28 sep 2020

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LA ESTABILIDAD DEL EJECUTIVO CENTRAL

PSOE y Ciudadanos se dan otra oportunidad

Los dos partidos han cimentado una interlocución intensa tras el distanciamiento marcado por Rivera

Sánchez quiere que las relaciones se profundicen con Cs y se extiendan al ámbito de los partidos

Juanma Romero Pilar Santos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, el pasado 2 de septiembre. 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, el pasado 2 de septiembre.  / Pool (EUROPA PRESS)

Era 8 de marzo. Aquella noche, cuando se habían apagado las manifestaciones feministas, Inés Arrimadas era proclamada ganadora de las primarias de Ciudadanos. Justo cuando la transmisión del virus se había desbocado en toda España. 

A las pocas horas, la nueva líder de un partido en ruinas decidió llamar al Gobierno, recuerda un miembro de la dirección, para pedir que se actuase cuanto antes y ofrecerse a ayudar. "Había mucha desconfianza por ambas partes, pero enseguida les demostramos que íbamos en serio, porque no hicimos peticiones ideológicas", añade este dirigente. 

A esas alturas del año, no había ni un puente de diálogo entre las dos orillas. Todos habían saltado en mil pedazos en el 2019, con la negativa de Albert Rivera a apoyar a Pedro Sánchez tras las generales de abril, uno de los motivos que llevó a la repetición de las elecciones. Pero el hundimiento en la convocatoria del 10-N, la dimisión de Rivera y su relevo por Arrimadas obligaron al partido a repensar su rumbo y trata de revalorizar la capacidad de los solo 10 escaños con los que cuenta.

El momento fue el estado de alarma. Entonces, el Ejecutivo tiró del cable. La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, cuentan en su entorno, contactó con Arrimadas, y a esa llamada siguió otra, de la jefa de Cs con el propio presidente. El Gobierno necesitaba ayuda. Los números estaban justos para las prórrogas, especialmente después de que el PP advirtiese de que no apoyaría más extensiones: en la cuarta ya se abstuvo y en las dos últimas votó en contra.

Arrimadas intenta reconstruir el partido para no desaparecer en las próximas generales

Desde abril, ambas partes, socialistas y naranjas, han ido cultivando su relación, hasta el punto de que Cs es el socio preferente del Gobierno para los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Y es posible porque, como admiten en el núcleo duro del Ejecutivo, se ha creado un espacio de "absoluta confianza" entre las partes, forjado a partir de los múltiples contactos entre Calvo y Edmundo Bal –el rostro de los naranjas durante la baja por maternidad de Arrimadas– y, en el día a día, del secretario general de la Presidencia (e integrante del estrecho anillo de poder del jefe del Ejecutivo), Félix Bolaños, y el vicesecretario primero de Cs, Carlos Cuadrado.

Las llamadas, señalan socialistas y liberales, son semanales. Los dos nuevos aliados han escenificado cordialidad en dos reuniones hechas públicas, en junio y en agosto, pero ha habido más citas, reservadas y fuera de los focos, reconocen ambos, además del encuentro de Arrimadas y Sánchez del pasado miércoles. Cs apoyó las seis prórrogas de la alarma y tres de los cuatro documentos de la reconstrucción. Todos menos el dedicado a la política social, en este caso por las discrepancias respecto a la educación concertada. En la Moncloa aprecian también que Arrimadas intentó influir en la difícil negociación sobre los fondos europeos, hablando con sus homólogos liberales —la posición más dura, de hecho, era la del holandés Mark Rutte—, para convencerles de que cedieran. 

"Leer el tablero"

"Poco a poco, nos descubrimos, y se fue abriendo paso de manera natural la conversación sobre otros temas, como los PGE", relata un alto cargo del Ejecutivo. "Hablamos con claridad, vemos hasta dónde puede llegar cada uno –añaden desde el círculo de Sánchez–. Cs ha procurado que su posición sea propositiva. La inteligencia de Inés es que ha sabido leer el contexto, entender que el momento es excepcional. La pandemia de coronavirus ha obligado a todo el mundo, incluso a ERC, que ya no dice 'no', a mover ficha. Y todos han movido ficha menos el PP. Inés ha leído bien el resultado electoral [cuando Cs se desplomó, desde los 57 escaños del 28 de abril a los 10 del 10-N], pero Pablo Casado tiene un problema con la realidad". 

