06 abr 2020

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ENTREVISTA AL PRESIDENTE DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE UNIDAS PODEMOS EN EL CONGRESO

Jaume Asens: "Espero y creo que habrá un referéndum sobre la independencia esta década"

"En los próximos meses podríamos aprobar la reforma del Código Penal que tendría como consecuencia que los presos recuperen la libertad"

"No hay tratamiento antisedición. ¿En qué consiste? ¿En una lobotomía? La Fiscalía con este razonamiento da la espalda a esta nueva etapa"

Roger Pascual

Entrevista con Jaume Asens, presidente de Unidas Podemos en el Congreso / FOTO Y VÍDEO: JORDI COTRINA

¿Le gustaría que la 'vía Asens' sea la que pase a la historia como la que permita que los presos salgan de la cárcel?

Creo que no solo a mí sino que le gustaría al 80% de la ciudadanía en Catalunya. Que la reforma del Código Penal tiene muchas cosas positivas. Indulto o amnistía no tiene vocación de futuro sino de pasado. A diferencia del indulto y la amnistía, una modernización del Código Penal afecta a toda la ciudadanía. Porque cuando se normaliza una injusticia se deja la puerta abierta a todas las siguientes que puedan llegar. Hoy se actúa contra los independentistas pero mañana puede ser contra cualquiera (activistas de la PAH, sindicalistas...). Esta reforma penal no solo tiene como objetivo conseguir la libertad de los presos sino también blindar el ejercicio de un derecho fundamental como el de manifestación o protesta. 

¿Cuándo cree que podría estar aprobada la reforma del delito de sedición?

Creo que en los próximos meses podríamos aprobar la reforma que tendría como consecuencia que los presos recuperen la libertad. Hay voluntad política de modernizar y homologar el Código Penal español al del resto de países europeos y para hacer efectivo el mandato que proviene de las organizaciones de derechos humanos, del Tribunal de Luxemburgo y lo que nos dicen los profesores y catedráticos de derecho penal. Podría ser cuestión de meses. Hay voluntad política. Nos tenemos que poner de acuerdo con el PSOE en la fórmula concreta. Ya sea como proposición de ley o de proyecto de ley. 

¿Podrían beneficiarse los presos de ella antes de final de año?

Sí, podría ser, claro. El Código Penal se tiene que modificar con otras cuestiones como los piquetes informativos, el maltrato animal o el 'sí es solo sí'. El tema es si se hace todo en una misma reforma, en un mismo paquete, o una reforma singular para algunas cuestiones más urgentes. Yo personalmente creo que esta es más urgente que otras porque tiene que ver con una interferencia del poder judicial en el legislativo. El Estado de Derecho funciona por el imperio de la ley no por el imperio de los jueces. En este caso los jueces se han arrogado de una función que nos les tocaba, hacen una reinterpretación del delito de sedición que desfigura lo previsto por la ley. 

¿Entiende que la Fiscalía insista en que Jordi Cuixart no salga a la calle hasta que no haga un tratamiento antisedición?
Es una argumentación absurda. No hay tratamiento antisedición. ¿En qué consiste? ¿En una lobotomía? No se puede pedir a alguien que renuncie a sus ideas, sería aplicar un derecho penal del enemigo. No puede ser que la Fiscalía entienda rehabilitación por doblegar la voluntad de los condenados. El contexto ha cambiado. La Fiscalía con este razonamiento da la espalda a esta nueva etapa. 

¿El diálogo ha llegado para quedarse o sigue siendo demasiado frágil?

