Geoestrategia

AUKUS, la nueva alianza de EEUU, Australia y el Reino Unido contra China

Un portaviones estadounidense durante unas maniobras militares en el Mar del Sur de China con la armada filipinas en abril del 2019.

Un portaviones estadounidense durante unas maniobras militares en el Mar del Sur de China con la armada filipinas en abril del 2019. / TED ALJIBE (AFP)

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El Periódico

Este miércoles, los primeros ministros de Reino Unido y Australia, Boris Johnson y Scott Morrison, junto al presidente de EEUU, Joe Biden, han anunciado la creación de la alianza AUKUS, el acrónimo inglés de las iniciales de los tres países. Se trata de un acuerdo de seguridad estratégica en la zona índico-pacífico cuyo principal objetivo es frenar la expansión de China en la región. Más allá de las protestas de Pekín, la AUKUS ha abierto un conflicto diplomático con Francia, pues este país tenía un gran contrato de venta de submarinos con Canberra que ahora es papel mojado.

Objetivo de la alianza

La nueva alianza es un frente destinado a contrarrestar la expansión e influencia de China en la región, aunque ninguno de los tres socios lo haya reconocido de forma explícita. Pekín, que consideró que el acuerdo "socava gravemente la paz y la estabilidad regionales y los esfuerzos internacionales por la no proliferación nuclear", se ha convertido en una auténtica pesadilla para Washington, no solo en el plano económico sino también militar. Un reciente informe del Departamento de Defensa estadounidense indica que China posee actualmente la flota de naves militares más numerosa del mundo, incluidos submarinos nucleares. A su acumulación de armas, se suma la preocupación por ver cómo los tentáculos comerciales del gigante asiático se han extendido por todo el mundo. Un buen ejemplo es África, que se ha convertido en las últimas décadas en la suministradora de gran parte de las materias primas que necesita China para mantener en marcha su descomunal maquinaria productiva.

Política continuista de Estados Unidos

La política del presidente Joe Biden con respecto a China no difiere mucho de la de su predecesor, Donald Trump. La creación del AUKUS sucede a una ofensiva diplomática de Washington en la región. En su reciente viaje a Vietnam, por ejemplo, la vicepresidenta de EEUU, Kamala Harris, pidió abiertamente al país asiático que se aliara con Estados Unidos para desafiar el "acoso" de China. Washington mantiene sus denuncias sobre las violaciones de derechos humanos por parte del régimen de Pekín, que incluyen la represión contra los activistas en Hong Kong, así como las acusaciones de ataques cibernéticos, además de prácticas comerciales "coercitivas e injustas". En el plano militar, a la Casa Blanca le preocupan los despliegues en el disputado mar del Sur de China y la cada vez mayor presión sobre Taiwán. Este mes, China envió 19 aviones, incluidos varios bombarderos con capacidad nuclear, a la "zona de identificación de defensa aérea" de Taiwán, en vísperas de los ejercicios militares de Taipei.

Papel de Australia en la región 


Cuando el actual primer ministro australiano, Scott Morrison, asumió el cargo hace tres años dijo que el país mantendría los estrechos lazos comerciales con China, su principal socio comercial, al tiempo que continuaría cultivando sus excelentes relaciones con Estados Unidos, su principal aliado en materia de seguridad. Morrison ha roto el equilibrio de la balanza, lo que algunos expertos han calificado de "paso audaz". Hay que tener en cuenta que las relaciones de Australia con China han empeorado a lo largo de este último año, sobre todo desde que estalló la pandemia. Camberra ha señalado a Pekín como responsable último de la expansión del coronavirus por el mundo. Y China ha impuesto en los últimos meses severas sanciones económicas contra muchos productos australianos. Ante el avance de la influencia de China en Asia, no es de extrañar que Australia se haya sumado con entusiasmo a la alianza estratégica de los tres países anglosajones.

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La fuerza de los submarinos nucleares


El acuerdo incluye la construcción de submarinos de propulsión nuclear que permitirán a la Marina australiana equipararse a nivel técnico con China en cuanto a sumergibles. Australia se convertirá en el séptimo país del mundo en poseer este tipo de naves, que se fabricarán a lo largo de la próxima década, y en el primer país del planeta en tenerlos si ser una potencia nuclear. Este tipo de submarinos pueden llevar a cabo patrullajes más largos, viajar bajo el agua durante más tiempo, sin tener que aflorar a menudo. Pueden pasar tres o cuatro meses sin salir a la superficie, lo que permitirá tener una presencia más fuerte en la región.

La asignatura pendiente de la UE

El anuncio de la nueva alianza pilló por sorpresa a la Unión Europea, a pesar de que uno de sus principales miembros, Francia, ha resultado el principal agraviado por el pacto. Tras atar el acuerdo con EEUU, Australia canceló el contrato de compra de submarinos convencionales franceses, estimado en unos 56.000 millones de euros. "Esto no se hace entre aliados", espetó el jueves el ministro de Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, a Washington y comparó a Joe Biden con Donald Trump. La cuestión es que este movimiento ha abierto de nuevo el debate en Bruselas sobre la necesidad de impulsar la "autonomía estratégica", una de las asignaturas pendientes de la UE. Y, tal y como subrayó el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, ha puesto el foco en la importancia de la región indopacífica.