30 may 2020

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En la cuarentena de Ricardo Martínez se acumulan, a la par, los días de confinamiento y las noches en vela. La frustración de no tener la libertad de siempre casi le parece una minucia a este joven de Sant Adrià de Besòs cuando irrumpen las dudas sobre cómo aplacar el hambre de sus pequeñas, de 1 y 3 años, y mantener a flote un hogar castigado por la embestida económica del coronavirus. "He tenido que hacer como el anuncio aquel, el de la madre que pone un poquito de leche en el vaso y rellena el resto con agua", recuerda. Y se le entrecorta la voz cuando incide en que la zozobra en el bienestar de sus hijas es "lo más triste" de todo este caos existencial que se le ha venido encima. "Esas situaciones rozan lo perturbador. En esos momentos hay una línea muy delgada entre la realidad y que se te vaya la cabeza por completo", expone. La suya es una de las historias humanas que conmueven en estos tiempos de covid.