaugurado en septiembre, uno de los pocos estrenos de este 2021.

Hotel Leonardo Royal inaugurado en septiembre, uno de los pocos estrenos de este 2021. / Elisenda Pons

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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La recuperación hotelera en Barcelona tendrá que esperar. La ciudad empezará el año 2022 con más hoteles todavía cerrados de los previstos, y muchas incertidumbres sobre los al menos ocho proyectos que estaban previstos para abrir o comenzar su construcción ese año. El sector da por hecho que habrá retrasos, en la medida en que un 25% de las plazas seguirán sin abrir este enero, estima el Gremi d'Hotels de Barcelona. El turismo ha regresado a la ciudad con confianza, pero aún son muchos los grandes países emisores de visitantes que mantienen las restricciones de movilidad.

La patronal anunció hace unas semanas que preveía cerrar el difícil 2021 con un 85% de establecimientos operativos. Sin embargo, su director, Manel Casals, cree que finalmente serán menos dado que la ciudad cuenta ahora "con un tercio del turismo de 2019" y afronta precisamente los meses más flojos del año, noviembre y enero. Por ello, muchos hoteleros han optado por plegar velas y esperar a que una mayor afluencia de viajeros, sobre todo de Estados Unidos y países asiáticos, garantice el despegue de la ocupación y la viabilidad económica.

Sin fecha cerrada

En la misma tesitura se sitúan los proyectos que se debían culminar o ir desarrollar a partir del próximo año, que según los datos que manejan el gremio y Turismo de Barcelona rondarían los ocho establecimientos, tras los cuatro nuevos en 2021. Algunos forman parte de las últimas licencias previas a la restricción impuesta por el plan especial urbanístico de alojamiento turístico PEUAT, en vías de modificación, mientras que otros son posteriores. Abarcan desde la categoría de cinco estrellas (en Sarrià-Sant Gervasi), a la de dos (el mayor, con 225 habitaciones, en Sant Martí) o una (en Sant Andreu), pasando por varios establecimientos de gama media, en distritos no céntricos. Ninguno tiene fecha de apertura cerrada, que en algún caso podrían postergarse varios años. Todos ellos sumarían unas 1.100 plazas (no habitaciones).

Para Casals, las restricciones municipales generarán un progresivo decaimiento de estrenos, dado que el plan de alojamiento (incluso el revisado) limita el crecimiento a "ubicaciones no atractivas y con tantos condicionantes --en alusión a densidades y entorno-- que hay pocas oportunidades", manifiesta. La patronal considera que Barcelona quedará "por detrás de otras ciudades", como Madrid, que ha acelerado en la incorporación de proyectos de lujo, con 1.140 habitaciones de esta categoría en solo dos años y algún proyecto ya heredado incluso de de la alcaldía de Manuela Carmena.


/ Ricard Cugat

En este sentido, considera "agridulce" la apertura del Hotel Me by Melià el próximo 25 de noviembre, como informa este diario. Y es que supone una gran incorporación para la cartera del lujo, pero marca un cambio de tendencia. "Se perderán oportunidades", advierte, como ya sucedió con el Grand Hyatt, que al no lograr licencia para implantarse en el paseo de Gràcia, trasladó su proyecto a la capital. Un estudió estimó entonces que habría supuesto 4.000 empleos (del proyecto a la apertura) y un impacto económico perdido de 300 millones de euros.

Cuestión de ubicación

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Juan Gallardo, socio de la consultora especializada 3 Capital,  subraya que "solo quedan dos proyectos 'grandes' por entrar en el mercado, ambos en el entorno del 22@ y no de alta gama". Opina que la consecuencia principal para el sector es que la ciudad se mantendrá con una "planta hotelera estancada" mientras que otros destinos rivales continuarán aumentando su oferta en las categorías más altas.

Cabe destacar que la mayor parte de grupos políticos del consistorio y entidades ciudadanas han bendecido --tanto en 2015 como en la reedición del plan de alojamiento en marcha-- la limitación de la oferta turística en Barcelona para combatir una excesiva tematización o saturación, y llevar -con cuentagotas- las nuevas plazas a barrios periféricos. No obstante, analistas como Gallardo insisten en que "la incapacidad de crecer en una oferta capaz de atraer visitantes con alta capacidad de gasto" (de 4 estrellas en adelante) "no ayudará a posicionar la ciudad como destino atractivo para ese perfil". Un tipo de viajero al que aspiran muchos destinos urbanos, porque "con una presión inferior sobre el territorio en términos de número de turistas, tiene un efecto multiplicador mucho mayor sobre su economía: comercio, transportes o restauración".