Contenido de usuario Este contenido ha sido redactado por un usuario de El Periódico y revisado, antes de publicarse, por la redacción de El Periódico.

"Si solidarizarse con Ceuta significa señalar al inmigrante, no cuenten conmigo"

Altercados en el puerto de Ceuta contra la llegada de integrantes del grupo Negu Gorriak

Altercados en el puerto de Ceuta contra la llegada de integrantes del grupo Negu Gorriak

Después de lo vivido esta semana en Ceuta -una brutal agresión contra quienes, según las informaciones conocidas, defendían una posición favorable a los inmigrantes y los reconocían también como víctimas- resulta todavía más grave comprobar que llegaron incluso a confundir a una ONG navarra, a la que esperaban con no muy buenas intenciones, con una diputada ceutí que terminó llevándose la peor parte de la agresión.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un 'post' para publicar en la edición impresa y en la web

No puedo permanecer callado. Porque no todos somos caballas. Si solidarizarse con Ceuta significa señalar al inmigrante, criminalizarlo y convertirlo en responsable de una situación que no ha creado, entonces no. Que no cuenten conmigo. Lo verdaderamente preocupante es que el miedo pueda convertirse en una herramienta política. Cuando una sociedad tiene problemas reales, resulta mucho más fácil buscar un culpable visible que afrontar las causas profundas.

La fórmula es vieja: cuando no quieres que el pueblo mire hacia arriba, haz que mire hacia abajo. Que el trabajador culpe al inmigrante. Que quien tiene dificultades para llegar a fin de mes encuentre un responsable que todavía está peor. Que quienes comparten problemas terminen enfrentándose entre ellos mientras dejamos de preguntarnos quién concentra la riqueza, quién precariza el trabajo, quién se beneficia de la desigualdad o por qué determinados problemas sociales permanecen sin resolver.

Defender a Ceuta no exige buscar enemigos. Defenderé a los ceutíes, sus derechos, sus servicios públicos, su seguridad y su dignidad. Y defender una política migratoria ordenada, así como aplicar las leyes, es perfectamente legítimo. Pero cualquier retorno debe hacerse con garantías, respeto y dignidad. Lo que una sociedad democrática no debería aceptar es que el miedo termine sustituyendo a la política y la confrontación ocupe el lugar de las soluciones. Porque cuando los de abajo se enfrentan entre sí, los de arriba pueden seguir tranquilos.

Participaciones de loslectores

Másdebates