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Elon Musk: misión, salvar la humanidad

EL PERSONAJE DE LA SEMANA

Elon Musk: misión, salvar la humanidad

Idoya Noain

Desde el martes, un coche eléctrico Tesla Roadster rojo cereza conducido por un maniquí nombrado 'Starman' en honor a David Bowie orbita en el espacio. Esa imagen tiene algo de "ridículo e imposible", como ha dicho Elon Musk, el hombre que la ideó. "Se ve tan real que parece falso" y puede tener, como también admite, algo de "absurdo". Puede igualmente interpretarse como una audaz estratagema publicitaria que pone la guinda al pastel de la exitosa prueba de lanzamiento del 'Falcon Heavy, el cohete más potente y con mayor capacidad de carga en activo hoy, financiado exclusivamente por la iniciativa privada. Con Musk, no obstante, no conviene menospreciar nada. Ni sus sueños ni sus visiones. Tampoco sus gestos.

 

 

 

Un padre brillante y terrible 

Los padres de Musk (Pretoria, 1971) se divorciaron cuando tenía 9 años, a los 11 años decidió dejar a su madre, su hermano y su hermana, y pasar la adolescencia en Johanesburgo con un padre tan "brillante intelectualmente" como "terrible ser humano", que lo maltrató emocionalmente, un abuso que se sumaba al acoso físico que sufría en la escuela y que en alguna ocasión hizo que acabara en el hospital. Por eso, según ha dicho, fue "criado y educado por los libros". Y obras como 'El señor de los anillos', o la saga 'Fundación', de Isaac Asimov, le fueron tatuando una idea: la de "héroes que sentían el deber de salvar el mundo". Asimov, en particular, le dejó también otra lección: "Hay que intentar emprender las acciones que es probable que prolonguen la civilización, minimicen la posibilidad de una nueva edad oscura y reduzcan su duración si hay una".

Su padre lo maltrató emocionalmente y en la escuela sufrió ataques físicos que alguna vez lo llevaron al hospital

 

Hoy Musk tiene su propia visión de la salvación. Es un entramado que se compone de nombres como Tesla, Space X, Hyperloop, Solar City, Boring, Neuralink y Open AI. Engloba automóviles, hogares e industrias que dejan atrás los combustibles fósiles para abrazar las energías sostenibles; ciudades liberadas de la congestión de tráfico con redes de túneles subterráneos y conectadas entre sí por sistemas de alta velocidad; personas preparadas para superar la inteligencia artificial y enfrentar sus amenazas, y una humanidad que tenga hábitats en otros planetas, así como medios de transporte, reutilizables, para llegar a ellos.

 

Osado para unos, delirante para otros

Son empeños y aventuras que le han convertido, como sugería recientemente 'The New York Times', en "el más importante y exitoso emprendedor del mundo", un icono hecho a sí mismo (se graduó en la Universidad de Pensilvania en Economía y Física pero abandonó a los dos días el doctorado que empezó en Stanford). Sus iniciativas le han brindado también una fortuna que 'Forbes' valora en más de 20.000 millones de dólares y, aunque él y muchos que trabajan con él aseguran que no le guía el dinero sino los principios, también sabe que sin fondos las ideas rara vez salen adelante. "Convertir a la humanidad en especie multiplanetaria obviamente requiere cierta cantidad de capital", decía el mes pasado al explicar un novedoso plan de compensación en Tesla ("osado" para unos, "delirante" según otros) en el que ha vinculado todo su sueldo al rendimiento de la compañía.

Según 'Forbes', amasa una fortuna valorada en más de 20.000 millones de dólares

 

 

Pese a que muchos proyectos son aún solo visiones, pese a que a menudo sus presupuestos se disparan y las fechas anunciadas van sumando retrasos ("mejor hacer algo tarde y bien que pronto y mal"), y pese a que no falta quien lo ha definido de "paranoide y despótico", Musk se ha vuelto una referencia imprescindible en el mundo de lo posible, incluso aunque parezca imposible. No se propone reinventar, sino crear, y lo hace con una coherencia ética que se echa en falta en otros gigantes de Silicon Valley. Se le solía comparar con otros visionarios, especialmente con Steve Jobs, pero ahora ya se escribe que "no hay nadie como él".

"Intento hacer cosas útiles. 'Útil' significa de valor para el resto de la sociedad. Debemos intentar hacer un futuro mejor", le decía recientementea 'Rolling Stone', reconociendo también que ni tiene ni dice tener todas las repuestas. "Lo que intento es pensar qué acciones puedo tomar para hacer más probable que resulten en un buen futuro".

Lucha contra la soledad

Mientras el mundo lo sigue con admiración, observa su entusiasmo por reabrir la carrera espacial, es testigo de su capacidad para alterar el mercado energético de un país como Australia o escucha sus advertencias sobre un desarrollo descuidado de la inteligencia artificial que él ve como una amenaza equiparable o incluso mayor que el cambio climático, Musk vive sumido en la lucha contra su principal fantasma: la soledad.

El magnate ha estado casado con la actriz Talula Riley y con la escritora Justin Wilson, con la que tuvo un hijo fallecido por muerte súbita

Ha tenido dos matrimonios, uno con la escritora Justine Wilson (con la que tuvo un hijo que falleció de muerte súbita y luego, por fecundación in vitro, gemelos y trillizos) y otro, una montaña rusa de bodas y divorcios, con la actriz Talula Riley. Recientemente la actriz Amber Heard puso fin a su relación. Y en 'Rolling Stone' Musk reconocía que ese es su reto. "Si no estoy enamorado, con una compañera en una relación duradera, no puedo ser feliz". Ni en la Tierra ni en la Luna o en Marte. Ni con su Tesla rojo cereza orbitando en el espacio.

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