Festival BCNegra

Elia Barceló: "En los puticlubs hay muchachas esclavizadas y miramos a otro lado"

  • La alicantina afincada en Austria presentará en BCNegra 'La noche de plata', donde alerta de los abusos y la explotación de menores en una trama ambientada en Viena

  • La ganadora del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2020 visibiliza y reivindica, a través de su policía, Carola Rey Rojo, la vitalidad de las mujeres 'sesentañeras'

Elia Barceló, el pasado noviembre en Barcelona. 

Elia Barceló, el pasado noviembre en Barcelona.  / JORDI OTIX

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“Antes o después iba a pasar y podía haber sido un virus mucho más letal. Todos los que amamos la ciencia ficción hemos leído y visto películas e imaginado cosas muchísimo peores”, confiesa la alicantina Elia Barceló (1957), referente de lo fantástico, desde cerca de su Elda natal, donde recala unos días llegada de Innsbruck (Austria), donde vive, antes de viajar a Barcelona para participar, el viernes, en una mesa redonda de BCNegra junto a Rosa Ribas y Marcelo Luján. Pandemia al margen, 2020 fue un buen año para ella: ganó el Premio Nacional de Literatura infantil y juvenil y debutó en la novela negra, con ‘La noche de plata’ (Roca).

En ella aborda los abusos y la explotación de menores, tras ver la cruda realidad de casos como el de Natascha Kampusch (diez años sometida a su secuestrador) o los más de 3.000 niños del orfanato austriaco Wilhelminenberg violados durante 30 años. “Es el peor crimen en la jerarquía del salvajismo o la monstruosidad. No puedo entender que haya adultos, en muchos casos gente de peso dentro de la sociedad, que estén en redes de pornografía infantil y paguen por hacer barbaridades a niños. Los niños son nuestro futuro. En el mundo animal proteger a las crías está en los genes”, se indigna Barceló, profesora y filóloga además de escritora con 25 novelas a sus espaldas, una docena de ellas, juveniles.  

“Y se habla poco de ello, como del suicidio, cuando hay 4.000 suicidios al año en España. Son temas tabú. A la gente le gusta leer novelas de asesinos en serie cuando estadísticamente hay muy pocos. En cambio hay muchas desapariciones, 5.500, la mitad, de menores”. No en vano, la protagonista de ‘La noche de plata’, Carola Rey Rojo, es una policía de 60 años cumplidos, especializada en secuestros y homicidios infantiles, que se toma un tiempo sabático tras la muerte del marido y un caso que no termina bien. Acepta tasar una valiosa biblioteca de un rico marchante fallecido de Viena. Allí, en un mercadillo navideño, desapareció tiempo atrás su hija de ocho años, y allí su amigo y colega Wolf investiga el hallazgo del cadáver de un niño en un jardín.

   

"Se habla poco de los abusos infantiles porque nos sentimos culpables por no evitarlos"

“Creo que se habla poco del abuso porque nos sentimos culpables por no hacer nada para evitarlos. Sabemos que hay muchachas esclavizadas en los puticlubs de carretera y miramos hacia otro lado. Es por vergüenza colectiva”, opina, instando a estar alerta para detectar casos a nuestro alrededor y visibilizarlos, porque “la mayor parte de violaciones y abusos los cometen gente de la familia y cercana a la víctima”.

Considera Barceló que “para la familia es muchísimo peor una desaparición”. “Perder a un hijo es horrible, debe ser lo peor, lo más antinatural, pero permite hacer el duelo. En cambio, la esperanza es un bicho muy resistente cuando no sabes si está vivo o no. Piensas si le estarán haciendo daño, si se preguntará por qué no le ayudas…”.

"En todas partes solo importa cuán delgada estás. A los 60 parece que solo puedes ser una dulce abuelita"

Aunque ahora trabaja en otra trama negra “menos oscura y más mediterránea”, no descarta volver a Carola, una mujer normal, independiente, fuerte y 'sesentañera'. “En todas partes parece que solo importa cuán delgada estás o cuántos músculos tienen ellos o si uno se acuesta con otro. Y a los 60 parece que solo puedes ser una dulce abuelita. Eso no es así –defiende con rotundidad-. A esta edad, en la etapa final de la vida laboral, acabamos de recuperar nuestra libertad, con hijos mayores o sin ellos. Empiezas a pensar qué hacer con los años que te quedan. Si estás sola, viuda o separada, piensas si quieres liarte con otro, si vale la pena entregar tu libertad a cambio de compañía. Piensas en cómo afrontarás la muerte cuando llegue, si dejarás herencia a tus hijos o lo gastarás para vivir bien… Son cosas serias que piensan millones de lectoras. Es como con la menopausia, otro tabú. Es absurdo que aún se piense que ya no existes o no interesas sexualmente”.

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La novela también recuerda que la cultura no es ningún antídoto contra el mal. “No garantiza nada. Solo hay que ver lo cultos que eran muchos nazis. Puedes disfrutar de Mozart y ser un hijo de puta –alerta-. Es como un rico, que puede pensar que no hay nada que no esté a su alcance, que puede hacer lo que quiera sin responsabilizarse de ello, ese es uno de los orígenes del mal. Tener dinero no te hace mejor persona. Sino, mira a Trump, firmando sentencias de muerte antes de irse. Lo ha hecho porque podía, por darse el lujo”.