Auge del vehículo eléctrico

Enchufados

Gobierno y sector impulsan la reconversión industrial hacia el coche eléctrico con la ayuda de los fondos europeos

España es el segundo productor de coches de la UE, pero solo 16.000 son eléctricos cada año

Un hombre recarga su vehículo eléctrico en Poblenou.

Un hombre recarga su vehículo eléctrico en Poblenou. / Ferran Nadeu (EL PERIÓDICO)

Se lee en minutos

El Gobierno tiene entre sus prioridades una movilidad “segura, sostenible y conectada”. Palabra de Pedro Sánchez tras su último Consejo de Ministros del año. Uno de los principales peldaños hacia ese objetivo es reconvertir la industria de la automoción impulsando toda la cadena de valor del coche eléctrico, del motor de combustión al enchufable. Esto es desde la fabricación del vehículo hasta la industria auxiliar, la infraestructura de recarga, la industria minera, la fabricación de baterías y su segunda vida, soluciones IoT (Internet de las Cosas) o los servicios de movilidad compartida. Para ello, contará con la inestimable ayuda del dinero del Fondo Europeo de Reconstrucción, que será el combustible de un gran proyecto tractor liderado por Iberdrola, Seat y Telefónica en colaboración con el Ministerio de Industria, como avanzó El PERIÓDICO, al que se unirán decenas de pequeñas y medianas empresas que hagan de bisagra a lo largo de toda la cadena.

Los diferentes ministerios han empezado a lanzar ya diversas convocatorias públicas para dar a las empresas la oportunidad de presentar sus proyectos y que, así, el Ejecutivo pueda tener el mayor conocimiento posible de la realidad del tejido empresarial y diseñar su propuesta definitiva para que las compañías soliciten las ayudas.

En la actualidad, se fabrican en España una docena de modelos de coche eléctrico –es el primer fabricante europeo de motos eléctricas-- en las 17 fábricas de coches que hay en el país. Un ejemplo es Seat, quien anunció el pasado mes de julio que invertirá 5.000 millones de euros entre 2020 y 2025 en el desarrollo de nuevos modelos. La compañía afirmó que espera dedicar su planta de Martorell a partir de entonces a fabricar automóviles eléctricos, para lo que consideran esencial que se instauren todos los procesos de la cadena de valor en la península. Desde la compañía manifiestan su total predisposición a participar de cualquier proyecto industrial que vaya en la línea de transitar hacia el vehículo eléctrico y prefieren esperar para desvelar su participación en los proyectos, informa Gabriel Ubieto.

Otro de los grandes puntos fuertes del mercado español son los componentes de los coches. Desde los volantes hasta los espejos, los asientos o las distintas partes del motor que integran cada uno de los vehículos. Muchas de esas piezas deberán reformularse con la llegada del coche eléctrico que deberá ser más ligero para poder "contrarrestar el peso de la batería eléctrica". "Concretamente, una reducción de 100 kilogramos de peso del vehículo supone una reducción de emisiones de CO2 de 8,5 gramos por kilómetro", explica desde la Asociación Española de Proveedores de Automoción (Sernauto), Carolina López.

España cuenta con empresas de renombre internacional como Gestamp o Ficosa que dan visibilidad a una industria con más de 1.000 empresas, que factura alrededor de 35.822 millones de euros al año. Sernauto trabaja en cuatro líneas --sobre baterías eléctricas, hidrógeno, movilidad conectada y automatizada y fabricación inteligente-- que prevén presentar a la llamada de interés de proyectos industriales del Ministerio de Industria. “Por ahora, hay alrededor de unas 40 empresas y 20 centros tecnológicos u organismos públicos de investigación involucrados en total”, aseguran desde esta organización sectorial.

Además, en todo el territorio hay alrededor de 8.000 puntos de recarga eléctrica, según los registros de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, Anfac. “Partimos con retraso con respecto a otros países europeos”, reconoce el director general del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), Joan Groizard. En los planes del Gobierno está alcanzar los 100.000 'enchufes' en 2023. “El objetivo es que cada vez haya más empresas especializadas en este tipo de instalaciones de puntos de recarga y que los instaladores tradicionales también lo incluyan entre sus servicios para avanzar en este tipo de instalaciones”, agrega. Grandes compañías como Iberdrola, Endesa o Repsol cuentan con extensos planes. Además, el próximo año debería empezar también las instalaciones de puntos de recarga en las gasolineras con mayores ventas, tal y como establece la Ley de Cambio Climático.

