19 sep 2020

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Puigdemont, más lejos que nunca del PDECat

La palanca europea del 'expresident' refuerza su poder y el de la Crida frente a la posconvergencia

La solución salomónica entre los sectores enfrentados, tarea titánica

Fidel Masreal

Puigdemont valora la sentencia de Junqueras.

Puigdemont valora la sentencia de Junqueras. / REUTERS

Prueba de agudeza política. ¿Cuál es el partido soberanista que no aparece citado explícitamente en el opúsculo 'Reunim-nos', del 'expresident' Carles Puigdemont? Respuesta: el suyo, el PDECat. En cambio, en el segundo párrafo del texto aparece ya un elogio rotundo a la Crida Nacional per la República, la entidad (que también es partido político) creada por el propio Puigdemont en julio del 2018 con el objetivo de superar los instrumentos políticos "caducos".

Valga como referencia este detalle para entender cuál es la posición de Puigdemont respecto a la organización en la que todavía es asociado. La sentencia del Tribunal de Justicia de la UE este jueves, que abre la puerta a Puigdemont y Toni Comín para que ejerzan como eurodiputados y gocen de inmunidad, representa, según los fieles al 'expresident', un auténtico "cambio de paradigma" en la política catalana y en el espacio de la posconvergencia en el que conviven a trancas y barrancas el PDECat y los independientes de Junts per Catalunya fichados por Puigdemont y la Crida.

Revés a Bonvehí

La noticia del TJUE era esperada por los seguidores del 'expresident' pero la rotundidad de la sentencia impulsa todavía más el liderazgo de Puigdemont. Se entiende así que la semana pasada, cuando los defensores de la continuidad del PDECat como 'pal de paller' de todo este espacio se impusieron a los 'puigdemontistas' en un tenso consejo nacional en Barcelona, estos últimos respondieran minimizando la derrota y avisando de que todo estaba en manos de Puigdemont. Y ciertamente, según resume un fiel al 'expresident', ahora "él tiene la palabra" por la "autoridad" que la justicia europea le ha conferido.

Así las cosas, la intención de la dirección y de la mayoría de las agrupaciones territoriales del PDECat de que este partido sea el que, cambiándose el nombre por el de Junts per Catalunya, tenga el mando, queda como mínimo en suspenso. Así lo admiten incluso en la dirección del partido de David Bonvehí, cuya intención es resolver en un plazo breve esta situación de tensión constante.

¿Qué hará Puigdemont?

Una pista clara de lo que hará es lo que piensa su entorno. Ni en sus peores sueños se ven militando en el PDECat, un partido que consideran caduco, afectado por una grave aluminosis en forma de corrupción, tímido en el flanco soberanista y conservador en el terreno ideológico. "Nunca militaré en el mismo partido que Campuzano", resume una de estas figuras independientes. Así pues, la petición del PDECat de que todos los independientes se integren en una sola formación recibirá un portazo sonoro.

Sí, el PDECat dispone de los derechos electorales. Es decir, que sus resultados electorales le dan derecho a espacios gratuitos de propaganda electoral. No en vano, Junts per Catalunya es una marca propiedad del PDECat, que se presentó a las elecciones autonómicas de diciembre del 2017 como una coalición entre el PDECat y Convergència. Puigdemont aceptó este mecanismo por la premura con la que se forjó la candidatura, pero impuso sus nombres y Junts per Catalunya regateó las asignaciones económicas al grupo parlamentario, frente al PDECat. El partido también dispone de una red territorial y de alcaldes. En el otro lado de la balanza, los juicios pendientes por la corrupción, la deuda acumulada y una andadura errante desde su convulsa creación en julio del 2016, como partido heredero de Convergència.

Con estos mimbres, los más fieles a Puigdemont prevén que no se plegará al PDECat y que probablemente piense en la Crida como su principal plataforma, como ya trascendió este verano. Su potencia como candidato y líder está hoy muy por encima de la de los nombre que puede aportar el PDECat.

Así, la hipótesis salomónica pasaría por una coalición entre unos y otros. La hipótesis explosiva, la de una fractura. Y la opción probable es que no se tome ninguna decisión definitiva, con lo que los seguidores del 'expresident' creen que al PDECat podría sucederle con La Crida o con Junts per Catalunya lo mismo que al PSUC con Iniciativa per Catalunya: que el partido más veterano se acabó convirtiendo en una simple estructura administrativa.