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Cambio de rumbo

Comercio y turismo temen que la ruptura de Colau paralice Barcelona

Las patronales de comercio, turismo y hostelería reivindican el papel de Collboni como interlocutor

Les inquieta que se paralicen proyectos dinamizadores que se habían fraguado con ayuda de los socialistas

Patricia Castán

Turistas de compras en el paseo de Gràcia, el pasado verano.

Turistas de compras en el paseo de Gràcia, el pasado verano. / Archivo / Albert Bertran

Cuando Jaume Collboni y sus tres concejales socialistas entraron en el equipo de gobierno de Colau, se les atribuyó aceleradamente una misión balsámica contra la urticaria provocada por Barcelona en Comú en sectores económicos clave en la ciudad como el comercio, el turismo, la restauración y algunos gremios de servicios. Un año y medio después y tras muchas dosis de diálogo y vaselina, las relaciones habían mejorado -a la espera de algunos resultados tangibles inminentes- y los ánimos se habían apaciguado. Por eso, la ruptura del pacto de gobierno les ha puesto en alerta y con temor a una "parálisis" -citan unos y otrostanto en los proyectos pendientes en sus ámbitos como en los de ciudad.

"Estamos volviendo a la casilla de salida. Esta vez esperamos más sensibilidad por parte de Colau"

Gabriel Jené

Presidente de Barcelona Oberta

Tan maltratados se sentían en primavera del 2016 estos colectivos, que hubo varios conatos de 'revuelta' empresarial y manifiestos contra las políticas de la alcaldesa, aplaudidas en materia social pero casi desdeñosas con esos motores de actividad. Más curtidos en la gestión barcelonesa, los socialistas asumieron el cartapacio económico e hicieron ver a Colau su importancia estratégica y la necesaria interacción entre sectores público y privado.

"Ahora nos volvemos a ver en la casilla de salida y con nuevas incertidumbres cuando la ciudad menos lo necesita", dice Gabriel Jené, presidente de la asociación Barcelona Oberta, que alinea los ejes comerciales del centro y los más turísticos de la ciudad. Enfatiza que en poco más de dos años el comercio ha estado comandado por tres concejales distintos, lo que no ayuda a dar continuidad a los proyectos ni estabilidad. Reclama no dar marcha atrás en las políticas de promoción previstas. De no ser así, no descartan desenterrar su cruzada para ampliar horarios comerciales en zonas turísticas.

Asuntos pendientes

El malestar por la decisión de BC es doble en estos sectores, tanto por lo que afecta a su negociado, como por los "problemas de gobernabilidad local" que se derivarán de un liderazgo en dolorosa minoría. En el primer cajón son muchos los frentes abiertos, desde la inminente implantación piloto de los APEU o áreas de promoción económica urbana para modernizar los ejes comerciales -fraguada con el empuje del PSC y las reticencias de los 'comuns'-, hasta la modificación de la ordenanza de terrazas donde el socialista Daniel Mòdol ejercía de interlocutor y casi mediador; o los nuevos planes de promoción del 'shopping' turístico, malherido primero por el atentado y ahora por los efectos colaterales del 'procés'. También sobre las políticas que habían reclamado contra el top manta, entre otros muchos.

"Nos volvemos a sentir huérfanos. Debilitar el gobierno de BCN ahora es un tiro en el pie en un momento en que hay que estar unidos"

LUIS SANS

AMICS DEL PASSEIG DE GRÀCIA

El presidente del Gremi d'Hotels de Barcelona, Jordi Clos, mantiene que el nuevo divorcio municipal es "una mala noticia para la ciudad" y "abunda en la inestabilidad municipal". El hotelero, que durante el mandato ha digerido la limitación de nuevas plazas turísticas y los mensajes de Colau cuestionando (inicialmente) el congreso mundial de telefonia móvil o el turismo, y no condenando el vandalismo antiturístico, piensa que el segundo teniente de alcalde "trabajó muy bien por la dinamización económica de la ciudad". En Collboni halló un "buen interlocutor para los ámbitos económicos, culturales y turísticos".

Sin marcha atrás

Jené, como Luis Sans, presidente de los Amics del passeig de Gràcia, matizan que el papel del socialista aún no había dado apenas frutos concretos, pero sí había encarrilado muchos proyectos. O como mínimo, "había alguien dispuesto a escuchar" al sector. Desde Comertia, Joan Carles Calvet recuerda que la primera etapa de Colau fue "complicada", "tal vez por falta de conocimiento" de su equipo, sin apenas comunicación. Pero la ciudad no puede permitirse "ir hacia la situación anterior", tercia, coincidiendo con Salva Vendrell, líder de la Fundació Barcelona Comerç que aúna a los ejes de barrio. 

"La ruptura es una mala noticia para la ciudad que abunda en la inestabilidad municipal. Collboni fue un buen interlocutor"

JORDI CLOS

PRESIDENTE DEL GREMI D'HOTELS DE BCN

Otra de las trincheras críticas con Colau, la de los miles de pequeños empresarios con bares y restaurantes que aguardan hace muchos meses los cambios de la polémica ordenanza de terrazas, exhibe preocupación. Roger Pallarols, director del Gremi de Restauració, teme que vuelva a debilitarse la relación con el sector económico y reclama no dejar de lado al sector privado para los proyectos de ciudad.

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