Festival Bcnegra

Santiago Díaz, de una fosa séptica a un triple secuestro

  • El guionista de series como 'Aquí no hay quien viva' presenta en BCNegra 'El buen padre', debut de Indira Ramos, una inspectora con un trastorno obsesivo compulsivo y una honestidad a prueba de bombas

  • La novela plantea la decisión desesperada de un anciano que se toma la justicia por su mano e intenta demostrar la inocencia de su hijo, encarcelado por la muerte de su esposa

El escritor Santiago Díaz, autor de ’El buen padre’. 

El escritor Santiago Díaz, autor de ’El buen padre’.  / MIGUEL GARROTE

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Tras 25 años a la espalda como guionista de cine y televisión, con series como ‘Aquí no hay quien viva’, ‘El secreto del puente viejo’ y ‘Yo soy Bea’ y una primera novela negra, ‘Talión’, Santiago Díaz (Madrid, 1971), que el día 31 participará en una mesa redonda de BCNegra, tenía clara la receta para su nuevo ‘noir’, ‘El buen padre’ (Reservoir Books): “Hay que evolucionar. Aunque todos bebemos de las novelas de Agatha Christie, su manera de contar las cosas ya no vale. Hay que conducir al lector con giros continuos en la trama y sorprenderlo”. Y lo hace con una protagonista a la que prevé darle continuidad con serie propia, Indira Ramos, inspectora de 36 años con un trastorno obsesivo compulsivo y odiada por sus compañeros por haber delatado a otro policía al que vio colocar una prueba falsa para llevar a la cárcel a un indeseable.

“Su honestidad es a prueba de bombas. Tiene una rectitud que causa rechazo en los demás y un trastorno relacionado con el orden y la higiene que le impide llevar una vida normal –revela-. Quería enfrentarla a algo distinto a la culpa o el alcoholismo, que tanto hemos visto en novela negra. En su caso lo hace a unos microbios que solo ve y sufre ella, lo que la hace sentir aún más sola e incomprendida porque los demás la ven como un bicho raro”.

Sus miedos tienen un origen claro, añade, pues tiempo atrás Indira cayó en una fosa séptica y las horas que tardaron en rescatarla “multiplicaron por mil sus manías y obsesiones”. Ella entra en escena por exigencia de un anciano que rapta a una juez, un abogado y una universitaria y amenaza con dejarlos morir si no liberan a su hijo, encarcelado por la muerte de su esposa en lo que parece un caso de violencia machista y a quien él cree inocente. “Quería contar la historia de un secuestro y mostrar cómo es buscarse la justicia por su mano. En la vida real todos condenaríamos el método de ese padre. Pero yo planteo la pregunta de ¿Qué harías tú si estando convencido de la inocencia de tu hijo sabes que pasará 20 años en la cárcel? Es un acto desesperado, un acto de amor, aunque sea un amor mal entendido. Quiero que el lector se ponga en la piel del protagonista”, señala el autor en rueda de prensa virtual.   

En una investigación que muestra un mundo de mafias, corrupción, sexo y violencia, el lector irá conociendo la historia de los tres secuestrados, cada uno encerrado en un lugar distinto: una juez ludópata y jugadora de póker, una joven estudiante que vende su cuerpo como ‘escort’ de lujo, y un dudoso abogado. “Sabremos si han sido o no sobornados, como dice el ‘buen padre’. Y ellos muestran de alguna forma muchas cosas feas de nuestra sociedad. Todos tenemos nuestras luces y nuestras sombras pero en la vida real creo hay muchos seres incorruptibles como Indira”.

El sórdido mundo de las prisiones

Como guionista de series, conocido como ‘el hombre de los 500 guiones emitidos’, Díaz ha tenido contacto con el mundo de las prisiones, que le fascina literariamente hablando, y ha hablado con funcionarios. “La realidad es mucho más fea de lo que retrata cualquier ficción. Hay varias tramas en la novela que muestran ese mundo duro, con muchas corrupciones y cosas feas. Espero que se perciba la angustia y la impotencia de alguien que está dentro siendo inocente y sin poder demostrarlo”.

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No descarta llevar ‘El buen padre’ a la televisión si llama la atención de algún productor. De hecho ya prepara una serie sobre ‘Talión’. “Al escribir la novela no pensaba en que se pudiera adaptar. Pero mi manera de escribir ayuda porque son escenas cortas, que es como me gustan a mí las novelas que leo”, cuenta este admirador de Vázquez Montalbán y su Pepe Carvalho, “que mostraba un mundo en que nos reconocíamos”, pero también lector de clásicos como Conan Doyle y Agatha Christie, amante de “la modernidad que aportó Stieg Larsson", de contemporáneos como Jo Nesbo, Pierre Lemaitre, Dolores Redondo, Lorenzo Silva o Carmen Mola pero también de ajenos al ‘noir’ como Paul Auster y Stephen King.