06 ago 2020

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ÉXITO AERONÁUTICO

SpaceX culmina el primer vuelo de ida y vuelta de un cohete

El Falcon 9 aterriza suavemente y en el lugar previsto tras completar su misión espacial

El ingenio emplea un retromotor y unas patas desplegables para posarse de forma vertical

Antonio Madridejos

Momento del aterrizaje del cohete Space X Falcon 9 en la base de Cabo Cañaveral. / EFE / VÍDEO: YOUTUBE

Momento del aterrizaje del cohete Space X Falcon 9 en la base de Cabo Cañaveral.
El cohete Falcon 9 de SpaceX despega en Cabo Cañaveral, este lunes. 

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cohete Space X

Un cohete desarrollado por la empresa estadounidense Space X, propiedad del millonario Elon Musk, ha logrado por primera vez en la historia regresar de una misión espacial y posarse lentamente y en posición vertical muy cerca de donde había despegado, un hito que abre el camino a la tecnología espacial reutilizable. "Creo que es un momento revolucionario", ha exclamado Musk en una rueda de prensa transmitida por internet.

Desde los primeros vuelos de los años 60 del pasado siglo, los enormes cohetes que se emplean para colocar satélites en el espacio o para impulsar naves espaciales hacia su destino, entre otros cometidos, se perdían irremisiblemente tras caer en el mar o bien se rompían al impactar en el desierto. La incorporación de modelos reutilizables supondrá un enorme ahorro de costes, como presume la empresa californiana, puesto que no será necesario fabricar uno nuevo en cada misión.

El lanzador Falcon 9 despegó desde unas viejas instalaciones de la NASA en Cabo Cañaveral (Florida) a las 20.29 hora local del lunes (02.29 del martes en la España peninsular) llevando en su cofia un módulo Dragon con 11 satélites de comunicación de la empresa Orbcomm. Poco después, cuando había alcanzado los 200 kilómetros de altura, el Falcon 9 se separó del resto de la carga, realizó un giro y regresó a la Tierra para aterrizar en el lugar previsto, a solo 10 kilómetros de donde había despegado. La operación duró 11 minutos. Siempre manteniendo la posición erguida -un reto si se tiene en cuenta que el lanzador o primera fase mide 42 metros de altura y pesa casi 500 toneladas-, el Falcon 9 se posó suavemente gracias al uso de unos retromotores y unas patas desplegables situadas en su base.

Mientras, el resto del cohete, con la carga Dragon, siguió su ruta hasta conseguir poner los 11 satélites en órbita, una operación que duró en total una media hora.

El Falcon 9 lo ha logrado después de dos intentos fallidos, el último de los cuales el pasado junio, cuando estalló poco después del despegue y destruyó un Dragon con más de dos toneladas de suministros que debía transportar hasta la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés). El cohete se encontraba a una altitud de 40 kilómetros, superada ya la fase más peligrosa del despegue. 

En los intentos anteriores, SpaceX había optado por el aterrizaje en una plataforma flotante situada en el mar, lo que evitaba daños colaterales en caso de accidente. En esta ocasión, y además del regreso a tierra firme, el nuevo Falcon 9, en una versión llamada técnicamente v1.1 Full Thrust, había incorporado diversas mejoras en el motor que le conferían un 30% más de potencia.

En lugar de perderlo en el mar o destrozarse en el desierto, la posibilidad de reutilizar el lanzador abaratará los viajes

El pasado noviembre, un cohete New Shepard de la emplersa Blue Orbit, auspiciada por el también millonario estadounidense Jeff Bezos, el fundador de Amazon, fue capaz de aterrizar en el viaje de regreso, pero se trató de un vuelo suborbital y de unas dimensiones muy menores.

Fabricar un Falcon 9 cuesta unos 16 millones de dólares, pero se estima que el lanzamiento de las próximas misiones se abaratará hasta unos 200.000 puesto que la primera fase podrá ser reutilizada. Así pues, se espera que este tipo de tecnología impulse la realización de más misiones científicas tripuladas e incluso el turismo espacial. Además, es probable que el éxito impulse a otras empresas a seguirle los pasos.

La misión se completó con la colocación en órbita de 11 satélites de telecomunicaciones

SpaceX no es un divertimento de un excéntrico millonario, sino una empresa con futuro. De hecho, la NASA lo tiene muy claro y ya ha firmado un contrato por 16.000 millones de dólares para que la compañía california sea la encargada de transportar suministros a la ISS en 12 misiones con su cohete Falcon 9 y su cápsula Dragon.

Space X cohete

Space X aterrizaje

A continuación... vuelos tripulados

SpaceX anuncia también que pretende realizar misiones tripuladas “en un plazo de dos o tres años”. La cápsula presurizada Dragon, que también se recupera mediante un paracaídas, está diseñada para transportar tres toneladas en su interior, con un espacio disponible de 25 metros cúbicos, muy superior a las Soyuz rusas. Estados Unidos retiró su flota de transbordadores en el 2011 y perdió la capacidad para realizar viajes tripulados en un vehículo propio, por lo que ha dependido de las naves rusas Soyuz para enviar a sus astronautas a la ISS.