Esta es la legislatura del diálogo, negociación y acuerdo pero ahora es una situación frágil. Pero precisamente por esto nos tenemos que blindar todos para consolidarla. Tenemos una oportunidad histórica que pasa por conseguir que se imponga el acuerdo. La idea de la España irreformable y la de la España uniforme, las ideas de dos visiones nacionalistas, han fracasado. Ahora el eje gira entre los que quieren imponerse y los que quieren llegar a un acuerdo. Para ello se necesita empatía y moverse, no se puede decir 'no' a todo. Con el nuevo Gobierno se impone la idea de convencer sobre la de vencer. En la mesa de diálogo estamos en este punto. Entre los partidos independentistas no se pelean por ver quién lidera el unilateralismo sino sobre cómo debe de ser esa mesa, si tiene que tener relator o no, y quién lidera la nueva etapa de diálogo.

Pablo Iglesias estará en la mesa de diálogo. ¿Los 'comuns' tendrán representante o con él se sienten representados?

Tenemos que terminar de discutir si los 'comuns' tendremos un representate propio. Pero no lo vemos como una necesidad porque ya nos sentimos representados por Iglesias. Su hoja de ruta es la misma que la nuestra. La posición que tendremos que defender en esa mesa será la del Gobierno no la de los 'comuns' ni Unidas Podemos. Discutiremos con el PSOE y de esta habrá una posición consensuada. La propuesta que saldrá tendrá nuestra impronta, pero no será seguramente la que nosotros queremos; esa la tendremos que defender en las mesas de partidos que propugnamos.

Usted decía que los 'comuns' eran "la garantía que algún día alguien esté dispuesto a negociar un referéndum sobre la independencia". ¿Cree que ese día llegará esta década? ¿Le gustaría que hubiera un referéndum sobre la independencia esta década?

Sí, me gustaría. Creo que sería una muestra de salud democrática poder hacer un referéndum de estas características. Sería importante reconocer a Catalunya como sujeto político de este derecho. Creo que no nos tiene que dar miedo que la ciudadanía se pronuncie en las urnas sobre el encaje que quiere tener en el Estado. Creo que tarde o temprano el encaje de Catalunya en el Estado se tendrá que resolver en las urnas. Espero y creo que se dará esta década. La relación que haya en esta década hará que haya una demanda mayor o menor. Desde la sentencia del Estatut estamos en una situación de anomalía democrática. Con un estatus jurídico y político que no es el que han decidido los ciudadanos. A partir de aquí surge un movimiento independentista ante un Gobierno que dice no a todo y que responde a cada reto con más incomprensión. Si este círculo vicioso se empieza a superar y entramos en una dinámica virtuosa esta demanda igual será menor. El derecho Catalunya lo tiene. Que lo quiera ejercer o no como lo quiere ahora de forma mayoritaria dependerá de cómo se da este encaje con el Estado. 

¿Qué referéndum preferiría o cree que llegará antes: uno sobre la independencia o sobre la monarquía?

Me cuesta decidir. Son dos referéndums importantes que tienen distintos demos, uno estatal y uno catalán, que forman parte de un mismo malestar: la organización institucional y territorial del régimen del 78, que dejó cosas que no estuvieron bien resueltas del todo. Son dos cuestiones que tienen muchas cosas en común y que tuvieron mucho protagonismo en la lucha antifranquista. Precisamente por esto, cuando se den las condiciones para hacer uno se darán las condiciones para el otro. Las dos serían ejercicios de democracia muy sanos propios de una sociedad madura a la que no le dan miedo las urnas. Creo que si llegan llegarán simultáneamente. Los factores y las fuerzas que impiden que se consulten son muy similares. Tendría que cambiar la correlación de fuerzas. Que la derecha pierda poder o deje de estar sometida a los marcos mentales en los que ha estado hasta ahora. El bloque histórico que se está construyendo, el de la moción de censura contra Mariano Rajoy, es un bloque que tiene muchos elementos para estabilizarse, perdurar en el tiempo y hacer cambios irreversibles como el de la ley de la eutanasia: parecía imposible hace un tiempo y ahora lo tenemos ya en el Congreso con las mayorías suficientes para tirarlo adelante. La misma derecha que se oponía al aborto o al matrimonio de personas del mismo sexo acabará aceptando la eutanasia. Si avanzamos en la cuestión social avanzaremos después en una visión de una Estado más plurinacional que puede permitir que se reconozca ese derecho. Muchas veces cuando se reconoce ese derecho a veces bajan los incentivos para ejercerlo. Por eso Gabriel Rufián dijo en su día que el enemigo del independentismo era Podemos. Porque representa otra España posible, distinta de la del 'a por ellos', que está dispuesta a reconocer la singularidad catalana. Por eso algunos prefieren, secretamente, que gobierne la derecha porque eso los rearma de argumentos políticos.  