Asignaturas pendientes

El primer escalón de este macroproyecto sería la extracción de litio de la mina de Cáceres, la segunda más grande de Europa, promovida por la empresa australiana Infinity Lithium. "Solo para las baterías de automóviles electrónicos y el almacenamiento de energía, Europa necesitará hasta 18 veces más litio para 2030 y hasta 60 veces más para 2050 (…) no podemos permitir que se sustituya la actual dependencia de los combustibles fósiles por la dependencia de materias primas críticas", defendía el vicepresidente de la Comisión Europea Maros Sefcovic después de introducir este mineral en la lista de materias primas críticas elaborada por la UE en el mes de septiembre.

La propia ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, confirmaba en noviembre, tras una reunión con el sector del automóvil, que el Gobierno central y el de Extremadura trabajan conjuntamente “no solo para su extracción (de litio), sino también para abordar su transformación a través de un proyecto industrial”. "Además, disponemos de materiales como el wolframio, cobalto, níquel o aluminio, fundamentales en la química de las baterías", explica el director general de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (Aedive), Arturo Pérez de Lucía.

El desarrollo y explotación de la mina de litio lleva al siguiente paso: la ansiada fábrica de baterías, que sería uno de los puntales en el que apoyar toda la cadena de valor del vehículo eléctrico. Según el secretario general de Industria y Pyme, Raül Blanco, España podría tener “al menos” dos centros de baterías eléctricas, bien a través de proyectos de empresas nacionales o a través de la atracción de proyectos extranjeros. En los últimos dos años, los contactos del Ministerio que lidera Reyes Maroto con el consorcio China EV100 ha sido constantes, con visitas y reuniones entre fabricantes asiáticos y representantes españoles. Además, tras la marcha de Nissan se especuló con la posible llegada a esos terrenos en Catalunya de una planta de baterías del fabricante Schneider, aunque en la puja también estaría LG Chem. “Estamos convencidos de que, con discreción y conforme van madurando los proyectos, daremos buenas noticias en los próximos meses”, aseguraba hace unas semanas Blanco.

Pero, además de fabricar baterías, el desarrollo de esta nueva cadena también pasa por darles una segunda vida. Un buen ejemplo es la empresa gallega Little Electric Cars, una de las dos únicas compañías españolas que forman parte de la Alianza Europea de las Baterías (EBA, por sus siglas en inglés), y que prevé postularse para recibir fondos del plan de recuperación “cuando se tenga la certeza de cuál es la ventanilla para hacerlo”. La compañía reaprovecha las baterías de los coches eléctricos y las convierte para almacenar de energía, también muy necesarias para abordar la ingente cantidad de renovables que se inyectarán a la red eléctrica en los próximos años. “Estamos aprendiendo cómo disgregar las baterías para hacer nuevas baterías para acumular energía para hogares, casas o domicilios particulares”, explica su consejero delegado, Rubén Blanco.

Señales

Pero más allá de impulsar el despliegue de infraestructuras, el desarrollo de la industria y los diferentes proyectos de movilidad de las compañías, es fundamental, según el director general de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (Aedive), "reducir el precio de los vehículos eléctricos y hacerlos competitivos frente a sus homólogos de combustión interna". El Gobierno ha comenzado también a poner en marcha esta tarea con su intención de trasladar el coste de los incentivos a las renovables –7.000 millones de euros-- de la factura de la luz a las empresas eléctricas, gasistas y petroleras, lo que provocará un aumento de los carburantes (7 céntimos más, según el sector) y una caída del precio de la luz del 13%.

Te puede interesar

La newsletter de activos

Gemma Martínez da voz a los protagonistas de la nueva economía, que se atreven a decir cosas diferentes.

Suscríbete

Además, en el mes de abril está previsto que empiece a funcionar el nuevo mecanismo de peajes de la CNMC –después de que el Gobierno apruebe también los cargos—, que permitirá contratar a partir de las 12 de la noche y las 8 de la mañana una potencia superior a la que se tiene de día para facilitar la recarga del coche eléctrico y evitar subidas excesivas en el recibo de la luz.