Arrimadas tiene como objetivo no seguir menguando en las próximas generales, algo que en el PP dan casi por hecho, obviando historias recientes de resurrección como la de Sánchez. "Es imposible remontar cuanto tu partido cae por debajo del 7% de los votos", lanzan en la cúpula conservadora, donde ven sin temor la estrategia de la dirigente liberal. 

Pedro Sánchez firma su acuerdo de investidura con el entonces líder de Cs, el 24 de febrero de 2016 en el Congreso. / JUAN MANUEL PRATS

El miércoles, Arrimadas exhibió su "voluntad real y firme" de negociar los PGE. En el Gobierno persiste el optimismo: "No se puede ser responsable en la alarma y luego no serlo en los Presupuestos, que son la continuación, el cauce", "el puente que han tendido no es para volver a volarlo", manifiestan dos fuentes del máximo nivel. Para el PSOE, su marco de mínimos son unas cuentas "progresistas para una salida inclusiva de la crisis" y que se levanten los "vetos cruzados". "Será complicadísimo, sí, pero habrá que ver si la clase política está a la altura", apunta una vicepresidenta del Ejecutivo. 

Los contactos son semanales y en el Gobierno se cree que Arrimadas no se echará ahora atrás

Aunque en la Moncloa no se renuncia aún a ERC, se cree más probable que los PGE salgan gracias al apoyo de Cs. "No les queda más margen. No creo que haya demasiado problema con la fiscalidad —subraya un peso pesado del Consejo de Ministros—, porque ahora mismo no se pueden subir muchos impuestos, y tampoco Cs puede oponerse a políticas sociales. E ingresos, gracias a los fondos europeos, va a haber. El sector económico está expectante con las ayudas de la UE" y empuja para que haya cuentas.

Mientras, "ERC sigue atrapada en su disputa con Junts per Catalunya, como el PP está atrapado por la ultraderecha de Vox", continúa este miembro del Gabinete. No obstante, para el Gobierno es ahora una oportunidad la ruptura entre el PDECat —cuenta con cuatro de los ocho escaños de la lista que lideró Laura Borràs— y JxCat, ya que la primera puede diferenciarse de los de Carles Puigdemont acercándose a Sánchez.  

La líder de Cs, Inés Arrimadas, en rueda de prensa en la Moncloa tras su reunión con Pedro Sánchez, el pasado 2 de septiembre. / EUROPA PRESS

Pase lo que pase, Sánchez quiere profundizar las relaciones con Cs. Como apuntan fuentes de Ferraz a EL PERIÓDICO, ya ha dado a la cúpula del PSOE la indicación, aún difusa, de que se tejan lazos orgánicos, más allá del diálogo con la Moncloa. De partido a partido. Con vistas al futuro. "El siguiente paso lógico —razonan en el aparato— sería que Cs revisara la estrategia de Rivera", de pactos solo con el PP, para resituarse en el centro

En Cs no prevén cambios en los gobiernos que comparten con el PP

Los populares no creen que este entendimiento entre PSOE y Cs conlleve un acercamiento en las autonomías que ahora los naranjas gobiernan con ellos (Madrid, Andalucía, Murcia y Castilla y León). Tampoco en la formación liberal admiten que ese pueda ser el siguiente paso.

"No estamos pensando como partido. Necesitamos una tregua política y para eso todos deberíamos dejar la ideología de lado y hacer unos Presupuestos del Estado que ayuden a mitigar la grave situación económica y social que estamos viviendo", afirman en la dirección.

Sánchez tiene más cerca que nunca unir a Unidas Podemos y Cs. Sabe que incomoda a los morados. Pero por ahora no quiere frenar.