Los 'comuns' están en el gobierno del Estado. ¿Estarán en el próximo Ejecutivo catalán también?
Yo creo que sí. Lo que ha pasado en España puede replicar en Catalunya. Se ha abierto una nueva etapa y eso puede hacer que de repente estemos gobernando en el Ayuntamiento, Catalunya y España. Sería una confirmación del cambio de ciclo.

La pregunta es ¿con quién? ¿Con PSC y ERC, aunque ambos dicen que no quieren un nuevo tripartito, con socialistas solos o con republicanos?
Creemos que la lógica de bloques se está rompiendo. Es verdad que ERC dice que nunca gobernará con el PSC y que el PSC dice que nunca hará presidente a un independentista. Es verdad que en el Ayuntamiento también se autoexcluían pero también que PSC gobierna en la Diputación con JxCat; hemos visto un pacto que parecía inimaginable de presupuestos con ERC que JxCat ha suscrito; hemos visto a Pedro Sánchez reuniéndose con Quim Torra, al que antes no le cogía el teléfono. En todas estas fotografías nosotros hemos tenido un protagonismo. Hemos hecho de bisagra, hemos dinamitado trincheras y hemos construido puentes. El mapa se está recomponiendo con nuevas coordenadas. Hay que ver cómo se recompone todo y con quién se gobierna. Nos toca hacer la función de pegamento, como hacemos en el Congreso para cohesionar la mayoría plurinacional. En Catalunya queremos hacer aflorar los consensos transversales que han hecho Catalunya fuerte en el pasado. La propuesta sobre la sedición es un buen ejemplo: la pueden defender desde el PSC, CCOO y UGT  hasta la CUP. El futuro Govern catalán debería responder a esta lógica. ¿Con qué elementos? Ahora me parece precipitado decirlo porque puede haber distintas variaciones. Pero creo que la variación que sea debe superar la lógica de bloques.

¿Espera ser ese pegamento en su nuevo rol de líder parlamentario de Unidas Podemos?
Esta decisión tiene que ver con eso. Es una apuesta valiente: organizativamente nos queremos parecer más a la España plurinacional. Es una señal hacia adentro, en términos de confluencia, pero también es una señal hacia fuera, hacia las otras formaciones. El espacio de Unidas Podemos y el de los 'comuns' está en mayor predisposición para poder liderar el nuevo rol de pegamento y de escucha de los malestares territoriales: no solo el del Catalunya, sino también otros como el de la España vaciada o en León. Hará más falta que nunca capacidad de escucha. Que sea un espacio como el nuestro con una singularidad nacional. Catalunya será un punto de referencia esta legislatura. Catalunya debe de volver a ser el motor de vanguardia y transformación territorial. No se puede gobernar España de espaldas a Catalunya y tenerla en cuarentena.

Como miembro de los 'comuns' y de Podem, ¿le gustaría que fueran un mismo partido en Catalunya? 

Me gustaría que la confluencia fuera mejor que la que es. El encaje tiene tensiones, la prueba más evidente es que fuimos separados en muchos sitios en las elecciones municipales. Eso no puede volver a pasar. Eso tiene que ver con una confluencia que no se ha hecho de forma satisfactoria. ICV, EUiA y Barcelona en Comú sí que han confluido pero con Podem Catalunya tenemos una coalición electoral. El horizonte ideal para mí sería construir un único sujeto catalán como fue el PSUC.